Tenían un piso con su correspondiente plaza de garaje. Pero este piso estaba formado por dos pisos unidos, por lo que pasado un tiempo decidieron separar los pisos y vender una de las partes.Tras un tiempo, se dieron cuenta de que el nuevo comprador estaba usando su plaza de garaje. «¿Y qué es lo que pasa?», «que en el contrato de compraventa no ponía nada sobre el garaje, ni como vendido, ni como excluido». En primera instancia el juez le dio la razón a los vendedores. Pero la Audiencia Provincial y el Supremo se la han dado a los compradores.