Este mediodia subi un meneo que hacia referencia a las declaraciones de Belarra a cuento del pacto entre el PSOE y PNV
www.meneame.net/story/podemos-tacha-criminal-pacto-excluye-pequenos-ca
Titulo (el del articulo): "Podemos tacha de criminal el pacto que excluye a pequeños caseros de la moratoria antidesahucios: “Asco absoluto”"
Entradilla (no recuerdo cual de las 2 puse):
O "Podemos arremete contra el pacto entre PSOE y PNV sobre el escudo social, al que acusa de agilizar desahucios y desproteger a inquilinos vulnerables."
Se ha ido comentando y despues de un rato me he ido a hacer cosas.
A la vuelta, un par de horas despues, me he encontrado una cita de un usuario que rezaba tal que: "He restaurado el contenido original, que Harkon te lo había modificado."
¿Como lo ha modificado? No lo se. No me importa.
El hecho es que un meneo correctamente subido ha sido modificado a su gusto por otro usuario porque no le gustaba lo que ponia.
¿Que sera lo siguiente?
¿Que strikeen a algun usuario por subir meneos correctamente y hayan sido modificados sin su conocimiento como ha sido mi caso?
¿Modificar los meneos para que los tiren por votos negativos por spam o cualquier otra razon tirandole el karma de manera que le impida publicar y hasta comentar?
¿A partir de ahora tengo que controlar los meneos que suba para que ningun usuario con buen karma los modifique a su antojo?
Ahora uno va entendiendo ese afan por tener karma alto que te da opcion a modificar meneos a tu gusto (si, sabia de esa posibilidad, alguna vez he corregido algun error ortografico y avisado al usuario de tal hecho pero no se me pasaria por la cabeza hacer lo que han hecho hoy con mi meneo).
Subo este articulo para poner en conocimiento a @Eirene e @Imparsifal , asi como para poner sobreaviso a la Comunidad de MNM, por la gravedad que considero que tiene un asunto como este con las implicaciones que conlleva.
No tenía intención hoy de hacer artículo, pero yo que sé... Tampoco me apetecía cocinar y al final juntando las dos cosas me animé.

Esto no es lo primero que hice, pelé cuatro patates y las corté en rodajas y las dejé a remojo mientras iba a la huerta a por puerros.
Esto es lo siguiente, cortar un pimiento rojo en tiras y a la cazuela.

Cortar el puerro en tiras y a la cazuela.
Con las mismas acordarse del ajo! 4 pelados y machacados (me voy a arrepentir de esta frase)

Añadir la cebolla, echar un chin de sal. Sofreir un par de minutos y tapar, hasta que esté todo blandín.

Como hace frío que pela, eché cayena molida y un chorrín de vino blanco. Dejar que se evapore.

Añadir las patatas. No tienen que quedar tiesas, echas pero blandinas. Volver a echar sal y dejar 5 minutos a fuego medio.

Freír huevos y chim pum.
Hay una escena que se repite casi cada noche en Cisjordania. No sale en los telediarios. Apenas aparece en los periódicos europeos. Pero ocurre. Con la regularidad de un turno de fábrica, con la frialdad de un procedimiento administrativo.
Son las tres de la madrugada. Una familia palestina duerme en su casa. De repente, golpes en la puerta. Gritos en hebreo. Si no abren lo suficientemente rápido, la puerta es derribada. Entran soldados armados, con linternas, con perros. Sacan a toda la familia —ancianos, niños, mujeres— y los obligan a arrodillarse en el suelo, a veces en pijama, a veces descalzos, en mitad de la noche. Los soldados registran la casa. Rompen cajones, voltean muebles, revisan armarios. No buscan nada en particular. Solo quieren que se sepa que pueden hacerlo.
Desde octubre de 2023, más de 14.500 palestinos han sido detenidos en Cisjordania. Muchos sin cargos formales. Muchos de madrugada, delante de sus familias. Muchos de ellos, menores de edad.
Exsoldados israelíes que han dado testimonio en organizaciones como Breaking the Silence describen estas operaciones no como acciones de seguridad, sino como ejercicios de intimidación sistemática: irrumpir en viviendas, obligar a todos los ocupantes a arrodillarse, registrar sin motivo concreto, destrozar mobiliario, marcharse sin explicaciones.
Una de estas tácticas es conocida como “Straw Widow”: ocupar una casa palestina durante horas o días, usarla como puesto militar improvisado, humillar a sus habitantes y abandonarla después. El objetivo no es obtener información. Es dejar un mensaje: no estás a salvo ni en tu propia casa. Investigaciones periodísticas y testimonios recogidos por ONG israelíes confirman el uso sistemático de estas prácticas (theguardian.com).
Exsoldados israelíes de la organización Breaking the Silence han descrito esta práctica con detalle. Un exsoldado declaró en 2016:
"No había razón militar. Solo entrábamos para mostrar presencia. Para que supieran que podíamos entrar cuando quisiéramos".
Otro testimonio, recogido en 2019, relata:
"A veces nos decían: 'Esta noche hacemos diez casas'. Elegíamos al azar. No importaba quién viviera ahí".
Estas no son denuncias de activistas extranjeros. Son confesiones de quienes ejecutaron las órdenes. Y lo que describen no es guerra. Es ocupación colonial.
Nada de esto es información oculta. Está documentado en informes de:
Europa tiene acceso a esta información. Sus diplomáticos la leen. Sus servicios de inteligencia la conocen. Sus periodistas podrían publicarla.
Y sin embargo, el silencio persiste.
Mientras todo esto ocurre, la Unión Europea sigue comerciando con Israel, invirtiendo en asentamientos ilegales y evitando sanciones efectivas. Pese a las advertencias de la Corte Internacional de Justicia y a las conclusiones de Amnistía Internacional —que califican el sistema israelí como apartheid y advierten del riesgo de complicidad—, la UE mantiene intactos sus acuerdos clave con Tel Aviv (amnesty.org).
Las cifras hablan por sí solas:
El Acuerdo de Asociación UE-Israel de 1995 incluye una cláusula que condiciona la cooperación al respeto de los derechos humanos. En casi tres décadas, nunca ha sido activada.
Algunos Estados miembros continúan exportando armas. Otros bloquean cualquier medida por "falta de consenso". Todos, en mayor o menor medida, ganan tiempo.
España ha sido una excepción parcial en el discurso. En los hechos, Europa sigue mirando hacia otro lado.
Mientras tanto, Europa sanciona a Rusia por la ocupación de Crimea, impone restricciones a Myanmar por la persecución de los rohingya, y emite comunicados de condena por violaciones de derechos humanos en decenas de países.
Observa cómo hablan las instituciones europeas cuando, ocasionalmente, se pronuncian sobre Palestina:
El lenguaje diplomático tiene una función precisa: permitir que se hable sin decir nada. Crear la ilusión de que se actúa mientras se garantiza que nada cambie.
Si un país europeo demoliera sistemáticamente casas de una minoría étnica, lo llamaríamos limpieza étnica. Si sus soldados entraran de noche en hogares civiles para aterrorizar a familias, lo llamaríamos terrorismo de Estado. Si sus colonos quemaran granjas con impunidad mientras la policía detiene a las víctimas, lo llamaríamos régimen de apartheid.
Pero cuando ocurre en Cisjordania, buscamos eufemismos. Tensiones. Complejidad. Conflicto histórico.
La pregunta es simple: ¿Los derechos humanos son universales o dependen de quién los viola?
Si dependen, entonces todo el edificio normativo europeo —la Carta de Derechos Fundamentales, el Convenio Europeo, los tratados de derechos humanos que Europa dice defender— es una ficción selectiva. Un instrumento de poder disfrazado de ética.

Hoy mismo se está produciendo un ataque masivo de colonos en Al-Halawa. Reportan que al menos cuarenta colonos están atacando a la población, incendiando propiedades y bloqueando el paso a las ambulancias y hay decenas de heridos.
Hace dos días Andrey, un jóven reportero y activista que se dedica a documentar el apartheid israelí, compartía que Ras al-Auja había desaparecido. Se han derribado las últimas casas. Mil personas más víctimas de la limpieza étnica israelí.
Esto es el sionismo.
Europa no es neutral en Palestina. Nunca lo ha sido.
Su silencio financia la ocupación. Su comercio la legitima. Su diplomacia la perpetúa.
Y cuando, dentro de décadas, se escriba la historia de este período, no solo se juzgará a quienes cometieron los abusos. Se juzgará también a quienes los hicieron posibles.
A quienes sabían y callaron. A quienes veían y miraban hacia otro lado. A quienes firmaban acuerdos comerciales mientras se demolían casas.
El silencio nunca es neutro. El silencio es una elección.
Y Europa, cada día, elige activamente no ver.
Recientemente ha ganado fama mundial el caso del niño Liam Conejo Ramos, usado por ICE como cebo para detener a su padre y mandarlos a ambos a un campo de concentración de inmigrantes en Texas. Un juez ha ordenado ponerlos en libertad, con un auto judicial tan bien escrito, que lo voy a traducir para quien quiera disfrutar de él:
Ante este tribunal está la petición de protección del gran escrito de habeas corpus del solicitante de asilo Adrián Conejo-Arias y su hijo de cinco años. Piden tan sólo un mínimo de debido proceso e imperio de la ley. El gobierno ha respondido.
El caso tiene su génesis en la búsqueda mal concebida e incompetentemente ejecutada de cuotas diarias de deportaciones, incluso aunque aparentemente requiera traumatizar a niños. Este tribunal y otros envían de manera habitual a indocumentados a prisión y ordena que se les deporte, pero siguiendo los cauces legales.
También resulta aparente la ignorancia del gobierno de un documento histórico llamado la Declaración de Independencia. Thomas Jefferson, de treinta y tres años, enumeró quejas contra un aspirante a rey autoritario sobre nuestra naciente nación. Entre otras estaban:
1.- "Ha enviado aquí a tropeles de agentes para acosar a nuestra gente".
2.- "Ha fomentado la insurrección doméstica entre nosotros".
3.- "Por acuartelar a grandes cuerpos de tropas armadas entre nosotros".
4. "Ha mantenido entre nosotros, en tiempos de paz, ejércitos en pie sin el consentimiento de nuestros cuerpos legislativos".
"Nosotros el pueblo" estamos oyendo ecos de esa historia.
Y luego está ese puñetero inconveniente llamado Cuarta Enmienda: No se violará el derecho de la gente a la seguridad en sus personas, casas, papeles, y efectos contra pesquisas y aprehensiones injustificadas, y no se emitirán órdenes sino mediante causa probable apoyada por juramento o afirmación, y que describa particularmente el lugar do pesquisar y las personas o cosas que aprehender.
Una lección de Educación para la Ciudadanía para el gobierno: las órdenes administrativas emitidas por el poder ejecutivo para sí mismo no pasaban el filtro de la causa probable. Esto se llama "el zorro cuidando del gallinero". La Constitución requiere de un cargo judicial independiente.
En consecuencia, este tribunal falla que la Constitución de estos Estados Unidos se impone a la detención por parte de la administración del solicitante Adrián Conejo Ramos y su hijo menor, L. C. R. Se ESTIMA la petición del gran escrito y la liberación de la detención de conformidad con el presente auto.
Observar el comportamiento humano confirma que, para algunos de nosotros, la pérfida ansia del poder irrestricto y la imposición de la crueldad en su búsqueda no conocen límites y están exentas de decencia humana. Y al cuerno el imperio de la ley.
Por último, los solicitantes pueden, por causa del arcano sistema de inmigración de EE.UU, volver a su país de origen involuntariamente o mediante la autodeportación. Pero eso debería ocurrir a través de una política más humana y ordenada que la que ahora impera.
Filadelfia, 17 de septiembre de 1787: "Bien, doctor Franklin, ¿qué tenemos? Una república, si podéis conservarla."
Con un dedo judicial en el dique constitucional,
así SE ORDENA.
Firmado,
Fred Biery, juez de distrito de los EE.UU.

Crédito: Un viandante.
Mateo, 19:14
Juan 11:35
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menéame