Últimamente voy por la calle y no paro de ver coches con logos rarísimos. Nombres como Omoda, BYD o Jaecoo… y me quedo igual: no me suenan de nada.
Siempre hay alguien que dice: “sí hombre, eso es de un gigante chino”. Y vale, seguramente detrás esté un grupo enorme como Chery o Geely, pero aun así… a mí me cuesta.
Estamos hablando de coches. No de cambiar de móvil cada dos años. Aquí hay pantallas, sensores, software por todas partes… y yo no puedo evitar pensar:
¿qué pasa si dentro de unos años esa marca desaparece de Europa?
Recambios, talleres, actualizaciones, reparaciones por accidentes… no es ninguna tontería.
Que sí, que vienen bien equipados y a buen precio, y entiendo perfectamente que mucha gente se lance. Pero yo, debo ser más clásico: cuando me compro un coche, espero que me dure fácil 15 años y meterme en estos nuevos fabricantes me da un poco de miedo.
Igual dentro de poco estas marcas son lo más normal del mundo… pero de momento, cada vez que veo uno, sigo pensando lo mismo:
“¿y este coche de dónde ha salido?”
a69