Iba a escribir un comentario sábana en respuesta a éste otro comentario en un meneo, pero he decidido meterlo en un "artículo" para dejarlo como pregunta abierta a Menéame. Ahí va:
A mí realmente me gustaría saber, de la gente normal quiero decir, no de los ultras descerebrados que sólo vomitan odio sin sentido, qué es exactamente lo que provoca "aversión" de Perro Sanxe.
Porque yo, cuando le oigo hablar en ruedas de prensa, mitines, responder a la derecha en el Congreso... no noto nada especialmente odioso o repugnante o siquiera incoherente o absurdo que sí noto en prácticamente todos los líderes de la derecha, española y extranjera. No digo que todos los líderes de la derecha sean odiosos, como lo es por ejemplo Netanyahu, o repugnante como es Trump, o incoherente como es Meloni o Macrón, o absurdo como es Milei, cada uno tiene sus cosas. A mí Meloni o los múltiples Prime Minister Tories del Reino Unido no me parecen "odiosos", aunque no me gustasen ni vaya a votar Tories nunca. Lo que digo es que a mí Pedro Sánchez alguna vez me ha parecido incoherente en algunos aspectos, cosa fácil si te pasas todo el día siendo escrutado por toda la prensa, en algún momento vas a contradecirte en algo irremediablemente, pero ¿aversión? Aversión es una palabra que yo personalmente nunca usaría con Sánchez. Ni siquiera la usaría con Rajoy o con Casado o con Albert Rivera o con otros líderes de la derecha pasados y presentes, fíjate lo que te digo.
Me resulta bastante curioso que gente normal, que no tiene tampoco una fuerte militancia política, que no es sectaria de ningún partido en concreto y puede votar tanto al PSOE como al PP como a Sumar según le parezca en cada momento, odie tanto a Pedro Sánchez como si fuera una especie de vete a saber qué. Cuando oigo a personalidades como Arturo Pérez-Reverte llamarle "psicópata aferrado al poder" me pasa un poco lo mismo. ¿Qué es exactamente lo que ha hecho Sánchez para recibir esos calificativos dignos de un dictador militar?
Y me parece que la respuesta está más en la prensa de mierda que tenemos, básicamente ricos y billonarios escribiendo editoriales en sus panfletos privados como si eso fuera "información" o "noticias", que en un análisis objetivo de la realidad.
Hoy en mi campaña contra la élite de pederastas discutía con uno de sus bots. Públicamente agradezco a Pedro Sánchez por no meternos en una guerra. A lo que los bots de la élite señalaban la cobardía de no querer meterse en la guerra. La cobardía, de no querer ir a la guerra, de no querer morir por los intereses de una élite satanista de pederastas.
Ese es el marco en el que se mueve el debate ahora mismo y es para que como mínimo le demos unas cuantas vueltas, bastantes vueltas. El marco actualmente es increíble, de locos, espectacular, antológico, histórico. Se sabe que hay una élite que trafica con personas, que las descuartiza, que se las come, que violan niños y sus intereses son los que estamos viendo en Nigeria, Irán, Venezuela, Colombia... Y nos siguen vendiendo la moto.
Si no compras la moto de las élites eres un cobarde. Es que hasta estoy aquí escribiendo esto, no sé que más queréis para espabilar. El marco de la élite es que si no vamos a sus guerras somos cobardes y estamos aquí leyendo esto, cuando son ellos los que por primera vez en la historia venden a España a la élite anglosionista.
Espabilad, haced algo, vamos a la destrucción de la humanidad, que Vox es la fuerza más votada entre los jóvenes. La cobardía de toda esa gente que se vende a la élite será inmortal.
Sabíamos que podía suceder: cuanto más incómoda es una noticia para alguien con poder, más probable es que los periodistas tengamos que responder ante un tribunal.
Esta semana, el abogado de Julio Iglesias ha dado el primer paso en esa dirección, tras nuestras informaciones sobre dos extrabajadoras que le acusan de agresiones sexuales. Es una demanda de conciliación contra elDiario.es, un trámite previo obligatorio para poder presentar una querella penal por injurias y calumnias. Entre las dos vías posibles para llevarnos a los tribunales –la demanda civil, la querella penal–, Julio Iglesias ha optado por la única donde, además de una indemnización, puede pedir una condena de cárcel contra los periodistas de elDiario.es.
Para evitar la querella, Julio Iglesias exige algo que no va a suceder: que nos disculpemos, que rectifiquemos, que reconozcamos que, como periodistas, no lo hicimos bien. No somos infalibles y podemos cometer errores, pero en este caso no tenemos nada que rectificar. Nos reafirmamos en todos los artículos que hemos publicado.
El archivo del caso por parte de la Fiscalía de la Audiencia Nacional tampoco desmiente nuestra información. La Fiscalía no ha seguido por una cuestión de competencias: porque considera que no hay jurisdicción, porque los presuntos delitos ocurrieron fuera de España.
La información que publicamos es rigurosa, contrastada y veraz. Es un trabajo meticuloso que empezó hace tres años, cuando nos llegó la primera pista. No solo recogemos el testimonio de las dos denunciantes que le acusan de agresiones sexuales, dos mujeres a las que hemos entrevistado en distintas ocasiones para comprobar la coherencia de su versión. También aportamos documentos, como las pruebas médicas de enfermedades de transmisión sexual que tuvieron que pasar. Hemos entrevistado a más de una docena de extrabajadores y a otras personas a las que estas mujeres relataron previamente lo que vivieron. Y contactamos con el afectado once días antes de publicar para ofrecernos su versión: ni él ni sus abogados quisieron responder.
Esta información no ha pasado solo por el filtro de elDiario.es. En 2025, se sumó a la investigación el equipo de Univision, en Estados Unidos. Sus periodistas –Federica Narancio, Esther Poveda y el co-ganador del premio Pulitzer Gerardo Reyes– volvieron a revisar cada detalle y a entrevistar a las mujeres, aportando nuevas fuentes.
La demanda de Iglesias incluye varias afirmaciones que son falsas. No es verdad que los periodistas de elDiario.es participáramos en la elaboración de la denuncia ante la Fiscalía: fue una decisión de las mujeres, asesoradas por sus abogadas. Tampoco es verdad, que los testimonios que difundimos correspondan a “personajes figurados” o “un montaje con actrices profesionales”. Las mujeres que aparecen son las propias denunciantes. Modificamos la voz y cambiamos sus nombres reales para proteger su identidad. Es algo que en elDiario.es y Univision nunca ocultamos.
Julio Iglesias no solo da el primer paso para presentar una querella por lo penal contra varios de nuestros periodistas: estoy como “futuro querellado” junto a Elena Cabrera, Ana Requena, María Ramírez y Juanlu Sánchez. También pide una indemnización económica que, según han publicado distintos medios, podría ascender a 200 millones de euros por daños y perjuicios. Una cifra que supondría el cierre de elDiario.es.
Aunque no es la primera vez que nos ocurre, nunca te acostumbras a esta forma de presión. Está en juego todo lo que tenemos, todo lo que hemos construido. Te quita el sueño, pero no las ganas de seguir.
Empieza ahora un largo, caro y complejo proceso penal, pero estoy convencido de que los tribunales nos acabarán dando la razón. No me arrepiento de haber publicado esta noticia; era nuestra obligación.
Ahora, necesitamos toda la ayuda posible para enfrentarnos a este proceso. Si puedes, apoya tú también nuestro periodismo comprometido y con valores.
Ignacio Escolar.
Enviado a mi correo hoy las 7:52 horas.
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