Las bibliotecas públicas cumplen una labor social irremplazable: ofrecen un lugar hospitalario donde estudiar, leer y aprender a quienes no lo tienen, con calefacción en invierno, aire acondicionado en verano, ordenadores y conexión a internet. Albergan actividad cultural gratuita. Ponen a disposición de todos libros, periódicos, revistas, películas, series, música y la posibilidad de navegar sin ningún coste. Hay pocos lugares en nuestras ciudades y pueblos donde todo el mundo sea recibido, sin pedirle que consuma, que gaste, que compre.