Estimados meneantes, les escribo desde mi retrete para preguntarme si todos hemos recibido el mensaje de Pável Dúrov, el dueño de Telegram.
Yo lo recibí ayer y desde entonces lleva dándome vueltas en cabeza, pues me parece una locura.
¿Es legal que el dueño de una App utilice el canal de Notificaciones de Servicio (Service notifications se llama literalmente), para meternos a todos un mensaje directo de propaganda política?
Yo no estoy suscrito a ningún canal de difusión de opiniones de este señor.
¿Pueden ahora los dueños de Carrefour, de Basic-Fit, de Grin Tinder (ejem) o de Duolingo, por poner algún ejemplo entre miles posibles, pueden insisto tomarse la libertad de usar sus apps para escribirme lo que les salga del higo? ¿Aceptamos y entramos al para mi absurdo debate, de que los mensajes de protección civil eran una intolerable injerencia en mi teléfono, en mi vida e intimidad y ahora no pasa nada porque un oligarca ruso nos regañe en privado a todos porque las políticas democráticas de nuestro país no le gustan? ¿Con que no piten los mensajes ya cuelan o como va esto?
¿Esta actuación es conforme a las leyes españolas de publicidad y servicios de la sociedad de la información, a la ley de servicios digitales europea o a las normativas sobre privacidad?
Sabios y abogados tiene Menéame, a los que solicito humildemente su opinión, porque vaya tela...
Ya es conocido de sobras, pero el mensaje en cuestión es este:

Aún no es oficial, pero a través de conocidos cubanos, de Instagram y de Facebook he confirmado la noticia.
Cuba acaba de confirmar la implantación de la opción cero, por lo que deja de garantizarse electricidad, gas y transporte. Se ha anunciado oficialmente hace solamente unos pocos minutos.
De momento no se conoce la duración y alcance profundo de esta medida, pero a fecha de ayer, había cuatro horas de electricidad diaria en la Habana y dos en las provincias interiores más afortunadas.
Por lo pronto, esto afecta también a los hospitales e incluye la prohibición de decirle a nadie que el servicio se ha detenido. La medida combina una paralización de los servicios y la prohibición absoluta de declararlos como tales. Se debe, por tanto, decir a los ciudadanos que pasen por los centros sanitarios, aunque no puedan ser atendidos. Lo mismo sucede con otros servicios similares.
Esto afecta a su vez a gran cantidad de centros de trabajo, a los que se seguiría exigiendo la asistencia a los trabajadores a pesar de la paralización de la actividad.
Al parecer, ya se han producido algunas detenciones por informar de esta medida a la prensa internacional, algo que está severamente prohibido.
En estos momentos no se recoge la basura y más del 90% de las tiendas están cerradas, mientras que las pocas que permanecen abiertas están completamente desabastecidas. La situación de los cubanos es ahora mismo catastrófica.
menéame