Meeec, meeec, meeec, meeec… El manotazo casi parte el despertador. Casi, como cada mañana, esa precisión milimétrica que expresa el odio inútil hacia un aparato que tú mismo has programado y que sabes que necesitas, pero, por eso mismo, sin llegar a la fractura, a la avería. Bueno… Un desayuno rápido y volando a la fábrica. -¡Hola, Bob! -Hola, Rob, ¿qué tal? -¿Has escuchado las noticias? Nos van a sustituir por nu-bots. -¡¿Cómo?! ¡Eso no …
|
etiquetas: artículo