La vivienda, el principal activo patrimonial de los hogares españoles, dibuja una fotografía nítida de la desigualdad. Si el valor conjunto de las casas de uso residencial cupiera en solo una tarta, las porciones y su reparto se encontrarían muy lejos de una división equitativa. El 10% de las familias más ricas se llevaría el 42% del pastel, lo que equivale, en dinero contante y sonante, a unos 2,6 billones de euros. En el otro extremo de la mesa, la mitad más pobre del país apenas alcanzaría a quedarse con un 12,5%, unos 776.000 millones
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etiquetas: vivienda , españa , sociedad , desigualdad 2 : Me da que si se mide en número de viviendas y no en precios, medidos de forma absoluta, esto no es cierto ni de lejos. Pero no puedo comprobarlo porque es muro de pago.