El sistema sanitario español se sostiene gracias al sacrificio silencioso de sus médicos, no por planificación ni recursos. Guardias interminables, sobrecarga de residentes, errores internalizados y disponibilidad constante se normalizan como parte del funcionamiento ordinario. La vocación, idealizada como fuerza interior, actúa como mecanismo de captura, atando al profesional a un modelo que exige responsabilidad sin autoridad ni reconocimiento. El Estatuto Marco refuerza esta contención estructural, manteniendo guardias y flexibilidad unilate