Mes de la espiritualidad, la oración, la reserva, la dominación de los deseos. En teoría, el alma renuncia a los excesos al tiempo que el cuerpo se hace discreto, humilde, ligero. ¿En la práctica? El Ramadán es el mes de la gula, la bulimia, la glotonería festiva, las orgías culinarias. Las almas intentan elevarse… pero los cuerpos se quedan pegados al suelo, aplastados por el peso de los platos. El estómago trabaja intensamente, sin contrato, sin descanso, sin seguro médico, sin protección sindical.