El Green Deal europeo pierde impulso en un contexto de crisis climática evidente y creciente negacionismo político. Aunque inicialmente se adoptaron políticas verdes, el entusiasmo se ha debilitado por guerras, tensiones económicas y rechazo social a restricciones ambientales. Se impulsan leyes de sostenibilidad, pero Vox las combate calificándolas de perjudiciales para el campo. Agricultores y ecologistas discrepan sobre el pacto, mientras el acuerdo con Mercosur y decisiones europeas recientes contradicen sus objetivos y agravan la división.