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Por qué ha bajado tanto el nivel de exigencia en la Universidad

Hace poco, un conocido profesor de matemáticas de la Universidad de León se cansó de que sus alumnos se quejaran de que sus exámenes eran muy difíciles y ofreció repetirles el examen al buen puñado de suspensos que había publicado en las actas de un parcial. Ni que decir tiene que los chavales estuvieron encantados por la nueva oportunidad.

El problema llegó cuando les puso EL MISMO EXAMEN al que se habían enfrentado sus compañeros de 2007. La masacre fue épica.

Al tipo le hizo gracia el asunto y a todos, aprobados y suspensos, les planteó resolver en clase EL MISMO EXAMEN que sus compañeros habían respondido en 1997. Era sólo un experimento, pero aprobaron dos. El profesor dijo entonces que no podía ponerles un examen de 1987, porque entonces no era aún profesor, pero les ofrecía uno de 1989, si querían probar. La espantada fue como si hubiese dicho que soltaba un cocodrilo en el aula.

Parecer ser que no es la primera vez que en León y otras universidades se realiza una prueba semejante, y el resultado es siempre el mismo: homérico batacazo.

¿Qué ha podido suceder para que el nivel de exigencia haya caído tanto en veinte o treinta años? ¿Por qué los estudiantes no son, a menudo, ni lejanamente capaces de superar los exámenes que aprobaban sus padres o sus hermanos más mayores?

Según mi propia experiencia, y la de gente con la que he hablado del asunto, hay principalmente cuatro razones:

-1- Base deficiente. El bachillerato español era excelente, pero la implantación de métodos de evaluación que consideran fracaso el suspenso y el abandono escolar, pero no la ignorancia, hacen que se presione a los centros a aprobar más y antes, para evitar gasto y frustración. No se trata de que los alumnos sepan más, sino de que todo el mundo salga con un título, independientemente de cual sea su contenido. Luego, cuando se llega a la Universidad, se nota que se ha igualado por abajo.

-2- La propia estructura de las carreras, evaluadas ahora mediante trabajitos y trabajines (para los que hay todo un mercado en internet) y una evaluación continua que premia la participación, la asistencia y la simpatía por encima del manejo de conceptos.

-3-La competencia entre universidades para atraer a un número cada vez más escaso de alumnos. La estructura demográfica es implacable. Cada vez hay menos jóvenes y las universidades temen vaciarse, con lo que compiten entre ellas a la baja, especialmente en ciertos títulos, para atraer alumnos con la promesa de que obtendrás el título rápidamente y sin dolor. Quien exige, ve como sus matrículas migran, y el profesor recibe un toque de arriba en poco tiempo, o se lo da él mismo, al temer la desaparición de alguna de las asignaturas (especialmente optativas) que estaba impartiendo.

-4-Indiferencia ante el resultado. Este es probablemente el problema más cínico y que he escuchado de los más viejos. Cuando los profesores sabían que sus alumnos iban a ir a trabajar al mundo real armados con los conocimientos adquiridos, se preocupaban de la consistencia de estos conocimientos. Ahora han decidido que en lugar de filtrar a la gente en la Universidad, ya la filtrarán en las empresas, convirtiendo en cajeros, reponedores y trabajadores precarios a un porcentaje enorme de los titulados que salen cada año. ¿Para qué vas a machacar a estudiar a gente que de todos modos nunca tendrá un trabajo relacionado con lo que estudia?

A este paso, según dicen, la duración de las carreras se seguirá reduciendo y el que de veras quiera una formación puntera, se la tendrá que pagar. Elitismo y privatización del conocimiento, seguramente, pero como está disfrazada de trato clemente en un mundo blandito, casi todo el mundo calla y mira para otro lado.

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Factura de la luz del año 2001 vs 2017

Factura de la luz del año 2001 vs 2017

Hace unos días he encontrado una factura de la luz de la empresa del año 2001, quería compararla con el consumo actualmente, para ver los cambios que se han producido.

En primer lugar lo que me llama la atención es que la mayor parte del consumo se realizaba de día, al contrario que ahora, en segundo lugar el importe, es una factura bimensual, con lo que cada mes pagaríamos 44,5€.

Ahora vamos a ver como quedaría esta factura si tuviera que pagarla actualmente para ver el incremento.

En la primera columna Antigua, es lo que pagaba antes, en actual es si consumiera lo que consumía entonces con los valores actuales, el incremento es el incremento total y lo divido entre 16 años para quitar el incremento que se ha hecho cada año.

Como veis la facturación por potencia se ha incrementado un 247% en 16 años, a un 15,47% por año. Los consumos a un 11% al año, lo único que ha bajado es el alquiler del contador, ha bajado un 53%.

Debemos saber que el impuesto eléctrico ha subido, de un 4,8 a un 5,11 y el IVA del 16% al 21%, por lo que parte de ese porcentaje, de ese 182% que ha subido la factura, un 6% sólo es por impuestos.

Ahora vamos a hacer un estudio al revés, que pasaría si mi consumo actual, fuera con la factura de 2001.

Si con mis consumos actuales, aplicamos los precios de 2001, pero sólo subiendo el impuesto eléctrico y el IVA, yo tendría que pagar 57,45€ pero pago como se ve arriba 104,83€

¿Qué os parece?

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Decathlon, desde dentro

Como extrabajador me siento con el poder y el derecho de expresar y/o describir la experiencia que ha supuesto para mi formar parte de esta multinacional.

Decathlon es una empresa que brilla por sus precios, siempre competitivos y su orientación al deporte amateur. Todo el mundo la conoce y cuenta con un importante poder y cuota de mercado en varios países del mundo, teniendo a la cabeza Francia y España.

Aclarar que yo trabajé como vendedor en las secciones de ciclismo, taller y nutrición, durante seis meses. Fui contratado por mi práctica habitual y experiencia con la bicicleta de montaña.

La persona que me entrevistó se comportó de una forma cordial, coloquial incluso y agradable, me habló de su vida y de cuanto le apasionaba trabajar en esa gran compañía (él era responsable de sección). La entrevista fue breve, le expliqué porqué deseaba trabajar allí y que experiencia tenía. En un día me llamaron para confirmar mi contratación. ¡Bien! ¡Trabajaba en Decathlon, qué ilusión! Después de tener trabajos muy mal pagados y con condiciones abusivas, Decathlon se me antojaba un buen trabajo para un estudiante universitario, con flexibilidad horaria y compañerismo, era el cielo. 

Me hicieron un contrato de 3 meses, incluyendo el primero de prueba. Todo fue sobre ruedas.

Nos explicaron que Decathlon es una empresa que quiere que los empleados piensen, usen su creatividad y no tengan miedo a cometer errores, que allí los perdonan. Cierto, llegué tarde alguna vez, me dormí e cometí alguna cagada con algún cliente. El sistema de castigo (que prácticamente no existía) y aprendizaje era perfecto, fomentaba la responsabilidad y el respeto.

Pero todo esto tenía un mala contrapartida: queremos que seas un vendedor, un gestor de stocks, técnico informático, cajero, diseñador gráfico para publicidad, mecánico, técnico de serigrafía, diseñador de lineales, botones/recepcionista, asistente de probadores, tester de productos, etc, por el módico precio de 6-6,70€/hora.

Os contaré una anécdota curiosa. El primer día dos responsables nos explicaron como funcionaba la empresa, y al informarnos sobre los descansos uno de ellos dijo: "Bueno, el descanso es una opción del trabajador, no un deber, no hay porqué tomárselo siempre. Yo, por ejemplo, hay días en los que he trabajado 8 horas y al ver que los compañeros tenían mucha faena, no he hecho el descanso, somos compañeros". No le di importancia a esta frase hasta unos meses después, momento en el que me dije: "Claro que sí, hombre, trabajo 8-9 horas seguidas y no voy a hacer mi mísero descanso de 25 minutos. Si los compañeros van mal que se relajen, que tendrá problemas Decathlon, no ellos, y si no, que sus responables hubieran puesto más trabajadores en ese horario."

 

También nos hablaban mucho de que éramos un gran familia, literalmente nos llamaban "Decathlonianos". Segunda y quizá peor cosa de Decathlon: es una secta en la que si quieres mantener el puesto tienes que alabar los productos de la empresa, hacer miles de funciones que nada tienen que ver con el puesto por el que te han contratado, esforzarte con la creatividad (reitero, soy un vendedor por 6,50€ la hora) y decir que sí a cambios de horario de última hora.

Añadiremos también que querían que hicieras reviews de los productos que comprabas, o que incluso "podrías hacer un vídeo". Todo gratis, en mi casa, dando buena imagen de Decathlon, ¿no?

Por supuesto, la gente es gilipollas. Yo he visto a compañeros, que para más inri, eran indefinidos, venir un sábado que no trabajaban a poner y configurar una pantalla gigante táctil porque les parecía una idea innovadora para el taller. Así, de gratis.

O chavales que estudian una FP, están un año de prácticas, luego les hacen un los contratos temporales de 3 + 3 meses, y luego los echan. Y encima ellos haciendo locuras para que los contraten, trabajando gratis domingos a puerta cerrada, dejando de lado su vida social y trabajando, como buen becario, por la mitad del salario.

Las cosas empezaron a ser extrañas tras las primeras semanas, los jefes comenzaron a desvariar con experimentos de acercamiento al cliente mientras te iban exigiendo que "hay que hacer cosas diferentes", repetían esa puta frase hasta límites insospechados. Se volvían locos en su afán por ser creativos y ofrecer una excelentísima atención al cliente, la cual a veces rozaba la locura. 

Pongo un ejemplo de esto último. Como cliente, al entrar en la tienda una persona te daba los buenos días y te ofrecía un carrito, cada vez que pasabas por una sección había una persona de pie que te saludaba y ofrecía ayuda, cuando ya habías finalizado tu compra y mientras realizabas el pago, en cajas te preguntaban sobre tu satisfacción, y finalmente, al salir por la puerta otra persona te preguntaba si querías destacar algo de tu experiencia de compra o tenías alguna sugerencia.

Oh, un jefe que pone objetivos irracionales como aumentar las ventas un 20% respecto al año pasado. Y lo dice convencido. Una cosa es motivar a tus empleados, otra cosa es mentirles a la cara (o estar loco). Otro ejemplo más de la imbecilidad que hay en este trabajo. 

Entre los compañeros pensábamos, no que el jefe era malo, sino que estaba loco y era incoherente, una vez decía X otra decía Y. 

Otro ejemplo más de lo bien adornado que estaba todo era la formación. Nos explicaban que hace unos años Decathlon tomaba parte de forma activa en la formación de los empleados, pero que desde hace un tiempo y para ahorrarse dinero, crearon una plataforma de formación online con cursos y los empleados se formaban a su gusto. Suena bonito, innovador y muy del siglo XXI, pero... ¡lo hacías desde casa! Yo me formo por algo que me apasiona y/o por un trabajo técnico y bien pagado, no por ser vendedor de Decathlon a 6.50€/h.

Siguiendo con los ejemplos de lo retorcidos que son... ¿Sabíais que Decathlon no cotiza el bolsa? Bien, Decathlon lo creó un señor francés en los 70 (que está visto como un dios visionario por los Decathlonianos), y hace unos años el 51% del capital fue adquirido por el grupo Mulliez (Alcampo, Leroy Merlin, etc), hecho que , a mucha honra, utilicé para desacreditar y desmotivar a los Decathlonianos. El caso es que Decathlon ofrece sus acciones a sus empleados, dentro de las oficinas y vestuarios hay un carteles publicitarios animándote a que dediques un porcentaje mensual de tu salario a la compra de acciones, ¡porque el poder lo tenemos los empleados! Jajajajajaja. Como estudiante de Finanzas, comprar acciones de la empresa que me paga 6,50€/h, me parecía penoso, ¡había mucha gente que lo hacía!

La última locura que quiero contar empezó en el tercer mes, a nuestro responsable de sección se le ocurrió hacer, para cada trabajador suyo, una hoja de cálcula de excel compartida con él, en la que cada día debíamos poner qué habíamos aportado al deporte, qué habíamos aportado a Decathlon, en qué necesitábamos mejorar, qué habíamos a aportado a la tienda y al equipo de sección, y qué experiencias habíamos creado con los clientes (con su correspondiente descripción, debía haber mínimo 1-2 por día, si no había charla y explicaciones en el despacho del jefe).

 

Finalmente, cabe destacar que tuve que pelear por mis vacaciones. Yo dije, con dos meses de antelación cuando quería vacaciones, y un día antes después de que se cumplieran esos dos meses nadie del equipo tenía los horarios del día siguiente, y... acabé con dos días de vacaciones en vez de 5, y peleando con el jefe por Whatsapp. El tema de los horarios era contínuo, incumplían constantemente el Convenio Colectivo, aduciendo que no sabían aún la disponibilidad de los trabajadores.

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Viví durante dos años y medio en una furgoneta "camperizada" en Londres (respondo tus dudas por si te animas)

Durante dos años y medio viví en una furgoneta camperizada en Londres llevando una vida totalmente normal (trabajo, amigos, etc...)

Mi furgoneta era una Ford Transit que adquirí a un colega de trabajo inglés que estuvo viviendo en ella durante 4 años en Londres. Era una "camperización" no al uso ya que su finalidad era la de ser indetectable desde el exterior.

Esto me permitió aparcar (y vivir) en zonas bien situadas (lógicamente fuera de la zona de "congestión" de Londres).

La furgoneta estaba equipada con:
- Cama fija con espacio de almacenamiento debajo
- WC portátil (del lidl) para uso muy ocasional
- Grifo/Hornillo de gas (el típico de las auto caravanas)
- Mesa plegable para portátil/tablet/etc..
- Batería auxiliar

Y ya hablando de la camperización:
- Techo solar / vengilación
- No había ninguna ventana exterior excepto el techo solar (y las del espacio de conductor)
- Separación con cabina mediante panel con ventana
- Por fuera la furgoneta tenia pegatinas de una "charity"
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España se cachondea del cordobés del ISIS que amenazó con reconquistar Al-Andalus

España se cachondea del cordobés del ISIS que amenazó con reconquistar Al-Andalus  

En un video publicado por el ISIS 2 yihadistas reivindicaban el atentado de Barcelona y profetizaban nuevos ataques. Se sabe que ceder al miedo es lo que buscan los terroristas es por ello que las redes sociales han comenzado a reirse del yihadista cordobés. Video original: youtu.be/POWV5wx7bh4
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Sentencia de La Manada ¿Cómo puede absolvérseles de violación con semejantes Hechos Probados?

Aquí tenéis la sentencia www.20minutos.es/noticia/3325002/0/sentencia-juicio-la-manada/ La mejor forma de valorarla es acudiendo a los Hechos Probados (páginas 13 y siguientes). Esos hechos representan la "verdad judicial", es decir, las circunstancias de las que el juez debe partir para razonar jurídicamente. De este modo, si en los Hechos Probados se dice que el acusado clavó un puñal en la espalda de la víctima, el juez deberá interpretar si eso implica o no asesinato, pero siempre partiendo de que la realidad fue así.

Pues bien, a partir de la página 16, podemos encontrar la descripción exacta de los hechos acaecidos. Os la transcribo:

Cuando le introdujeron en el portal , los procesados, le dijeron "calla" , significándole que guardara silencio mediante el gesto de llevarse la mano abierta a la boca.

De esa forma “ la denunciante” y los procesados llegaron a la puerta ubicada en el interior de portal , situada a la izquierda de los ascensores, de vinilo traslúcido , mediante la que se accede a un rellano , entrando a este espacio, tras subir un tramo de cinco peldaños se accede a otro rellano , girando a la izquierda desde este espacio se accede por tres escalones a un habitáculo de forma irregular y tamaño reducido (unos 3 m²); concretamente se trata de una zona sin salida de 2,73 m de largo, por 1,02 m de ancho y 1,63 m de ancho en la parte más amplia. 

Cuando “ la denunciante” accedió al primer rellano, la puerta de acceso, estaba abierta , tenía delante de ella a uno de los procesados y detrás a otros. De este modo fue dirigida por los procesados al habitáculo que se acaba de describir, donde los acusado le rodearon .

Al encontrarse en esta situación, en el lugar recóndito y angosto descrito, con una sola salida, rodeada por cinco varones, de edades muy superiores y fuerte complexión, conseguida conforme a lo pretendido y deseado por los procesados y querida por estos , “ la denunciante” se sintió impresionada y sin capacidad de reacción. En ese momento notó como le desabrochaban la riñonera que la llevaba cruzada, como le quitaban el sujetador sin tirantes abriendo un clip y le desabrochaban el jersey que tenía atado a la cintura ; desde lo que experimentó la sensación de angustia, incrementada cuando uno de los procesados acercó la mandíbula de la denunciante para que le hiciera una felación y en esa situación, notó como otro de los procesados le cogía de la cadera y le bajaba los leggins y el tanga. “

La denunciante” , sintió un intenso agobio y desasosiego, que le produjo estupor y le hizo adoptar una actitud de sometimiento y pasividad , determinándole a hacer lo que los procesados le decían que hiciera , manteniendo la mayor parte del tiempo los ojos cerrados Los procesados, conocieron y aprovecharon la situación de la denunciante en el cubículo al que la habían conducido, para realizar con ella diversos actos de naturaleza sexual , con ánimo libidinoso, actuando de común acuerdo. En concreto y al menos “ la denunciante” fue penetrada bucalmente por todos los procesados ; vaginalmente por Alfonso Jesús Cabezuelo y José Ángel Prenda, éste último en dos ocasiones , al igual que Jesús Escudero Domínguez quien la penetró una tercera vez por vía anal , llegando a eyacular los dos últimos y sin que ninguno utilizara preservativo .

Durante el desarrollo de los hechos Antonio Manuel Guerrero , grabó con su teléfono móvil seis vídeos con una duración total de 59 segundos y tomó dos fotos ; Alfonso Jesús Cabezuelo Entrena, grabó del mismo modo un vídeo, con una duración de 39 segundos .

Finalizados estos hechos , los procesados se marcharon escalonadamente . Antes de abandonar cubículo , Antonio Manuel Guerrero Escudero se apoderó , en su propio beneficio, del terminal de teléfono móvil, marca Samsung Galaxy nº IMEI 357339075242165, valorado en 199,19 €, que “ la denunciante” llevaba en su riñonera , quitándole la funda, extrayendo la tarjeta SIM de la compañía jazztel y la tarjeta de memoria, micro SD arrojándolas en el lugar de los hechos

Por tanto, éstos son los Hechos que el Tribunal tuvo en cuenta para dictar la sentencia.

Vamos ahora al delito de violación. La violación es una variante agravada de la agresión sexual. La agresión sexual se recoge en el art. 178 del Código Penal, donde se dispone que El que atentare contra la libertad sexual de otra persona, utilizando violencia o intimidación, será castigado como responsable de agresión sexual con la pena de prisión de uno a cinco años.

Así, la violación viene recogida en el art. 179 del Código Penal, donde se dice que Cuando la agresión sexual consista en acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal, o introducción de miembros corporales u objetos por alguna de las dos primeras vías, el responsable será castigado como reo de violación con la pena de prisión de seis a 12 años.

En el caso de La Manada, existió penetración anal y bucal. Por tanto, la clave está en dilucidar si hubo violencia o intimidación. Ciertamente no existió violencia física, pero nuestra jurisprudencia lleva años estableciendo que, para que exista intimidación, debe inspirarse “injustamente” el temor racional y fundado de un mal inminente y grave, Ésa es la clave: colocar a la víctima en un contexto donde pueda percibir, racionalmente, que si no hace lo que le mandan puede sufrir un mal inmediato y considerable (ser golpeado reiteradamente, por ejemplo).

En esta tesitura, no entiendo la sentencia. Una mujer en un cubículo, rodeada de cinco tíos como armarios que le han metido ahí tras mandarle que se callara, que la desnudan y manosean sin permiso previo, que le roban el móvil, que le ordenan realizar una felación, y que finalmente le penetran sin preservativo por boca y ano eyaculando en su interior, mientras ella permanece muda y con los ojos cerrados debido al terror. No puedo concebir una situación más intimidatoria.

La fuerza física abrumadora, el gesto de rodearla para evitar el escape, el lugar escogido (apartado de cualquier mirada, oscuro y agobiante), el darle órdenes para que se calle y chupe el pene de uno de ellos, el desnudarla y usar su cuerpo mientras ella está en shock, en silencio y con los ojos cerrados...cualquiera en su lugar sentiría que, en caso de desobedecer a semejantes bestias, iba a pasarlo muy mal. Todo estaba escogido para que ella pensase así. Cada gesto y cada detalle buscaban intimidar. No comprendo que los jueces no lo hayan visto.

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Al primer ministro eslovaco se le cae la coca durante una entrevista en la televisión

Al primer ministro eslovaco se le cae la coca durante una entrevista en la televisión

Durante una reciente entrevista a los medios, el primer ministro tuvo un descuido que no pasó inadvertido para nadie.
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Resumen de la sentencia del juez que pide la absolución de 'la manada' -Parte 1

Mucha gente no se ha leído la sentencia completa del caso de "la manada" (ni lo piensa hacer), no sólo por sus 370 páginas con demasiada retórica jurídica, sino porque no se puede navegar adecuadamente a través del documento: se trata de un pdf con numerosos errores en la separación de espacios y sin índices. 

De las 370 páginas de la sentencia, 236 están redactadas por el magistrado que defiende la absolución de los acusados. Un sinfín de páginas en las que el juez ataca fehacientemente a sus dos compañeros magistrados y analiza con extremado detalle cada una de las supuestas contradicciones de la denunciante.

Antes de resumir la sentencia de este juez, es necesario hacer unas aclaraciones para dummies sobre el documento: El relato expuesto en el apartado 'Hechos probados' (pag. 13) no es unánime, ya que está elaborado exclusivamente por los dos magistrados que avalan la sentencia condenatoria, José Cobo y Raquel Fernandino. Las páginas que van de la 20 a la 127 son la sentencia condenatoria en sí, donde se hacen diversas consideraciones del caso, valoraciones probatorias, calificaciones jurídicas, etc; una explicación desarrollada para justificar lo que después será el fallo. Pero recordemos que esa sección, así como la de "hechos probados", son ampliamente refutados por el magistrado discrepante en su auto particular absolutorio.

El auto del juez discrepante empieza a partir de la página 134 bajo el título "VOTO PARTICULAR QUE FORMULA EL ILMO. SR. MAGISTRADO D. RICARDO JAVIER GONZÁLEZ GONZÁLEZ", y se extiende hasta el final del documento, ocupando un total de 236 páginas, lo que es algo inusual.

Este voto particular es en realidad una sentencia absolutoria en su aspecto y forma (con otra versión de los 'hechos probados' y del resto de apartados), que no puede aplicarse debido a la 'sentencia mayoritaria' formulada por los otros dos jueces.

Es decir, el documento popularmente conocido como "sentencia de la manada" contiene en realidad dos sentencias muy distintas, una de condena por 'abuso sexual con prevalimiento' y otra absolutoria, prevaleciendo la primera por cuestión de número (2 a 1), pero ambas igual de legítimas a la hora de tomar como referencia sus argumentos.

Huelga decir que este auto absolutorio está pulcra y perfectamente argumentado a pesar de su extensión, y mejor trabajado que la sent. condenatoria, tanto en el análisis de las pruebas como en los demás aspectos del caso.

Vamos con el auto del juez. Durante cerca de treinta páginas al inicio del auto, el magistrado tira de jurisprudencia del Supremo, del Constitucional y directivas europeas, haciendo una exposición de la presunción de inocencia y sus implicaciones en el caso que nos ocupa (Fundamentos de Derecho. Consideraciones previas. Págs. 140 y sigs), con menciones a los juicios paralelos y otros elementos, como los que pretendían aportar las acusaciones como prueba:

"Y es que las pruebas denegadas a las acusaciones no se encaminaban a la acreditación de hecho alguno relevante para el enjuiciamiento de la causa, sino que, partiendo de ese carácter especialmente "odioso" que tienen los delitos contra la libertad e indemnidad sexuales, pretendían también presentar a los acusados, en virtud de comportamientos ajenos a los hechos enjuiciados, como, y permítaseme esta expresión, personas "odiosas"." (pag. 158)

Después de las consideraciones previas, pasa al capítulo llamado "valoración de la prueba practicada", que es el meollo del asunto y que desarollará ampliamente, detalle que él mismo anticipa:

"Soy consciente a este respecto de la extensión inusual que va a alcanzar este voto particular; sin embargo, consciente también de la complejidad del caso, la profusión, extensión y matices de la prueba practicada, el hondo calado de las diferentes cuestiones que deben resolverse, así como la también inusual extensión de la sentencia mayoritaria de la que discrepo, me llevan a un esfuerzo valorativo en el que entiendo no solo justificado, sino necesario, sacrificar la síntesis en pro de una exposición clara y suficientemente razonada de lo que, en conciencia, ha conformado mi convicción sobre el caso sometido a enjuiciamiento y exponer, con la necesaria claridad también, la respuesta que al mismo entiendo que debe darse desde los principios y normas que rigen nuestro ordenamiento jurídico penal." (pag. 168)

A continuación critica la postura tomada por la sentencia mayoritaria en la que se minimizan las contradicciones y aspectos relevantes insalvables de la prueba de cargo y cómo son direccionadas contra los acusados:

"Y es que la carga violenta e intimidatoria que sustentan las acusaciones, tomando como referencia fundamental, aunque no única, lo declarado por la denunciante en las dependencias de la Policía Municipal el mismo día en que ocurrieron los hechos y al día siguiente ante el Juzgado de Instrucción, en el plenario se ha debilitado hasta desaparecer por completo; hasta acabar totalmente diluida y transformada en otra figura penal distinta, en otra "cosa" distinta a la que ha sido objeto de acusación; reconstruida por la mayoría de la Sala al condenar a los cinco acusados, absueltos por el delito de agresión sexual, por un delito de abuso sexual con prevalimiento." (Pag. 170)

"En este sentido, ha tratado las pruebas de cargo, especialmente la principal (la testifical de la denunciante), de una forma tan obsequiosa y complaciente que no puedo compartir, pues elude (insisto que fundamentalmente respecto de la principal prueba de cargo practicada, pero también respecto de otras) no solo la constatación de todas las contradicciones en que ha incurrido, minimizándolas, para salvar la credibilidad que le ha otorgado, con el fácil recurso de llamarlas puntualizaciones o matizaciones, como si la mera designación nominal de la realidad de las cosas obrare efectos taumatúrgicos cambiando su naturaleza y esencia, sino que, además, silencia aspectos relevantes, cuya consideración ha omitido por completo, al tiempo en que todas las dudas que suscita la prueba practicada las ha resuelto, invariablemente, contra reo, sea por esa falta de consideración, sea porque se detiene, excesivamente en mi opinión, en largos pasajes de la sentencia, a mi juicio, totalmente prescindibles en unas ocasiones, por resultar manifiestamente irrelevantes para resolver la cuestión nuclear debatida, o sumamente redundantes en otras, entrando en una especie de bucle argumental, como si la mera repetición de frases proporcionase una mayor dosis de racionalidad a su "justificación probatoria", lo que, en mi opinión, hace que el tratamiento dado por la mayoría de la Sala al conjunto de dicha prueba resulte sumamente unidireccional y sesgado, magnificando el valor de todos aquellos datos que pueden servir a una justificación de la condena, en tanto que o no se consideran o se minimizan, incluso recurriendo al empleo de algún fácil sofisma en su argumentación (como el de atribuir a aquél de quien se disiente afirmaciones que no ha hecho, tergiversándolas o presentándolas fuera de su debido contexto), aquellos otros elementos de juicio que han servido para descartar, con mayor rotundidad que hace la mayoría la comisión por los cinco acusados de los delitos de agresión sexual imputados por las cuatro acusaciones, o bien para sustentar dudas más que razonables respecto de la comisión del delito de abusos sexuales con prevalimiento construido en la sentencia de la que discrepo y por el que finalmente se condena a los procesados". (pag. 171)

Lo que viene a continuación es especialmente relevante, teniendo en cuenta la importancia de los elementos referidos:

"Ese tratamiento discriminatorio en contra de los acusados se manifiesta como nunca al valorar las pruebas periciales proporcionadas por los Médicos Forenses y Psicólogas Forenses del INML y pericial psiquiátrica y psicológica de la defensa. 

Y así, viniendo justificada la intervención de los médicos forenses, única y exclusivamente, por razón de los 4 informes emitidos durante la instrucción del sumario (nº 1670/2016), se consintió a las acusaciones que le(s) formulasen preguntas que nada tenían que ver con el objeto de su pericia, como todas aquellas relativas a los diferentes modos en que hipotéticamente puede reaccionar la víctima de una agresión sexual. 

Y no solo eso, sino que, tomando de sus contestaciones lo que no eran más que respuestas a preguntas sugeridas sobre meras hipótesis (aunque en buena parte de ellas la premisa de que se partía por el interrogador era la existencia de una agresión sexual), esto es, respuestas puramente teóricas, sin atender al caso enjuiciado, como el Médico Forense Sr. Teijeira dejó bien claro en varios momentos de su intervención, la mayoría de la Sala ha construido todo un diagnóstico mental sobre el estado en que se encontraba la denunciante cuando tuvieron lugar los actos sexuales enjuiciados; diagnóstico clínico que en repetidas ocasiones (de nuevo vemos el efecto taumatúrgico que pretende atribuirse a las palabras) figura como "consideramos que la denunciante reaccionó de modo intuitivo, la situación en que se hallaba y los estímulos que percibió, provocaron un embotamiento de sus facultades de raciocinio y desencadenaron una reacción de desconexión y disociación de la realidad, que le hizo adoptar una actitud de sometimiento y pasividad, determinándole a hacer lo que los procesados le decían que hiciera", y todo ello a pesar de que la psicóloga Sra. García Astiz declaró bien a las claras que ellas no habían considerado que en la denunciante hubiera disociación y que así no lo habían puesto en el informe.

Paradójicamente, y manifiestamente en contra de los acusados, la única prueba pericial médica que tenía por objeto el análisis de los videos, obviamente no desde un punto meramente técnico para fijar las acciones realizadas por las personas que en ellos aparecen como sucede con la emitida por el Inspector de Policía Foral nº 0063 y por el Subinspector nº 0329 del mismo cuerpo policial, sino desde la perspectiva científica que es propia a su condición de Psiquiatra (Doctor en Medicina y Cirugía; Especialista y Máster en valoración del Daño Corporal y Peritaje Médico; Especialista en Psiquiatría; Perito en Psiquiatría Forense; Profesor titular del Máster en Psicopatología Legal y Forense de la Universidad Internacional de Cataluña; Especialista en Medicina del Trabajo y Mediador), es desdeñada por completo, tanto en lo que expuso por escrito como respecto de lo declarado en juicio, hasta el punto que uno debe preguntarse cuál fue la razón por la que consta unido a la causa el informe emitido por D. Alfonso Sanz Cid a este respecto y cuál la razón por la que se admitió íntegramente por mis dos compañeros de Sala. 

En definitiva, es incomprensible para mí que la decisión mayoritaria apoye su convicción en opiniones puramente teóricas emitidas por peritos cuyos respectivos informes periciales no versaban sobre las imágenes grabadas en los teléfonos móviles de los acusados Antonio Manuel Guerrero Escudero y Alfonso Jesús Cabezuelo Entrena, y por el contrario, se desdeñe y se descarte por completo la pericial practicada sobre tal objeto". (pags. 172-174)

Pocas veces se tiene en video el delito que se juzga así que el valor como elemento de juicio y valoración para los jueces encargados de juzgar el caso no podía ser mayor. Y la clave de la sentencia está en la frase final (de la pag. 174) porque lo que dice es que los magistrados que emitieron la sentencia mayoritaria, o sea, los que condenaron a 9 años de cárcel a los acusados, apoyaron su convicción de que las relaciones no fueron consentidas en opiniones emitidas por personas que no vieron los videos, haciendo caso omiso de una persona (Alfonso Sanz Cid) con un currículum más que suficiente para emitir una opinión mucho más válida y que sí vio los videos.

Después, el magistrado insiste en la no sostenibilidad de la acusación:

"Cuanto se acaba de exponer constituye el ineludible escenario en el que se presenta la declaración de la denunciante; escenario del que la misma no puede desligarse pues de él trae su causa para, a su vez, darle sustento en el plenario y que así expuesto, constituye, a mi juicio, un verdadero aldabonazo sobre el esfuerzo de la sala mayoritaria por desconectar el testimonio de aquella de todo lo precedentemente ocurrido como recurso para salvar su credibilidad porque, después de escucharla, la agresión sexual denunciada, origen y causa de todo ese devenir del proceso, resulta categóricamente insostenible". (pag. 175)

Mas adelante, ahonda en ello, puntualizando y refutando varios párrafos de la sentencia condenatoria:

"Según se afirma en la sentencia mayoritaria: «"La denunciante", ha sostenido con firmeza la versión acerca del modo en que se desarrollaron los hechos, si bien la matizó en su declaración en el plenario, en determinados aspectos, respecto a la prestada en sede de la Policía Municipal a partir de las siete horas del día 7 de julio y a presencia Judicial en la tarde de día 8 de julio de 2016, siempre refiriéndose a cuatro personas, con relación: al modo en que le introdujeron en el portal, le condujeron al recinto donde se desarrollaron los hechos y como le obligaron una vez en el interior del habitáculo a realizar diversos actos de naturaleza sexual con cada uno de ellos, valiéndose de su superioridad física y numérica y de la imposibilidad de "la denunciante", de ejercer resistencia ante el temor a sufrir un daño mayor y la imposibilidad de huir del lugar. 

Como desarrollaremos más ampliamente estas matizaciones, no comprometen la estructura racional de nuestro proceso valorativo, ni perjudica nuestra apreciación de que la declaración de "la denunciante", satisface los parámetros de credibilidad subjetiva, objetiva y persistencia; (…)» (sic). 

Estos dos primeros párrafos de la sentencia mayoritaria requieren ya de varias precisiones por mi parte. 

En primer lugar, que, comparadas las declaraciones prestadas por la denunciante ante la Policía Municipal y el Magistrado-Juez instructor con su testimonio ofrecido en el acto del juicio oral, se podría predicar de este último cualquier cosa menos firmeza o matización, pues fue tal la falta de sintonía entre las unas y el otro que cabe afirmar, con rotundidad, como ya se ha venido a anticipar en este voto particular, que lo realmente acontecido en el plenario ha sido una verdadera rectificación o retractación de la denunciante respecto de lo manifestado en sus primeras declaraciones, y que motivaron, como ya se ha expuesto también, el curso del procedimiento. 

En segundo lugar, que las rectificaciones de lo declarado respecto a lo denunciado no solo afectan a los hechos nucleares de la acción delictiva imputada a los acusados, sino también a otros aspectos, ciertamente más circunstanciales y accesorios, pero que encajaban mal con los datos que la investigación fue revelando a lo largo de la instrucción y que tras esas rectificaciones encuentran sin duda mejor acomodo con los datos objetivos que la investigación aportó al sumario; algo que, en razón a que ningún motivo se ha ofrecido para justificar un cambio de tal calidad entre lo que se denunció y lo que se declaró en juicio, abona la duda de cuál sea la verdadera razón de tan llamativa rectificación, tanto de lo esencial como de los aspectos accesorios de la misma. 

En tercer lugar, que, aun cuando las acusaciones han sostenido que la denunciante fue "obligada" a realizar diversos actos de naturaleza sexual, una vez que, por razón de la declaración en el juicio de la propia denunciante, se ha descartado el empleo de la violencia e intimidación como medios comisivos para su realización, no han descrito, siquiera, en qué forma ni con qué fuerza fue impulsada o compelida a hacer lo que no quería, ni este extremo quedó tampoco aclarado por la denunciante pues en su declaración en juicio afirmó que denunció porque "me hicieron algo que yo no quería hacer", y, a la misma pregunta, reformulada más adelante, contestó diciendo que "el motivo de la denuncia es que yo... fue, o sea, que yo hice una cosa que no quería hacer" y solo utilizó el verbo "obligar" cuando dijo: "es que no sé ni cuántos de ellos me obligaron a hacerles una felación" pero tampoco expresó de qué modo la hubieran compelido a ello. 

En cuarto lugar, que la "estructura racional de nuestro proceso valorativo", no dependerá, en ningún caso, de cuáles fuesen las declaraciones y eventuales matizaciones o contradicciones de la denunciante, sino de la propia argumentación que se desarrolle, lo que, en definitiva, será lo que permita o no otorgar credibilidad a su testimonio. 

En quinto lugar, que difícilmente se puede sostener, como se afirma en la sentencia mayoritaria, tomando la expresión del escrito de acusación del Ministerio Fiscal, que la denunciante se hubiera visto imposibilitada de ejercer resistencia "ante el temor de sufrir un daño mayor", pues, tal expresión tendría sentido si la denunciante hubiese sufrido un daño previo, lo que se excluye por la Sala de forma unánime tras haber afirmado la denunciante, en repetidas ocasiones durante su declaración en juicio, que no sintió ni sufrió ninguno. 

Nótese, por lo demás, lo que resulta ineludible resaltar, sin que pueda pasarse por alto, que tal expresión en el relato del Ministerio Fiscal venía precedida del empleo de violencia e intimidación contra la denunciante, y que ambos extremos no han sido probados, lo que priva del sentido que tenía a la referida expresión." (pags. 179-181)

Luego, tras dejar claro que la determinación acerca de la existencia de consentimiento o no por parte de la denunciante se erige en el thema decidendi de este proceso, pasa examinar la credibilidad objetiva, la verosimimitud y la persistencia en la incriminación. Sobre esto último apunta:

"La sentencia mayoritaria concluye, en este aspecto, que la denunciante ha mantenido de modo sustancial la versión a cerca de cómo se desarrollaron los hechos, y, si bien detecta, expone y reconoce que, "en algunos extremos" se ha apartado de su versión inicial expresada en el momento de presentar su denuncia y ratificarla posteriormente ante el juez instructor, minimiza y niega cualquier trascendencia a dichas modificaciones reduciéndolas a la categoría de simples "puntualizaciones" o "matizaciones", para terminar afirmando que su relato goza de plena persistencia en la incriminación. 

Frente a ello, considero que la denunciante ha incurrido en tan abundantes, graves y llamativas contradicciones que las modificaciones introducidas en su relato durante el acto del juicio oral constituyen auténticas retractaciones y ello hasta el punto de considerar quebrada la persistencia de su relato de manera insalvable. Lo declarado en juicio por la denunciante ha dejado sin sustento alguno el eje sobre el que se inició y desarrolló todo el proceso, alumbrando ahora un relato que configura un desarrollo de los hechos radicalmente distinto al que ha sido objeto de investigación, consideración, acusación y defensa. (pags. 183-184)

Las siguientes páginas evalúan las declaraciones (persistencia de la incriminación) y dan buena cuenta del despropósito que supone la sentencia condenatoria:

"A este respecto cabe destacar lo siguiente:

1°.- La denunciante rehusó asistencia letrada y psicológica y el hecho de que los agentes tomaran la denuncia sin reseñar que concurriera razón alguna para no hacerlo o posponerla, en atención al estado emocional en que pudiera encontrarse la denunciante, sin que nadie haya cuestionado este dato en el procedimiento, supone, de entrada, que la denuncia debe considerarse plenamente válida, libremente formulada y que responde, en su contenido, a lo que la denunciante manifestó, como así se entendió posteriormente por el Magistrado-Juez instructor cuando, a su presencia, se ratificó en ella y prestó nueva declaración. 

El hecho de que su versión en juicio haya resultado radicalmente opuesta en muchos aspectos a lo que manifestó en aquel momento (y también en instrucción) no puede tratar de salvarse, como se pretende en la sentencia mayoritaria, so pretexto de "las circunstancias personales de abatimiento, confusión, tensión y agobio en que fueron prestadas, especialmente la primera, muy poco después de haber sido asistida en el Complejo Hospi talario de Navarra"; menos aún cuando en el plenario, a preguntas de su propio letrado, la denunciante manifestó expresamente que mantenía su denuncia sin añadir ninguna aclaración acerca de las evidentes contradicciones entre lo que allí consta y lo que estaba declarando en juicio.

2º.- Ninguna de las acusaciones citó a juicio a la Agente 405, ni formuló pregunta alguna al Subinspector 285 sobre los hechos denunciados que constan en ella, cuando una buena parte de dichos hechos ya habían sido rotundamente negados por la denunciante que prestó declaración antes que el Subinspector y la Agente. Ambos, 285 y 405, constituyen testigos de primer nivel siquiera fuese, como señala la STS núm. 793/2017, de 11 de noviembre, citada en la sentencia mayoritaria, para constatar la validez y el contenido de la declaración policial prestada. 

En cuanto a su declaración judicial, prestada ante el Magistrado-Juez instructor el día 8 de julio de 2017, tampoco se hace reseña alguna sobre ninguna incidencia que se hubiera podido producir en su desarrollo. En consecuencia, habrá de tenerse también por cierto que aquél no apreció motivo alguno para posponer la denuncia en atención al posible estado de afectación en que aún pudiera encontrarse la denunciante y que tampoco lo hicieron el Ministerio Fiscal o el Letrado del Servicio de Atención a la Mujer que estuvieron presentes en la misma.

Lamentablemente, al contrario de lo que se hizo con las indagatorias de los acusados, la declaración judicial de la denunciante no fue grabada; fue parcamente recogida tal y como consta al folio 119 de los autos. Con ello se ha privado a la Sala de un mayor conocimiento sobre su contenido, limitado a la forma en que quedó documentada, dificultándose, de esta manera, el análisis sobre su persistencia y posibles variaciones en el plenario, lo que no obsta a que deba entenderse realizada con todas las garantías legales y asumido su contenido por todos los que la suscribieron. 

En consecuencia, tal declaración resulta plenamente apta y hábil para analizar la persistencia en el testimonio de la denunciante y a cuanto consta en el acta documentada habrá de atenerse el tribunal para su valoración, sin que pueda presuponerse, en perjuicio de los acusados, que no fue prestada en debidas condiciones por aquélla; de ahí que recurrir, como se hace en la sentencia mayoritaria, a un supuesto estado emocional limitativo de sus plenas facultades para salvar las contradicciones en que ha incurrido, cuando, a un mismo tiempo, ha servido para tramitar una causa por el delito de agresión sexual y fundamentar la adopción de medidas cautelares contra aquéllos de tanta gravedad como la prisión provisional en que se mantienen desde el día 8 de julio de 2016, no me parezca un argumento mínimamente convincente ni compartible.

En cuanto a su declaración prestada en el acto del juicio oral, debo mostrar mi discrepancia respecto a la complacencia con que la sentencia mayoritaria acoge las contradicciones que voy a exponer a continuación con el pretexto antes señalado; máxime si consideramos que meses después sigue manteniendo, en su condición de acusadora particular, su versión inicial de los hechos en su escrito de conclusiones provisionales en el que continúa afirmando que fue víctima de una agresión sexual con violencia e intimidación por la que solicitó la condena de cada uno de los acusados a las penas de 18 años y 9 meses de prisión, amén de un delito de robo con violencia o intimidación por el que interesa para cada uno de ellos la pena de 3 años y 3 meses de prisión y que, pese a lo declarado por ella misma en juicio, siguió manteniendo cuando las elevó a definitivas. 

No puedo ser tan obsequioso. Me lo impiden los principios expuestos en el primer fundamento de derecho de esta sentencia discrepante. 

En efecto, no puedo compartir el modo en que la sentencia mayoritaria desdeña todas aquellas manifestaciones de la denunciante que entorpecen el argumentario sobre el que fundamenta el juicio sobre su credibilidad, pretextando, reitero, aquella situación de "abatimiento, confusión, tensión y agobio" de sus primeras declaraciones, al tiempo en que, sin embargo, da por buenas aquellas manifestaciones suyas que sí lo favorecen, obviando que aquellas y estas, necesariamente, se habrían prestado bajo el mismo estado emocional, sin que, por lo demás, se trate de justificar siquiera por qué se desechan las unas y se aceptan las otras.

Entrando ya en la concreta valoración de dicho testimonio, ciertamente, no hay variaciones en el relato en cuanto a que llegó a Pamplona con su amigo R. hacia las 130 horas del día 6 de julio; que aparcaron el coche en el Soto de Lezkairu para dirigirse después al centro de la ciudad a disfrutar de la fiesta, comenzando a beber sangría ya desde su llegada y que estuvieron juntos en el concierto hasta que aproximadamente sobre la 1:00 R. se marchó al coche a dormir. 

Inicialmente la testigo manifestó que, al marcharse R., se había quedado con unos amigos de la Universidad, aclarando en juicio que, en realidad (esto sí es una matización), se trataba del grupo de amigos "del novio de una chica de su universidad" y que también se había relacionado con un grupo de chicos de Palencia y otro grupo de chicas de Castellón, despistándose de todos ellos hacia las tres menos cuarto de la mañana. Aunque en su denuncia empleó la palabra "amigos" para referirse a todos ellos, quedó patente en juicio que, en todos los casos, se trataba de personas a las que, excepción hecha del novio de esa chica de su universidad, había conocido esa misma noche. 

Señaló que despistarse de todos ellos fue la razón por la que se sentó en el banco donde se encontraba también sentado José Ángel Prenda Martínez con el que entabló una amigable conversación acerca de las fiestas, sus ciudades de origen, fútbol y tatuajes y así lo mantuvo en juicio.

Las cámaras de la empresa NAVATRES situadas en la segunda planta del Palacio del Gobierno de Navarra recogieron el encuentro de la denunciante con los acusados alrededor de las 02:50 horas de la madrugada del 7 de julio y el desplazamiento de los seis hasta los porches de la Plaza del Castillo, a la altura del Bar Txoko inmediatamente después de que todo el grupo se puso en marcha y abandonó el banco. Así queda acreditado en los folios 968 y siguientes de autos y especialmente en el "Informe fotográfico sobre los fotogramas" capturados por dichas cámaras y que ratificó en juicio el Policía Foral NIP 0485. En dicho informe se reseña: 

1.- Que (fotograma 13) "a las 02:52:42 horas del día 7 de julio de 2016, se produce un acercamiento físico, (pudiera tratarse de un abrazo), entre la chica que se encontraba sentada en el banco y el varón que permanecía de pie frente a ella.". 

Más allá de la trascendencia que se le deba dar a esta reseña lo cierto es que resulta concordante con lo que los acusados afirmaron y la denunciante negó en juicio, acerca de que se hubiera producido algún tipo de presentación entre ellos.

2.- Que (fotograma 19) "A las 02:59:44 horas del día 7 de julio de 2016, es el varón que porta el sombrero, el que con su brazo izquierdo indicando una dirección (sic). Los cinco varones y la chica se encaminan para cruzar un pequeño montículo cubierto de césped natural", y asimismo que (fotograma 20) "otro de los varones que camina detrás del varón del sombrero, afirma con su brazo la dirección a tomar". 

Y en este aspecto, resulta muy llamativo que si el motivo de levantarse del banco hubiese obedecido al deseo de la denunciante de dirigirse al coche porque quería descansar, según declaró en el juicio, siendo los acusados (que, obviamente, desconocían tanto el lugar donde lo tenía aparcado, como la ubicación del Soto de Lezkairu) quienes se ofrecieron a acompañarla, sean precisamente ellos los que realizaran un gesto con el brazo indicando la dirección que acto seguido tomó todo el grupo (y con él, sin reparos, la denunciante), cuando lo lógico hubiera sido que, siendo aquel su propósito, quien diera las indicaciones acerca de la dirección que debían seguir fuera la denunciante; única persona que podía dar razón tanto del lugar en que se encontraba el coche, como del camino a seguir. 

En este punto, la sentencia mayoritaria destaca como elemento que avala la credibilidad de la denunciante lo manifestado por la agente de la Policía Municipal nº 455 cuando afirmó: "Entonces ellos se ofrecieron a acompañarla, ella debió decir por aquí y ellos le corrigieron la trayectoria diciéndole: … no por aquí". 

A mi juicio no resulta creíble, por incoherente e ilógico que, si ellos le ofrecieron acompañarla al coche, se hubiesen desentendido de ese acompañamiento antes de iniciarse siquiera, proponiendo ya de inicio una dirección distinta y que ella la aceptase sin el más mínimo reparo, tratando, por lo demás, de llamar especialmente la atención sobre ello, también en juicio cuando a pregunta del Ministerio Fiscal acerca del momento en que dijo que se iba al coche y se ofrecieron a acompañarla le dijeran: "ah! Pues vamos por ahí ", y lo explique como si no hubiera tenido otra alternativa que acceder a los deseos de aquellos y seguirlos en su trayectoria. 

Resulta muy llamativo que, considerando la posición del banco, la vía directa, razonable y más a mano para iniciar el trayecto hacia el Soto de Lezkairu, además de ser, de entre todas las posibles, la mejor iluminada y la más transitada –por más que algunos Policías Municipales se mostraran tan reticentes a la hora de reconocerlo, aun siendo un hecho más que notorio para quienes residimos en Pamplona– sea sin duda la Avda. Carlos III y que tenían a escasos metros a su derecha, el grupo se desplace hacia su izquierda, siguiendo precisamente la dirección que los dos varones han marcado previamente con su brazo, no obstante haber declarado que sabía dónde tenía el coche porque lo aparcó allí e hizo el mismo recorrido tres veces ese día. 

Finalmente, se concluye en dicho informe, y resulta probado por las grabaciones aportadas, que el grupo formado por los cinco acusados y la denunciante habría realizado un desplazamiento desde el banco donde se produce el encuentro hasta la terraza del Bar Txoko, último punto en que los mismos fueron captados por las cámaras de vigilancia de la empresa NAVATRES. (f. 974). 

Respecto de este desplazamiento, plenamente acreditado en los términos que se han expuesto, nada consta en la denuncia y la denunciante declara en juicio que "no lo recuerda". Sobre este extremo concreto, fue el Ministerio Fiscal quien preguntó a la denunciante si recordaba que entraron en los porches de la Plaza del Castillo y su respuesta fue que no lo recordaba; que recordaba estar en el banco, "levantarnos e irnos por una calle muy grande y luego girar, pero no me acuerdo". 

Es evidente que sus recuerdos contradicen la objetividad de las imágenes recogidas por las cámaras de seguridad pues lo cierto es que se levantaron del banco para inmediatamente después entrar en los Porches de la Plaza del Castillo y, a continuación, tomar no "una calle muy grande" sino una calle especialmente corta y estrecha, la calle Espoz y Mina donde está ubicado el Hotel Europa. 

Por su parte, los acusados afirmarán que, habiendo convenido mantener sexo en grupo, decidieron a tal fin buscar un lugar donde pudieran hacerlo tranquilos y que su primera opción fue probar suerte en los baños de un "bar o discoteca" que había en los porches de la Plaza del Castillo y que desecharon la idea inmediatamente al comprobar que dichos baños a los que se accedía bajando una escalera, se encontraban llenos de gente. 

Resulta incontable el número de veces en que, a lo largo de su declaración, la denunciante recurrió como fórmula de contestar a las preguntas que se iban formulando a un socorrido "no recuerdo", en lugar de contestar afirmativa o negativamente; lo que, inevitablemente, redunda en una menor expresividad de su declaración, que, de este modo, resulta mucho más imprecisa y menos concluyente, debilitándola como prueba de cargo. 

En este punto, aun cuando no lo recuerde, el visionado de las imágenes no deja lugar a dudas respecto al desplazamiento de todo el grupo hasta ese punto de los porches de la Plaza del Castillo; su afirmación de que buscaron un baño público para mantener una relación sexual resulta repugnante; sin embargo, no resulta extravagante en ellos si consideramos que la instrucción reveló que, al menos uno de ellos, ya había mantenido una relación sexual (consentida) esa misma mañana en el baño de un céntrico bar de Pamplona (así resulta de la declaración testifical obrante a los folios 940 y 941 de los autos). 

Lo que sí resulta extremadamente llamativo es que las acusaciones mantengan que ya, en ese momento, la intención de los acusados era practicar sexo con la denunciante y que esta fuera ajena a tales intenciones, dando a entender la disposición de ellos a mantenerlas aun sin su consentimiento, y no resulta creíble que acudieran a un lugar como un baño público en plena Plaza del Castillo, nada menos que una noche de San Fermín y recién terminado el concierto, para obligarla a hacerlo en contra de su voluntad. Menos aún, como harían inmediatamente después, en un hotel donde preguntarían si tenían una habitación para "follar". 

Acerca de la conversación que mantuvieran en el banco, según la denunciante versó únicamente sobre las fiestas, sus lugares de origen, el fútbol…; según los acusados, prácticamente desde su inicio devino "picante" para concluir con el acuerdo de practicar sexo los seis. A este respecto, cabe destacar que la denunciante también recurre, en ocasiones, a la fórmula del "no recuerdo" y ese no recordar resulta muy llamativo en algunos aspectos. Así, cuando se le pregunta si era cierta la afirmación de que, en un determinado momento de esa conversación, José Ángel Prenda le dijo "yo no soy un sevillano normal, yo soy cinturón negro comiendo coños", llama la atención que su respuesta no hubiese sido un "si" o un "no", sino un "No, no lo recuerdo, lo siento", dado el carácter tan soez y grosero de la expresión, siendo difícilmente creíble que, de haber sido escuchada, no se recuerde o, en caso negativo, se tengan dudas al respecto.

Frente a la sentencia mayoritaria que afirma que "De la evaluación de este medio probatorio (cámaras de seguridad del Palacio de Navarra), no inferimos ningún elemento que permita avalar la versión de los procesados", sin mayor concreción ni razonamiento, entiendo que la coherencia, la lógica y la firmeza del relato de la denunciante en este punto resultan muy endebles y que, por contra, los datos objetivos que se han analizado otorgan suficiente razonabilidad (al menos en esta parte del relato) a la explicación ofrecida por los acusados, ya que las dudas que sobre este extremo se suscitan no pueden tenerse, sin más, ni por absurdas, ni por irrazonables o ilógicas y la consecuencia no es otra que debilitar la credibilidad del testimonio de la testigo de cargo." (pags. 185-193)

También son reveladores algunos detalles en torno a la llamada que la madrileña realiza minutos antes del folleteo y que el juez desabriga con magistral perspicacia:

"Igualmente, consta acreditado, por la información facilitada por "Orange España SAU" (folio 1447), que a las 02:57:09 desde el móvil de la denunciante se realizó una llamada a un teléfono móvil que resultó ser el de A. . 

Esta llamada, acerca de la cual la denunciante no proporcionó mayor detalle en su denuncia, fue traída a colación por esta cuando al denunciar el robo de su teléfono móvil afirmó que estaba segura de que lo llevaba el día de autos porque cinco minutos antes de los hechos había realizado una llamada con él. 

Ante esa mención, las defensas solicitaron del Magistrado-Juez instructor que se investigara acerca de la misma. La petición fue denegada por auto de 24 de agosto de 2016; contra el mismo se interpuso recurso de reforma y a su estimación se opusieron tanto el Ministerio Fiscal como la acusación particular y las populares. Desestimada la reforma, se tramitó el correspondiente recurso de apelación. Todas las acusaciones interesaron la desestimación del recurso que, no obstante, finalmente fue estimado, en ese punto, por auto de fecha 7 de diciembre de 2016 dictado por la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Navarra. 

No se entiende tan persistente oposición a sacar a la luz la llamada a la que se hace referencia si, como mantienen ahora las acusaciones y acepta la Sala mayoritaria, el contenido de la misma resulta absolutamente inocuo y ninguna conclusión puede extraerse de la misma. No puedo compartir esta opinión. 

Acerca del exacto contenido de la conversación que mantuvieron nada puede afirmarse con exactitud, más allá de que A. declaró que había intercambiado los números de teléfono con la denunciante, conviniendo que se llamarían para seguir la fiesta en los bares después del concierto y que, al momento de recibirla, se encontraba en la Plaza del Castillo y había mucho ruido, no recordando más sobre su contenido. La denunciante indicó en juicio que tal llamada tuvo por objeto poder reencontrarse con A. para seguir la fiesta, lo que finalmente no fue posible porque, debido al ruido, no pudieron entenderse y quedaron en verse a la hora del encierro. Señaló que esa fue la circunstancia que la decidió irse al coche a dormir dado que "no tenía a nadie que conociera que fuera a seguir la fiesta y entonces, para seguirla sola, me iba a ir a casa, o sea, al coche". 

Si su deseo era continuar la fiesta y lo que frenó ese deseo y motivó su decisión de irse a descansar al coche fue no tener "amigos" con los que seguirla, el argumento pierde fuerza si consideramos que las personas de Castellón, Palencia o Madrid eran para ella prácticamente tan desconocidos como los de Sevilla que acababa de conocer y con los que, al menos en ese momento, había entablado una conversación igualmente amigable y respecto a los que no manifestó que, en esos primeros momentos, le suscitaran el más mínimo reparo. 

Y sorprende que, al ver que el ruido impedía la comunicación telefónica con A., no hiciera uso del WhatsApp para reencontrarse. De haber recurrido al WhatsApp, considerando que ambos en ese momento, según manifestaron, se encontraban en la Plaza del Castillo, hubieran podido volver a verse de inmediato. 

Ambos declararon de manera coincidente que habían intercambiado sus teléfonos para seguir la fiesta después de la verbena (siendo público y notorio que esta terminaba aquella noche a las 2:30 horas) y si atendemos a lo que la denunciante declaró en juicio, finalmente esa llamada concluyó posponiendo la cita hasta la hora "de los encierros", volviendo ella, después de colgar, a la charla que mantenía con los acusados para, escasos momentos después, abandonar el banco los seis en grupo en el modo que, anteriormente, se ha expuesto. 

Tal y como ella misma reveló en el juicio, A. sí recurrió al WhatsApp, pues afirmó que cuando volvió a disponer de teléfono móvil tenía un mensaje de A., de aquel día, en el que este le decía: "dónde estás?", pero no llegó a tener respuesta de la denunciante en esa noche y cuando el Letrado Sr. Martínez Becerra, indagando sobre cuál fue la razón por la que esta, habiendo quedado con A. en llamarse y sintiendo ganas de continuar la fiesta, no recurriera al WhatsApp para obviar el ruido que les impedía entenderse por teléfono, le preguntó: "¿No pudo mandarle en su momento usted un mensaje diciéndole dónde están?" la denunciante, como en otros muchos pasajes de su declaración, respondió con evasivas manifestando: "Si, claro, la cosa es que estábamos todos en la verbena y yo me fui a saludar al novio de la chica de mi universidad y cuando yo me di cuenta, me había despistado y se habían alejado y cuando fui a ir con el novio de la chica de mi universidad, tampoco estaba; entonces, como que perdí a todo el mundo; entonces fue por lo que me senté y yo le llamé para ver dónde estaban, pero no fue en plan de "bueno, me voy, luego te veo", sino que nos perdimos, nos separamos", eludiendo de este modo responder a la clara y concreta pregunta que le habían formulado, cuando anteriormente el mismo letrado le había preguntado: "¿se intercambiaron mensajes de WhatsApp?" y respondió que "Si" para, en la siguiente pregunta: "¿y en los mensajes de WhatsApp no se podían entender? ¿no podían quedar?" responder: "en ese momento yo no recuerdo intercambiar con él mensajes de WhatsApp, que puede que sí, no se lo discuto, pero no recuerdo o sea, recuerdo ya cuando yo recuperé un teléfono y pude poner mi tarjeta SIM un mensaje en el que me puso "¿dónde estás?", y a preguntas del Ministerio Fiscal ya había manifestado que "estaba esperando a ver si les veía o me contestaban al WhatsApp, cualquier cosa; si podía llamarles o podía contactar con alguien para saber dónde estaban. Entonces me senté en el banco para esperar y también porque estaba cansada de estar todo el día subiendo y bajando."

Todo ello revela que no utilizó el WhatsApp para localizar a A., que eludió la explicación que al respecto se le solicitó, que además respondió de forma contradictoria y ello da cuerpo y abrigo a la duda sugerida por las defensas acerca de si el origen y objeto de la llamada no fuera el que finalmente resultó de ella: posponer para más tarde el encuentro con A. y obviamente, continuar disfrutando de la fiesta con el grupo de sevillanos. 

Por otro lado, aunque en lo esencial las declaraciones de la denunciante y A. coinciden, ambos entraron en contradicción cuando este afirmó en el juicio que ya no ha tenido más comunicación con ella y que tampoco le ha llamado en estos últimos meses, mientras que aquella, a la pregunta de si "¿ha vuelto a tener contacto con ese chico?" respondió "Si, volví a hablar con él varias veces"; lo que indefectiblemente supone que, en este concreto extremo, el testimonio de uno de los dos no puede tenerse como elemento probatorio de cargo. En definitiva, de aquello en lo que objetivamente ambos han declarado sin contradecirse, podemos concluir que el deseo de aquella noche no era irse al coche, tal y como ella misma reiteradamente afirmó en juicio, si no continuar la fiesta; que pudiendo haber localizado a A. a través de WhatsApp no llegó siquiera a intentarlo y que el resultado de la llamada de teléfono fue retrasar la cita que habían convenido para después del concierto posponiéndola hasta la hora del encierro, como por otro lado, ella misma manifestó: "(...) entonces, estábamos en el banco y ya cuando.. . yo hago la llamada, les digo que me voy a ir porque el chico al que había llamado habíamos quedado en vernos después (...)". 

En base a todo ello, la sugerencia de las defensas de que esa fuera la verdadera intención de ella cuando llamó, posponer la cita porque quería continuar con los sevillanos, no puede ser tachada como irrazonable, ni descabellada, y cuanto se ha razonado, debilita la lógica y la coherencia de su declaración. Máxime cuando a la pregunta directa de "¿no es más cierto que el objeto de la llamada era para decirle nos vemos después porque ahora me voy?" responde "No, o sea, yo le llamé para saber dónde estaba él, para seguir con él de fiesta; con él y con sus amigos y con las chicas de Castellón, pero... y a raíz de que no nos encontramos, no nos oíamos, ni nos poníamos de acuerdo fue el momento en el que yo decidí irme al coche a dormir", lo que no resulta convincente en absoluto desde el momento en que desecha el medio más eficaz para encontrarse que no es otro que el WhatsApp". (pags. 193-197)

Los siguientes párrafos versan sobre el momento en que el grupo se acerca al hotel. Aquí Ricardo González hace una exposición practicamente detectivesca para mostrar como encajan las piezas del 'puzzle':

"Resulta llamativo, también, lo que relató acerca de la parada en el hotel Europa. En su denuncia inicial expresó que los tres chicos que iban por delante de ella se han dirigido al hotel Leyre, lugar donde no les han dejado entrar "puesto que el vigilante de seguridad les ha manifestado que había una lista de clientes y ellos no estaban en la misma"; que no le han dicho por qué iban al hotel; que no escuchó el nombre o apellidos de ninguno de los chicos porque "ellos cuatro han entrado dentro del hall del hotel y ella, que estaba fumando, se ha quedado fuera" y que aunque los chicos le habían dicho que dormían en el coche, no le dio ninguna importancia al hecho de que entraran en el hotel. Afirmó en definitiva que mientras los chicos entraban dentro del hotel, ella se quedó fuera esperando y ajena a la conversación. 

E igualmente resulta llamativo que después de situar a los chicos dentro del hotel, en tanto que ella se sitúa fuera, espontáneamente y a renglón seguido sepa dar razón de al menos una parte de la conversación que aquellos mantienen, como demuestra el hecho de que, también espontáneamente, explique en su denuncia que el vigilante de seguridad les ha manifestado que había una lista de clientes y que ellos no estaban en la misma; expresión absolutamente coincidente con lo que el portero del referido hotel vino a manifestar ante el Magistrado-Juez instructor y ratificó en juicio. 

Como también lo es que, habiendo señalado que mientras la conversación tenía lugar "dentro" y ella permanecía "fuera", ya en el acto de juicio oral revele que, al menos, conocía otro fragmento de aquella conversación, cuando dijo que oyó a uno de los chicos decirle al portero del hotel [I]"un nombre y un número"[I] que ya no recordaba, pero que coincide con lo que José Ángel Prenda manifestó ante el Magistrado-Juez instructor cuando afirmó que se acercó al portero y le dio un nombre falso y un número ficticio de habitación para ver si así les dejaba pasar, pero el portero no se lo permitió; y coincide igualmente con lo que D. Miguel González Oteiza, portero del Europa aquella noche, declaró en el juicio en concordancia con lo que ya tenía manifestado en la fase de instrucción. 

Y llamativo resulta igualmente que, apartándose de lo que inicialmente indicó, rectifique en el juicio para situar al portero ora en la misma calle, ora a mitad de un tramo de escaleras cuando manifiesta: "La cosa es que, vamos a ver, o sea, no sé cómo explicar, eran unas escaleras, no es el hall, la recepción y tal; o sea, yo lo que recuerdo es que ellos, como que subieron unas escaleras hacia un portal y ahí había alguien del hotel que no sé si es seguridad, recepcionista o lo que fuera, y ahí fue donde yo iba más atrás que los que estaban en el hotel, yo iba hablando con otro chico, con otros dos, no lo sé, no le sé decir si eran uno o dos, pero los que iban delante estaban como, o sea, estaban ya cuando yo llegué, no sé." Y más adelante: "Si, pero no es que ellos entren al hotel, pasen por unas puertas de cristal y busquen en la recepción, sino que es en la misma puerta del hotel donde hay un hombre y dice... y le preguntan habitación, o sea, no sé qué le preguntaron, yo no lo oí, yo estaba más hacia atrás, yo cuando llegué, uno de ellos, no sé quién, estaba diciendo ya un número y un nombre." 

Pues bien, lo cierto es que D. Miguel González Oteiza ha manifestado en todo momento que esa noche realizaba su trabajo en la calle, a la altura de la puerta del hotel, no en las escaleras, no dentro, no en la recepción, sino en la calle a la altura de la entrada del hotel. Ciertamente, de haber estado el portero dentro del portal y a medio tramo de la escalera no se acierta a comprender que la denunciante lo pudiera escuchar con tanta claridad cuando pasa por la calle, mucho menos si consideramos el ruido ambiental que en ese momento y lugar debía haber. 

El Sr. González Oteiza declaró en juicio el día 16 de noviembre. Manifestó que la recepción del Hotel está en la planta primera subiendo las escaleras y que él estaba abajo. En consonancia con la declaración que ya tenía prestada en instrucción, manifestó que recordaba al grupo de andaluces que, acompañado de una chica, se acercó al hotel la noche de autos. Dijo que la chica venía con ellos y se quedó a 3 ó 4 metros de él. Indicó que, aunque cuando le fueron exhibidas las fotografías en el juzgado "alguno le sonaba" no se atrevió a señalarlo porque no estaba seguro, pero afirmó con firmeza que fue el único grupo numeroso que se acercó a él y pretendió entrar en el hotel. 

La conversación que mantuvieron, de acuerdo con lo que testificó, puede concretarse en los siguientes puntos: 

1º. Uno de los jóvenes intentó entrar facilitando un nombre y número de habitación supuestos. 

2º. El Sr. González les negó el paso explicando que no figuraban en su lista de clientes. 

3º. Ante su negativa, los jóvenes le preguntaron si disponía de una habitación, para toda la noche o por horas refiriendo "que la querían para follar." 

4º. Finalmente el Sr. González tras decirles que no había habitaciones les sugirió que preguntasen en el Hotel Yoldi o en el Hotel Leyre. 

Pues bien, pese al empeño de la denunciante por sostener que se mantuvo ajena a dicha conversación, lo cierto es que en este punto su relato resulta, además de sumamente confuso, incoherente y contradictorio. De entrada, atendiendo a lo que declaró resulta imposible poder precisar si ella no escuchó la referida conversación porque estaba fuera mientras ésta tenía lugar en el interior del hotel, o porque ella estaba en la calle y el portero a mitad de la escalera, o porque los acusados llegaron antes y ella llegó después o sencillamente porque la distancia a la que ella se quedó respecto a ellos era tal que no pudo oír lo que hablaban. Pero lo cierto es que puede tenerse por probado que el Sr. González se encontraba donde dijo que estaba, en la calle; que nadie entró dentro, sino que todos estuvieron fuera; que, habida cuenta de la anchura y dimensiones de la calle Espoz y Mina, lo razonable es pensar que, aunque la denunciante se mantuviera retirada del grupo, debía encontrarse a una escasa distancia, y en definitiva, que no se puede tener por cierto en términos absolutos que no escuchara la conversación porque ya en la mañana del 7 de julio, al formular su denuncia, demostró conocer el fragmento de la conversación entre los acusados y el portero que antes he numerado como 2º (que no estaban en la lista de clientes); en el plenario reconoció que también conocía el fragmento 1º (que uno de los chicos dio un nombre y un número), sin que tampoco resulte irrazonable pensar que también conoció el fragmento 4º (recomendación del portero de que acudieran a preguntar al Hotel Yoldi o al Leyre). 

A preguntas del Ministerio Fiscal, manifestó: "Llegamos a un hotel en el que, los que iban delante, como que se pusieron a hablar con el de seguridad o el recepcionista, no sé lo que era, pero se pusieron a hablar con él y yo cuando llegué a la altura en la que estaban ellos solamente oí como uno de ellos, no sé cuál, dijo un número y un nombre y entonces el del hotel dijo: "no tenéis habitación". Si cuando llegó a su altura escuchó esto último, la lógica invita a pensar que la petición de "una habitación para follar", que fue inmediatamente posterior, debió oírla también pues es imposible que se hubiera alejado lo suficiente como para no escucharla. 

Y que confundiera en su denuncia el hotel Europa con el Leyre tiene igualmente sentido si consideramos que el portero del Europa se lo mencionó. Explicación que también fue considerada como razonable al recogerse así esta posibilidad en las conclusiones policiales obrantes al folio 978 de los autos, cuando en el "informe sobre posibles recorridos que pudieron realizar el grupo de investigados y la denunciante", señala: 

"4. Sería coincidente lo relatado por la denunciante con lo manifestado por el empleado del HOTEL EUROPA, D. , en cuanto al hecho de que el vigilante de seguridad tenía un listado de clientes y que no les dejaron acceder al hotel ya que no figuraban en la misma, con la salvedad de que el HOTEL es el EUROPA y no el LEYRE como afirmó la denunciante. 

5. Se entiende como hecho más probable que Doña (…), se equivocara al nombrar el HOTEL donde los investigados pararon en su desplazamiento, sobre todo considerando que la citada no es originaria de Pamplona, al igual que tampoco lo son los investigados. Además, si nos atenemos a las declaraciones del empleado del HOTEL EUROPA, éste les dio como referencia dos hoteles próximos, siendo uno de ellos precisamente el hotel LEYRE."

Tales conclusiones se reiteran en el folio 1020 de las actuaciones al final del estudio de posibles recorridos que ratificó en juicio el Agente de Policía Foral NIP 0482. 

Todo parece indicar, por tanto, que la única parte de la conversación que, según su declaración en juicio, no llegó a escuchar la denunciante sería la correspondiente al fragmento 3º, esto es, que los acusados, pidieran una habitación para "follar"; lo que resulta ciertamente más que dudoso y cuestionable.

Como inadmisible me resulta la explicación con que la sentencia mayoritaria pretende justificar la mención del Hotel Leyre en la denuncia y la afirmación de la denunciante en juicio de que dicho hotel le sonaba sin explicar por qué pudiera sonarle cuando tan solo llevaba unas horas en Pamplona y era la primera vez que visitaba la ciudad. La sentencia mayoritaria acude en su auxilio y complemento afirmando: "Se explica la confusión padecida por "la denunciante", quien visitaba por primera vez esta ciudad, había subido dos veces desde el Soto de Lezkairu y una de las vías de acceso a este lugar -no la única pero sí en el mismo sentido-, es a través de la calle Amaya donde esta situado el Hotel Leyre" 

Esta explicación, construida sobre el vacío, pues nada al respecto manifestó la denunciante en ningún momento, constituye una mera suposición o conjetura "contra reo" absolutamente inadmisible, pues no es más que un vano intento de justificar, sin el menor apoyo probatorio, el escaso conocimiento que de la conversación que tuvo lugar a la altura del Hotel Europa habría tenido la denunciante según le atribuye y asume la sentencia mayoritaria.

Con ella se trata de contrarrestar de raíz la versión de los acusados mediante el juego de suposiciones y conjeturas contra reo que no respetan la esencia del derecho constitucional a la presunción de inocencia, pues persiguen desactivar (no puedo apreciar otro sentido) como posible que la denunciante hubiese escuchado que pedían una habitación para “follar” y justificar, por tanto, que fuese ajena al acuerdo que aquéllos sostienen que alcanzaron con ella en la Plaza del Castillo de mantener sexo en grupo. 

Si su objetivo era dirigirse al coche no tiene la más mínima lógica que, avanzado un trecho, vuelva sobre sus pasos, y si lo hizo, lo que no tiene lógica es que diga que se dirigía al coche cuando tenía la calle Amaya (camino directo a Soto de Lezkairu) escasísimos metros a continuación del Hotel Europa y en línea recta, suponiendo (y en este caso se trataría de una suposición “pro reo”) que ella conociera ese trayecto." (pags. 198-204)

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Por qué las terrazas están llenas si la gente no tiene un duro: una teoría sobre tu futuro

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Ahora que vuelve el buen tiempo y los bares se llenan, volveremos a escuchar esta frase que oculta cómo han cambiado los hábitos de consumo de los españoles.
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Cuatro menores agreden sexualmente a una chica en un bus de Casablanca

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Hola, soy Bea Hervella, meteoróloga. Pregúntame

Hola, soy Bea Hervella, meteoróloga. Pregúntame

Hola, soy Bea Hervella. Me adentré en el mundo meteorológico hace 18 años creando, con 6 personas, MeteoGalicia. Compaginé esta experiencia profesional de 12 años con mi trabajo en Televisión de Galicia, elaborando y presentando la información meteorológica de la cadena durante 10 años. En 2013 fundé mi propia empresa meteorológica con 3 compañeros: 4gotas atmosfera y océano SL. Podéis ver ejemplos de nuestro trabajo en 4gotas.com; encontraréis pronósticos biometeorológicos, predicciones en 10 segundos, un videoblog sobre curiosidades meteorológicas, etc. También creamos Whatoweather, una app gratuita que mezcla tiempo y moda en todo el mundo. En la actualidad estoy terminando un libro sobre meteorología a dos manos con Ángel Rivera (exportavoz de Comunicación de Aemet); se publicará en unos meses pero antes, en pocos días, seré madre. En septiembre buscaré nuevos retos profesionales; ¡me apetece!, así que encantada si me enviais alguna sugerencia. Jueves 22 de junio a las 12:00
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Cómo eran (de verdad) los mercados en la Edad Media

Cómo eran (de verdad) los mercados en la Edad Media

Un fantasma recorre España: el fantasma de las ferias medievales que llenan pueblos y ciudades con sus puestos de madera, sus vendedores vestidos de monjes, caballeros o campesinos, su paja en el suelo y sus mercancías que van desde juguetes de madera, frutos secos garrapiñados y algún pan que dice ser artesanal. Hoy quería que me acompañarais a un mercado medieval de verdad para comprobar cuánto hay de real en lo que en pleno 2017 nos venden como tal.

Si nos metieran en una máquina del tiempo y aterrizáramos en un mercado medieval del siglo XIII, lo primero que nos llamaría la atención sería el mal olor. En la Edad Media no solo no había manera de conservar fresca la mercancía cruda (más allá de llevar vivos los animales hasta la venta) sino que tampoco las calles donde se ubicaban las tiendas eran un dechado de higiene y salubridad.

Una vez recuperados de la impresión olfativa, no podríamos dejar de notar los gritos de todos los comerciantes intentando “colocar” sus productos. En el poema de Guillaume de Villeneuve “Los gritos de París” se recogen algunos de los más llamativos del siglo XIII en dicha ciudad, como “tengo buenos quesos de Champagne y de Brie”, “pescado de Bondy”, “pasteles calientes, tartas calientes, ¿quién quiere” o “anguilas a buen precio”. A los gritos de comerciantes había que sumar las voces de los músicos y actores que han acudido a él y reclaman la atención de los transeúntes y por supuesto de los mendigos.

Villeneuve se lamentaba en el poema de que se arruinaría si comprara una muestra de cada y que no podía dejar de gastar, como buen comprador compulsivo que era. En una ciudad como podía ser París en aquella época, las ocasiones de comprar eran numerosas, ya que había tiendas permanentes y comerciantes especializados a los que acudir en caso de necesidad. A esta oferta se sumaban los vendedores ambulantes que recorrían sus calles y por supuesto las ferias y mercados periódicos en los que sus habitantes y los de los pueblos cercanos podían adquirir lo que necesitaran.

En pueblos más pequeños, sin embargo, las ventas se veían limitadas a mercados semanales, casi siempre de productos locales, en los que los campesinos podían comprar o intercambiar artículos de primera necesidad. Si tenían que adquirir algo más especializado o importado no les quedaba más remedio que acudir a una ciudad o esperar a que el vendedor ambulante pasara por su zona.

Qué se podía comprar en un mercado medieval

El “catálogo” de mercancías que se podían comprar en un mercado medieval era bastante variado, y pasaba desde alimentos como carne, pescado, frutas o verduras sin olvidar materiales como pieles o telas y objetos más elaborados como cerámicas, artículos de hierro o utensilios. Como hemos dicho, en estos mercados (pero sobre todo en las ferias) se podía vender género vivo, como gallinas, ovejas o vacas que luego eran destinadas para la ganadería o para la cocina. Los precios más altos solían corresponder con los artículos importados como aceite, vino, sedas, lanas finas, perfumes o especias.

Las autoridades municipales velaban por que la calidad de los productos que se vendían fuera buena (dentro de sus posibilidades) y en ciudades alejadas de la costa como París exigían que el pescado fresco que no se hubiera vendido en una jornada fuera desechado para evitar problemas. Los pescaderos solían, en esos casos, cortar a trozos el género que les quedara y lo echaban al río a pedazos para evitar que nadie los recuperara.

Los gremios especializados se aglutinaban en ciertas calles, de las que en muchas ocasiones nos ha quedado el nombre en el callejero y podían vender sus productos directamente en sus talleres. Esto sucedía con carpinteros, orfebres y sastres que tenían sus productos junto al lugar de trabajo.

Los primeros gremios que separaron los almacenes de la zona de tienda, por motivos de higiene, fueron los carniceros y pescaderos. Sus casas se dividían en dos plantas, en la que una funcionaba como almacén, casa o taller y la otra era de venta al público y pronto este modelo fue tomado como ejemplo para las tiendas medievales. En ocasiones la planta superior tenía una trampilla por la que el vendedor se podía asomar si escuchaba las campanillas de que alguien había entrado a la tienda.

Los mercados estables medievales

Además de tiendas como las que hemos visto, en las ciudades solía haber mercados permanentes, que se situaban en lugares céntricos como el ayuntamiento o la iglesia, pero también en las afueras si crecía mucho el número de puestos. Como el tiempo no siempre acompañaba, pronto los gobernantes comenzaron a crear recintos techados para resguardar los puestos.

Primero los construyeron con madera pero después de piedra, como fue el caso de Les Halles de París o The Stocks en Londres. En España tenemos algunos ejemplos algo más tardíos como la Lonja de Palma de Mallorca, la de Zaragoza o la lonja de la seda en Valencia.

Estos mercados combinaban puestos fijos y otros temporales y eran un lugar de encuentro y circulación de noticias para la ciudad. Dentro de ellos había incluso puestos de “comida rápida” como guisos, dulces o carnes cocinadas pero también tabernas y lugares donde los comerciantes podían dormir si así lo querían.

Como los mercados eran los lugares de reunión más comunes en aquellos años (aparte de las iglesias) era muy común que los actores, músicos y titiriteros eligieran sus alrededores para instalar sus carromatos y para deleitar a la audiencia con sus representaciones. Era una buena oportunidad para reunir a muchos espectadores y ya tenían a mano su dinero para pagar por el espectáculo.

Para completar la foto de cómo se vendían mercancías en la Edad Media, no podemos dejar de mencionar las grandes ferias que se celebraban periódicamente en las ciudades. En París en el siglo XIII existían tres: la de Champeaux, la de Saint Germain y la de Lendit, que duraba catorce días en junio y era la más famosa de todas. En ellas, el rey obligaba a todos los mercaderes parisinos a participar.

Esto era un negocio redondo porque, para participar en la feria, tenían que pagar una cantidad para ocupar ese espacio. Además debían pagar al rey su parte de impuestos y además, si venías de fuera, era posible que tuvieras que pagar algunas monedas extra para poder entrar en la ciudad.

Normas en los mercados medievales

Ya hemos visto algunas de las normas que atañían a los mercaderes medievales, pero cada ciudad tenía las suyas, que solían ser entre 40 y 70. Una muy común era que cada comerciante era responsable de mantener limpia el área frente a su puesto, o que no se podían dejar tener caballos atados en el mercado (sueltos tampoco, pero a nadie se le ocurría dejar un caballo suelto).

La picaresca era bastante común en esta época pese a las normas, y los comerciantes podían mojar sus existencias de pimienta para que pesaran más, a la par que conseguían que se pudriera con más rapidez. Hay registros de panaderos que cocinaban sus panes con piedras dentro para llegar al peso legal, ya que el precio solía estar dictado por el gobierno. Y también era bastante común recibir quejas porque la carne vendida está podrida, porque el vino que venden ya se ha avinagrado o porque el pan está mohoso.

Si pillaban a un comerciante en una de estas malas prácticas (y no le caía especialmente bien a las autoridades) lo normal es que acabara en la picota, donde los asistentes al mercado podían tirarle barro, basura o comida podrida. Las autoridades prohibían expresamente que les lanzaran piedras u objetos punzantes.

Si os interesa el tema, me ha gustado mucho leer este artículo mientras me documentaba. Y el libro de Robert Fossier sobre la gente de la Edad Media es muy interesante, aunque demasiado centrado en París.

La foto inicial es el Buen Gobierno de Lorenzetti.

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La Policía Nacional avisa: Si ves estos testigos en tu puerta, en la del vecino o caídos en el suelo, llámanos #091

La Policía Nacional avisa: Si ves estos testigos en tu puerta, en la del vecino o caídos en el suelo, llámanos #091  

La Policía Nacional ha lanzado un importante aviso. ¿El motivo?. Una cuestión urgente de seguridad en tu propia casa que puede tocarnos en cualquier momento. "¡Al loro ! Si ves estos »testigos« en tu puerta, en la del vecino o caídos en el suelo, llámanos #091. Son una pista para los ladrones".
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Quizás te vas a quedar sin trabajo, pero la culpa no es de las máquinas

Me veo obligado a escribir esto dados los innumerables debates sobre el futuro del empleo ante la ya inminente robotización de nuestra sociedad. Me veo obligado porque parece que las opiniones se han dividido en dos bandos muy claros, y, a mi entender, los dos están equivocados, al menos en su argumentación.

Por un lado tenemos a los optimistas. Éstos defienden que el avance tecnológico creará como mínimo los mismos puestos de trabajo que destruirá y se apoyan en el hecho histórico de que en términos absolutos nunca después de una revolución tecnológica ha habido menos puestos de trabajo que antes. Aducen que siempre la tecnología ha creado tantos puestos de trabajo como ha destruido.

Por otro lado tenemos a los pesimistas. Éstos defienden que la revolución tecnológica que está por llegar no se parecerá en nada a las anteriores. El ritmo de destrucción de trabajo será tan rápido que impedirá a la sociedad adaptarse a la suficiente velocidad. Además argumentan que todas las revoluciones tecnológicas hasta la fecha no destruían mano de obra no cualificada, así, alguien que arreglaba carretas o herraba caballos se podía adaptar fácilmente a la cadena de montaje de la Ford y de ahí ser transportista de MRW para luego empaquetar calzoncillos para Punto Blanco y finalmente ser mozo de almacén en El Corte Inglés. Sin embargo, a partir de ahora todos estos trabajos los hará una máquina y la mano de obra no cualificada dejará de ser necesaria.

Bien, yo, aunque me posiciono en el bando de los pesimistas no comparto los argumentos de estos para serlo. Sí, nos dirigimos irremediablemente hacia un futuro de empleo escaso donde la renta básica va a ser una necesidad, pero la culpa no es de las máquinas, la culpa es de los bancos y del sistema monetario y, claro, por responsabilidad, también de nuestros políticos.

Lo primero que deberíamos hacer es desmontar la premisa que esgrimen los optimistas. La tecnología nunca ha creado, ni de cerca, los mismos puestos de trabajo que ha destruido. Es obvio que el tractor creó un oficio, tractorista, que no existía, pero la cantidad de tractoristas era muy, muy inferior a la de los jornaleros que sustituyó. Sin embargo lo que no se puede negar es que la cantidad de empleo antes y después de la llegada del tractor era muy parecida. El número de puestos de trabajo se mantuvo y esos puestos de trabajo hicieron uso de esa nueva tecnología, pero eso no quiere decir que la causa de esos nuevos puestos fuera la tecnología, de la misma manera que el hecho de que yo esté escribiendo esto en un ordenador y no en una máquina de escribir no es la causa de que lo esté escribiendo.

Me doy cuenta de que parece que me esté contradiciendo cuando digo que la tecnología destruye puestos y que sin embargo la cantidad total de puestos no disminuye y que éstos utilizan la nueva tecnología, pero esto es porque una buena parte de la narrativa permanece oculta.

Para comprender que lo que digo no es una contradicción primero es necesario entender cómo funciona el dinero y cómo influye en la creación de riqueza. El ser humano es un animal eminentemente expansivo, lo es no solo territorialmente, sino también en conocimiento y en acumulación de riqueza. Eso traducido quiere decir que estemos en la situación que estemos siempre habrá gente atenta a todos los recursos disponibles estrujándose el cerebro para encontrar la manera de sacarles rendimiento.

De todos los recursos el más valioso hasta ahora siempre ha sido el trabajo humano, el tuyo propio y el de los demás. El problema es que para utilizarlo necesitas dinero, ni siquiera tú mismo puedes trabajar sin dinero, mucho menos hacer trabajar a los demás. Cuando a principios del siglo XX un campesino decidía cambiar a sus veinte jornaleros por un tractor no lo hacía por amor a la tecnología, lo hacía porque había hecho sus números y eso le permitía ganar más dinero, pero sobre todo lo hacía porque tenía un patrimonio que podía poner como aval y conseguir un crédito. Gracias a eso el sueldo de veinte jornaleros era sustituido por el precio de un tractor y un tractorista. Este dinero que no cobraban los jornaleros se lo repartían a partes desiguales, el fabricante del tractor, el dueño de la tierra y el banco, pero además el banco acababa de poner en circulación el dinero del préstamo que antes no existía, es decir, había aumentado la cantidad total de dinero que existía en la sociedad hasta ese momento. Sí señores, los reyes magos son los padres y los bancos privados crean el dinero a través de la deuda sin ninguna estrategia política más allá del propio interés. Es duro darse cuenta de estas verdades, pero hay un momento en que ya no las puedes ignorar.

Lecturas sugeridas: 1. The truth is out: money is just an IOU, and the banks are rolling in it. 2. Money creation in the modern economy. 3. ¿Quién y cómo se crea el dinero?. 4. Un porqué sobre la economía y una posible solución.

Para que entendamos como quedaba la sociedad después de que el campesino hubiera comprado el tractor. Veinte personas quedaban desocupadas (los jornaleros), y tres personas se hacían más ricas con el dinero de los jornaleros y el creado por el banco, obviamente unos más que otros (el banquero, el fabricante y el campesino). ¿Y qué desean la mayoría de humanos que acaban de ganar un dinero extra que no necesitan para vivir? Pues claro está, conseguir más dinero con ese dinero. ¿Y qué hacían estas personas para ganar más dinero? Pues contratar con el dinero que la tecnología les había proporcionado a esos jornaleros que gracias a la tecnología habían quedado libres para que hicieran cualquier otra cosa que les pudiera generar ganancias. Desgraciadamente los empresarios nunca han tenido una visión demasiado social del beneficio y enfrascados como andan en la competencia con otros empresarios siempre les ha costado bastante entender que sin un reparto del beneficio mínimamente justo la demanda siempre sería escasa y por tanto sus beneficios también.

Afortunadamente las grandes concentraciones fabriles que permitieron la organización de los trabajadores en grandes sindicatos, la necesidad cada vez mayor de un trabajador educado que pueda manejar la tecnología y unas cuantas cabezas que rodaron por las alfombras de algunos palacios, sobre todo de Rusia y China, introdujeron un poco de justicia en ese trato, no mucha, pero al menos la suficiente como para aumentar la demanda de bienes. Esto llevó a un aumento de la necesidad de mano de obra y a un aumento del crédito para dotarla de infraestructuras y tecnología. Esta mano de obra mejoró sustancialmente sus condiciones y se convirtió en un valor que podía servir como aval a un préstamo. Fue así como el crédito saltó esa barrera de los propietarios y llegó a los trabajadores. Gracias al crédito ahora un trabajador se podía comprar un coche o una casa, pero gracias a esto también podía comprar una licencia de taxi, montar una peluquería o una pequeña escuela de idiomas. Hasta ese momento la mayor parte del flujo del dinero siempre había dado vueltas entre la sociedad de base y la sociedad rica propietaria, pero ahora esa sociedad de base empezaba a ser también un poco propietaria y el dinero habría nuevos flujos y caminos a través de ella. La frontera entre las dos sociedades se estaba volviendo difusa y los caminos del dinero se diversificaban. De repente el dinero pasaba por gimnasios, sastres, médicos, fotógrafos, criadores de perros, señoras de la limpieza, etc. que tenían por clientes a otras personas dentro de la sociedad de base y no a ricos.

La razón por la que se abría un gimnasio no tenía directamente nada que ver con la tecnología, tenía que ver con el dinero. El crédito había metido suficiente dinero en la sociedad como para llenar todos esos caminos. Un hombre se sentaba en su casa y mirando por la ventana pensaba en qué podían necesitar o desear sus vecinos y entonces creaba su negocio. El dinero fluía de sus vecinos hacia él, de él a sus trabajadores y de sus trabajadores a sus vecinos, pero para que esto pudiera suceder se tenía que crear el dinero suficiente para que sucediera y además ese dinero debía estar cerca de él. De nada le servía a este señor que el dinero nuevo estuviera en un lugar al que ni directa ni indirectamente tuviera nunca acceso.

Voy a explicar esto a través de una metáfora, la llamaré: la metáfora de las pelotitas. Me gustaría que imaginarais a un grupo de cien personas en un campo de fútbol distribuidos aleatoriamente. Ahora introducimos quinientas pelotitas en el campo. El juego consiste en hacer una monería cuando alguien te haga una señal, y si a ese alguien le gusta tu monería te pasa una pelotita. Con quinientas pelotitas para cien personas a todos les apetece jugar. Hacen señales y si les gusta la monería les dan una pelotita, total, tienen más. Incluso en esta situación habrá personas que por su falta de gracia, por monerías que hagan no les pasarán pelotitas y tenderán a ir perdiéndolas hasta que les quede una. Cuando eso suceda ya no le harán señales a nadie, ni harán monerías, habrán sido desplazados del juego, ya no jugarán, pero con quinientas pelotitas para cien personas esto sucederá en pocas ocasiones.

¿Qué pasa si retiramos del juego la mitad de las pelotitas? Con doscientas cincuenta pelotitas para cien personas tocan a la mitad de pelotitas por persona. Pero con seguridad esas doscientas cincuenta pelotitas que quedan no se distribuirán de forma uniforme. Lo más probable es que la cantidad de personas que se quedan sin pelotitas y sean desplazadas del juego aumente mucho. Con probabilidad más del doble. Los que tengan pelotitas al darse cuenta de la crisis de pelotitas se volverán más conservadores y buscarán intercambiarlas solo con los que vean que tienen más pelotitas. Los más graciosos y con más pelotitas se irán agrupando en un rincón del campo y allí las pelotitas circularán igual que antes entre menos personas, mientras en otras partes del campo permanecerán los desplazados que no tienen pelotitas para ofrecer. En esos lugares por gracioso que seas nadie te va a pasar la única pelotita que tiene. El juego allí estará estancado, detenido, no habrá circulación de pelotitas. Mientras, al otro lado del campo, en un pequeño grupo, las pelotitas circularán a gran velocidad. El juego será dinámico e incluso los menos graciosos podrán participar de él.

Los bancos crean dinero a través del crédito, cuando un banco te presta cincuenta mil euros no los saca de los depósitos que tiene, simplemente escribe en sus cuentas menos cincuenta mil euros, luego tú, como es lógico, no guardas ese dinero debajo del cojín, sino que lo ingresas en el banco, de tal manera que como el banco contabiliza ese dinero como depósito escribe en sus cuentas más cincuenta mil euros, es decir, que para el banco sus cuentas están a cero, pero para la sociedad hay cincuenta mil euros más circulando que antes no estaban. Ese dinero nuevo no crea inflación ya que nace paralelo a la expansión de la economía. Para que lo entendamos, el dinero simboliza riqueza. Si aumentas la cantidad de dinero, pero no aumentas la cantidad de riqueza quiere decir que más dinero simboliza la misma cantidad de riqueza, así que el dinero vale menos y todo nos sale más caro. Si tu das crédito para montar un negocio o para comprar algo, es decir, hacer que alguien construya algo que antes no existía, aumentas la cantidad de dinero al mismo tiempo que la cantidad de riqueza de tal manera que el valor del dinero se mantiene.

El problema es que los créditos hay que devolverlos. Normalmente eso no es un problema ya que el flujo de concesión de créditos se mantiene, así que aunque unos se devuelvan otros nuevos aparecen, lo que pasa es que cada cierto tiempo la avaricia toma el control, los créditos se dan para especular y no para crear riqueza. Si compras algo por un valor y lo vendes más caro sin ofrecer ningún servicio ni valor añadido a lo que estás vendiendo solo estás robando valor al dinero de todos los demás. A esto lo llaman burbuja y cada cierto tiempo explota, los bancos se asustan y dejan de dar nuevos créditos. El dinero empieza a desaparecer de la sociedad y ya no hay dinero para todos, las pelotitas desaparecen y negocios que eran rentables dejan de serlo o ciñéndonos a la metáfora, por gracioso que seas ya a nadie a tu alrededor le sobra ninguna pelotita para lanzarte. Normalmente cuando pasaba esto los bancos centrales salían al rescate emitiendo dinero y convirtiendo el dinero ficticio de los bancos en real hasta que todo se normalizaba y el crédito volvía a fluir.

A parte de esto hacia la sociedad de base fluía una cantidad muy grande de dinero en forma de sueldos, los más ricos necesitaban de esa sociedad para producir la riqueza que luego les vendían y gracias a eso el tejido económico creado en épocas de bonanza se mantenía. Hay que decir que como hemos dicho antes la lógica de la empresa es inmediata y competitiva, nunca social. Aunque un empresario aislado tuviera cierta conciencia social la lógica del mercado le impediría ser relevante. Así, ese flujo no llegaba a la sociedad de base por ningún tipo de estrategia económica, sino por obligación.

Algunos gobiernos motivados por economistas inteligentes sí ponían en marcha ciertas estrategias para mantener el flujo económico hacia la sociedad de base y de esta manera impedir que esta se quedara sin dinero. Cobraban impuestos a los ricos para construir grandes obras públicas en las que trabajaban miles de personas, que cobraban miles de sueldos. Esto cumplía tres funciones: primero, significaba una inyección de dinero directo en esa sociedad de base. Segundo, al aumentar la oferta de trabajo mantenía un equilibrio entre la oferta y la demanda de empleo haciendo que los que todavía mantenían el trabajo lo hicieran en unas condiciones adecuadas y tercero, eso devolvía la solvencia a los asalariados, aumentaba la confianza y conseguía que el crédito volviera a fluir.

Un pequeño resumen:

La tecnología destruía puestos de trabajo liberando mano de obra al mismo tiempo que aumentaban los beneficios de la clase propietaria. Estos beneficios servían para contratar a los trabajadores que había liberado la destrucción de puestos de trabajo con la intención de generar nuevos beneficios. Esto junto con algunas circunstancias políticas estabiliza, da solvencia y por tanto acceso al crédito a la sociedad de base, haciendo posible que nazca una economía en ella. Esa nueva economía no está directamente creada por la tecnología, sino por la inyección de dinero y la liberación de trabajadores que la tecnología produce. Los nuevos trabajos no son creados por la tecnología. Entrenadores de fútbol, jardineros o masajistas son ejemplos entre muchos que demuestran que la razón de esos nuevos trabajos no es ninguna necesidad tecnológica, sino que surgen por la expansión de la economía gracias a la liberación de mano de obra y la inyección de dinero en forma de crédito.

Obviamente estamos hablando sobre todo de la sociedad occidental. El resto del mundo es otra cosa que se ve muy influenciado por este proceso, pero su evolución sigue otros derroteros y por tanto requiere de otras reflexiones.

Y así llegamos a los años 90 y a la primera década del siglo XXI, la que podría ser la cumbre de la expansión económica de la sociedad de base. A mediados de los años 90 el abaratamiento del transporte provoca una fuga de la mayoría del tejido industrial hacia otras zonas deprimidas del mundo para abaratar los costes de producción. Industrias enteras como el textil desaparecen de nuestra sociedad, millones de trabajos se evaporan y sin embargo superamos ese estadio sin dificultad. La economía de la sociedad de base es fuerte y el crédito fluye sin control llenando la sociedad de dinero. Mucho de este dinero crea riqueza, tanta que puede absorber durante muchos años que la mayoría de este crédito fluya hacia la especulación. Hasta el año 2008 en que todo peta.

Aquí ya se me hace prácticamente imposible avanzar sin explicar primero como divido la sociedad en dos grupos. Imagino que me habéis escuchado hablar sobre la sociedad de base y en ningún momento habréis leído nada sobre el proletariado ni sobre la clase trabajadora y mucho menos sobre la clase alta. Mi crítica a la estratificación por clases de la sociedad merecería un artículo en sí mismo, pero resumiendo, este tipo de estratificación solo cumple funciones emocionales y tribales, sobre todo muy convenientes a los que se creen en la parte de arriba. El concepto clase trabajadora podía ser más o menos exacto a finales del siglo XIX y principios del XX y quizás cumplió con su tarea cohesionadora en unas luchas políticas determinadas, pero resulta muy ineficaz para analizar la sociedad desde un punto de vista económico. El espacio económico y social que ocupa un trabajador de la JVC es el mismo que el del dueño del bar donde come y que el del profesor de inglés que le da clases particulares a su hija. La condición formal y legal de trabajo por cuenta propia o ajena no es relevante en este tipo de análisis.

Desde mi punto de vista hay dos sociedades muy claras, pero con una frontera muy difusa entre ellas. Una, a la que llamo sociedad de base, está compuesta por la mayoría de la sociedad y consume la mayor parte del dinero que produce en existir de la mejor manera que puede. La otra produce un superávit muy grande de dinero que puede poner a trabajar y a producir dinero por su cuenta. Este dinero se utiliza fundamentalmente para crear más dinero y no para vivir y al no ser consumido por el quehacer cotidiano tiene la capacidad de crecer de forma exponencial. No hablo del nivel de vida que se lleve ni son importantes en esta diferenciación los lujos o la cantidad de dinero que se pueda gastar en el día a día, sino del dinero que sobra después de esto y que se puede usar en montar un negocio, comprar acciones, etc. Cualquier tipo de división social siempre será inexacta y llena de matices y excepciones, pero creo que es fácil comprender que hay un tipo de personas que invierte su tiempo y su dinero en vivir o mejorar su vida y otros que lo hacen para hacer crecer su cuenta corriente sin que eso afecte sustancialmente al tipo de vida que llevan. Simplificando diríamos que están los que les sobra el dinero y los que no. Los ricos y los otros, la sociedad de base.

Es a mi entender importante esta diferenciación porque la capacidad para extraer dinero de la sociedad y movilizarlo del grupo de los ricos es tan grande que pese a ser casi despreciable en lo concerniente a su número su capacidad para incidir en la sociedad es muy relevante. Los comportamientos de ambas sociedades son muy diferenciados, su análisis es imprescindible para entender lo sucedido. Además, hay que tener en cuenta que la sociedad de los ricos tiende ha separarse de la sociedad de base y a tener sus propios circuitos de dinero muy diferenciados del resto. En mi metáfora de las pelotitas serían los graciosos que se quedan en un rincón del campo pasándose las pelotitas entre ellos.

Dicho esto volvemos a donde estábamos. A estas alturas creo que ya se puede entender por qué digo que la tecnología siempre destruye puestos de trabajo y por qué esto nunca ha resultado en una disminución del empleo total. Ahora vamos a analizar que ha cambiado en esta situación y por qué creo que lo que ha sucedido hasta ahora no volverá a suceder.

Lo primero que hay que comprender es que cuando una persona invierte dinero para hacer más dinero este dinero tiene tres caminos, la rentabilización de un bien, la rentabilización de la mano de obra y la especulación pura y dura. Normalmente se habla de rentas del capital, como si todos los capitales y lo que se hace con ellos tuvieran el mismo efecto sobre la sociedad. La rentabilización de un bien sería el que tiene casas, por ejemplo, y las alquila. La rentabilización de la mano de obra sería el que posee una infraestructura con capacidad para poner a trabajar a personas y obtener beneficios de su trabajo, por ejemplo el que tiene una constructora y construye casas. Y el especulador puro y duro es el que compra y vende, pero no produce nada ni ofrece nada a la sociedad, por ejemplo, el que compra casas y las mantiene cerradas un tiempo esperando a que suban de precio para venderlas.

Hay que entender que todos, incluso el especulador puro, demandan mano de obra, aunque solo sea en el consumo de la riqueza que tienen, administradores, restaurantes, etc. Pero el consumo vital de estas personas, por derrochadoras que sean, dado lo despreciables que son numéricamente, no es relevante en la sociedad.

El primer caso, el que rentabiliza una riqueza de forma aislada pone a disposición social un bien del que obtiene unos réditos, pero el dinero sobrante que se puede obtener de esto no tiene un retorno en forma de sueldos a la sociedad de base, pero si lo tiene como consumo dependiendo de la escala. La escala es muy importante en los tres casos. Pondré un ejemplo: si alguien tiene tres casas en alquiler que le proporcionan dos mil euros al mes estos dos mil euros con toda probabilidad nunca saldrán de la sociedad de base pese a no generar ningún salario. El que los cobra los gastará en su entorno inmediato y dentro de la sociedad que le envuelve. De tal manera que esos euros seguirán moviéndose y creando economía dentro de la sociedad de base, es decir puestos de trabajo. En cambio si alguien tiene treinta casas y cobra cada mes veinte mil euros lo más probable es que ese dinero se desplace directamente a ese rincón donde habitan los ricos y tome ese circuito muy pequeño y aislado en el que circula mucho dinero, pero al que muy pocos tienen acceso.

Lo mismo se podría decir del segundo caso, una constructora con cinco trabajadores construye casas. El dueño posee unos bienes que rentabiliza dentro de una infraestructura que cuenta con cinco empleados. De todo esto obtiene una rentabilidad. Entre sus gastos habrá cinco sueldos, de tal manera que una cantidad importante de dinero se pondrá en movimiento en la sociedad creando riqueza. El que compra la casa habrá pedido un crédito en base a un trabajo fijo que tiene y al valor de la futura casa, esto supondrá la creación por parte del banco de una cantidad determinada de dinero que no existía antes y que en su mayor parte irá a parar a manos del constructor. Este a su vez repartirá el dinero entre sus proveedores y sus trabajadores quedándose una parte. Entre sus trabajadores hay uno que está pensando en casarse, y con su novia, que también tiene trabajo, se plantean comprar una casa. El otro es muy joven y un forofo de los vídeojuegos igual que el hijo del constructor y se gastan una buena parte del dinero en un nuevo club gamer que ha abierto en el pueblo Pedro, un amigo común de ambos. Está claro que un club gamer es un negocio que maneja tecnología de última generación. Uno puede tener la tentación de pensar que es la tecnología la que ha creado ese negocio y los puestos de trabajo que conlleva, pero la verdad es que no es así, lo mismo habría podido ser un club de petanca o de pádel. La razón por la que existe es porque tanto el trabajador como el hijo del constructor tienen dinero para gastarse en él, y ellos tienen dinero porque alguien con un trabajo estable pudo pedir un crédito, generar una creación nueva de dinero que llegó al constructor, de ahí a su hijo y a su trabajador, luego al club gamer y de ahí salto tras salto a toda la sociedad de base pasando por la empresa que da trabajo a la pareja que ha comprado la casa.

Pero y si la constructora es una multinacional. El dueño ya no vivirá en nuestro pueblo, si es que existe uno, lo más probable es que sea una sociedad de inversores que cobren muy lejos del lugar donde los empleados ejecutan el trabajo. Igual que explicaba antes con el propietario de tres o de treinta casas, la escala es fundamental para que el dinero se quede en la sociedad de base o se vaya hacia esa minoría rica.

Es necesario entender que la constructora rentabiliza unos bienes y una mano de obra. Los bienes son en una empresa útiles de trabajo, desde el local donde se almacena lo necesario para trabajar hasta el camión o las herramientas. Esto es muy importante porque a medida que la tecnología avanza una empresa va sustituyendo sueldos por bienes rentabilizables.

Nuestra sociedad ha llegado a un estadio en que el bien industrial ha tocado techo, por saturación del mercado o por simple sentido común ecológico ya no se puede aumentar más la producción de bienes industriales. El crecimiento económico se dirige hacia el sector de servicios, información y tecnología que son sectores que requieren muy poca mano de obra, Twitter o WhatsApp pese a dar servicio a miles de millones de personas ni siquiera superan los doscientos trabajadores.

En estos momentos los que quieren hacer más dinero con el dinero que les sobra invirtiendo en los viejos sectores cada vez necesitan menos del trabajador. La inversión en herramientas e infraestructura es cada vez más alta respecto a la mano de obra. Y si tienes acceso a grandes créditos puedes obtener una tecnología con la que las empresas más pequeñas dentro de la economía de base no pueden competir. Eso impide la circulación del dinero de la sociedad de ricos a la sociedad de base, no solo por la disminución de sueldos, sino por lo que explicaba antes de la escala. Cuando las empresas son muy grandes los beneficios se quedan lejos de la economía de base. Todo esto porque la ley de oferta y demanda deprecia el valor del trabajo que todavía queda activo y en consecuencia le resta solvencia para conseguir crédito disminuyendo la cantidad de dinero en circulación en la sociedad de base.

Hoy los beneficios que produce la tecnología ya no se convierten en dinero para asalariados que den solvencia y permita un crecimiento y una expansión económica de la economía de base. Las viejas estrategias de los gobiernos de invertir en obra pública ya no funcionan. Antiguamente la construcción de una autopista implicaba a miles de personas. La primera gran migración que llegó a Barcelona fue para la construcción de los primeros tramos del metro. Hoy todos hemos visto las obras de una autopista o carretera y hemos podido comprobar a simple vista la poca gente que trabaja en ellas. Sí, en cambio, vemos grandes máquinas que son en realidad bienes rentabilizables por los ricos. Hoy hacer una autopista, lejos de suponer un trasvase muy grande de dinero desde la zona rica hacia la sociedad de base es simplemente otra manera de enriquecer a los que ya tienen mucho.

La fuga del tejido industrial a países más económicos y la tecnología ha reducido considerablemente las grandes masas de asalariados y los ha fraccionado en empresas más pequeñas, reduciendo con esto el poder de la negociación colectiva, y la amenaza del paro reduce también la individual. Esto rebaja todavía más la participación de los trabajadores en los beneficios y reduce, por tanto, el flujo de renta que estos pueden meter en la sociedad de base y, en consecuencia, su solvencia para conseguir crédito, es decir dinero nuevo.

Además la tecnología ha permitido una financiarización de la economía y la creación de una infinidad de mecanismos financieros que hacen la especulación muy rentable hasta el punto que incluso la capitalización de los procesos productivos, léase inversión en bolsa, por ejemplo, se produce en la mayoría de los casos con objetivos especulativos. La razón por la que se compran acciones de una empresa no es la de invertir en ella para luego cobrar unos dividendos, la verdadera intención es comprar para que suba de precio y luego vender. Hace diez años una acción cambiaba de manos de media una vez cada cuatro años, hoy lo hace cada veintitrés segundos. Hemos convertido nuestra economía en una especie de casino gigante global.

Por otro lado la creación de dinero en forma de deuda no responde a ningún tipo de estrategia general, sino a la obtención de un beneficio, por tanto los créditos se desplazan a donde son más seguros. Hoy comprar y vender es mucho más seguro que producir. Si la situación se sostiene es porque la productividad de las empresas es tan alta gracias a la tecnología, que hace que pese a que la desigualdad no pare de crecer y que cada vez baja menos tanto por ciento de la riqueza a la sociedad de base, dado el aumento total de la riqueza ese tanto por ciento puede disminuir sin repercutir esa disminución en el total de la bajada. Si antes recibías el cincuenta por ciento de cien y ahora recibes el diez por ciento de cuatrocientos ves que las cosas empeoran, pero no llegas a ser consciente del nivel real de tu pérdida.

Una manera de solucionarlo sería crear más dinero en forma de crédito e introducirlo en la sociedad de base de forma dirigida. Pero el dinero y su creación no está en manos de los políticos que acaban danzando al dictamen de los banqueros que son quienes realmente deciden. Como he dicho antes no es que las cosas fueran bien por ningún tipo de estrategia. La economía de la sociedad de base tuvo su expansión fruto de circunstancias históricas totalmente casuales y no por ningún tipo de estrategia ni intención. Hoy las únicas estrategias posibles pasan por el aumento de impuestos sobre los beneficios sobrantes para meterlos en la sociedad de base en forma de becas, renta básica, subvenciones y gasto social ya que es este el único margen de movimiento que tiene un gobierno.

La sociedad debería hacerse con el control del dinero y elaborar estrategias efectivas para expansionarlo en la dirección adecuada. El crédito es una forma muy efectiva de crear dinero siempre y cuando sea dirigido de forma estratégica a la expansión económica y no fluya nunca hacia la especulación.

También es importante que la cantidad de dinero en la sociedad sea la adecuada para mantener una inflación controlada. Esto en el estadio actual de la economía mundial es mucho más utópico que cualquier renta básica. La creación de dinero y su control no depende de ninguna decisión tomada por nadie ni en ningún sitio. Es el resultado de la suma de circunstancias, egos y avaricias individuales que aunque puedan parecer decisiones de algunos políticos o grupos concretos no dejan de ser solo el resultado de las sinergias que les empujan y obligan en función de ambiciones y supervivencias. En el estadio actual una apuesta por la renta básica y un gasto social es mucho más posible y efectivo para superar la crisis en la que estamos que enfrentarnos desde nuestras fraccionadas sociedades al poder financiero global.

No le echemos la culpa a las máquinas ni a la tecnología del futuro de precariedad al que nos acercamos. La capacidad de los humanos para ocuparse y encontrar la manera de ser útiles a los demás es infinita. No existe un paradigma en el que las personas se queden sentadas mirando el cielo porque las máquinas lo hacen todo y ya no tenemos nada que hacer, lo único que necesitamos para seguir teniendo trabajo es un marco social y económico que nos lo permita. Si nos quedamos sin trabajo no es culpa de las máquinas, es culpa de los bancos y sobre todo de nuestros políticos.

Vicens Jordana

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Pesadilla en el servicio técnico

Pesadilla en el servicio técnico

La vida en un servicio técnico puede ser tan estresante como divertida. Las anécdotas y experiencias de clientes tecnófobos o inexpertos llenan de frustración a empleados e ingenieros. Un canal de reddit —la mayor red social de filtro de contenidos— recopila con fotografías las experiencias más hilarantes de los enemigos de la tecnología.
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Cuanto tiempo necesitas dormir según la edad que tengas (National Sleep Foundation)

Cuanto tiempo necesitas dormir según la edad que tengas (National Sleep Foundation)  

¿Alguna vez te has preguntado cuántas horas de sueño necesitas realmente? La Fundación Nacional del Sueño ha hecho una extensa investigación y ha descubierto exactamente cuánto tiempo de dormir usted necesita en cada edad. Hacer click para agrandar la imagen. Azul oscuro (lo recomendado), Azul claro (puede que apropiado), rojo/amarillo (no recomendado). Puede leer el paper en Sleep Health.
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Voy a saltar, está decidido, no hay vuelta atrás, nadie lo va a impedir"

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Viñeta de JM Nieto respecto a la situación en Cataluña.
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No enseñes eso, que vale dinero

Como estos días se ha popularizado repentinamente la conocida, rancia y antiquísima corrupción universitaria, quiero contar una historia de hace un par de años. Sucedió en una universidad madrileña, y no la en la Rey Juan Carlos, en una ingeniería, y me lo contó el profesor afectado.

El profesor en cuestión daba clase sobre automatismos y explicaba el funcionamiento de determinado autómata, su protocolo, y sus posibilidades. Lo hacía bastante bien, y entonces decidió cambiar el modelo que estaba empleando por uno que utiliza una conocida marca de fabricación de automóviles. Para quien conozca el asunto mejor que yo, se trata de un brazo robótico con muchos grados de libertad,. No voy a meterme en lo que no sé.

Entonces, un superior de este profesor se presentó en su despacho y, con sonrisas y muy buenas maneras, le pidió que dejara de enseñar aquello en clase, porque aquel conocimiento concretamente valía mucho dinero y la gente lo pagaría muy bien en un máster.

-Si lo enseñas tú gratis, ¿por qué van a venir luego?

-Pero es que es lo que se usa ahora -trató de oponerse el profesor.

-Pues eso digo. En la carrera hay que dar cosas generales. lo más actual hay que dejarlo para los másteres y los doctorados. Si no, ¿en qué se distinguen los que lo hacen de los que no? -le respondió el catedrático, zanjando el asunto.

Y así quedó la cosa. Había que volver al autómata obsoleto, porque conocer la programación del último valía dinero. ¿Por qué ofrecer contenidos de calidad en los cursos regulares, cuando a esos cursos e va a sacar el título? Para aprender algo que valga la pena, hay que pagar aparte. Esa era la filosofía y así funcionan las cosas.

Lo peor del asunto es que me temo que no se trata de un caso aislado, sino de una conducta establecida, perfectamente calculada y hasta fomentada por las Universidades para llenar sus másteres. Los departamentos se centran en eso ahora: en que apruebe todo el mundo para que pasen por la taquilla de pago de los másteres, los doctorados y los titulitos jugosos, que son los que dejan pasta.

Lo demás, lo de ofrecer formación de calidad a cambio del precio de la matrícula regular (que no es pequeña), es cosa de gilipollas. Parece ser.

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Por qué la izquierda no gana las elecciones

Republico un artículo que posteé hace unos meses y que deseo ampliar. Además de la ampliación, por aquel entonces nadie se leía los artículos y yo lo publiqué mal, en mi propio perfil, y tuvo poca visibilidad.

Viene al hilo tanto del asqueroso fraude de Cifuentes, como de su más asquerosa defensa por parte de sus conmilitones, como su aún más deplorable defensa por parte de votantes y simpatizantes. Viene también al hilo del auge de Ciudadanos, un partido derechista y veleidoso que se arrima al ascua que más calienta en cada momento sin dejar de lado su poso ideológico.

No tarda en aparecer aquel que, fruto del desconocimiento o de la justificada rabia, carga contra los votantes proletarios del Partido Popular o de Ciudadanos tildándolos de imbéciles por votar contra sus intereses. Y eso, además de ser contraproducente, es erróneo.

La gente no vota por sus intereses

Pensémoslo: si la izquierda está a favor de la redistribución de la riqueza (en román paladino, a favor de los pobres) y la derecha, a favor de los ricos, ¿por qué en las democracias gana la derecha continuamente, si los pobres son muchos más?

Sí, existen factores que a menudo se sobredimensionan y pasan por culpar desde la izquierda al ignorante obrero: alienación, manipulación, falsa sensación de prosperidad. A este respecto se han publicado libros y estudios muy interesantes sobre la pérdida de conciencia de clase por parte de la clase trabajadora.

Pero pocas veces nos paramos a pensar sobre el asunto. ¿Qué tal si nosotros, izquierdistas que miramos al mundo desde nuestra roja atalaya de superioridad moral, nos paramos a pensar que tal vez no sean todos idiotas? ¿Y si no todos están alienados o manipulados? Si partimos de esta premisa, tenemos la conclusión de que los intereses no son tan relevantes a la hora de votar.

El marxismo ha hecho grandes aportaciones a la humanidad (no todas necesariamente buenas). Uno de sus principales puntos es la perspectiva del materialismo histórico, bajo cuya óptica novedosa se han analizado de nuevo y encontrado significativas coincidencias en sucesos tan antiguos como las crisis agrarias de la Roma republicana o la caída del Imperio. Es muy divertido y curioso examinar sucesos de la Antigüedad bajo la óptica de las doctrinas económicas modernas, y encuentras nuevas explicaciones más allá de invasiones o dirigentes locos.

Pero me descentro. Uno de los problemas del materialismo histórico es que en cierto sentido infravalora el carácter irracional del hombre y lo reduce a un juego de intereses colectivo sometido a la pavorosa álgebra de la necesidad. Llegó contraponiéndose a las teorías que defendían la evolución social empujada por ideales o grandes personajes y derivó en una especie de determinismo económico con agentes casi perfectamente racionales. Y esto supone un error, porque...

Parafraseando a Russell: "La izquierda no consigue comprender por qué un obrero católico vota antes al patrón católico que al obrero ateo"

Volviendo a la pregunta que abre este apartado, cualquier persona que no fuese propietaria de los medios de producción o a la que le beneficiasen políticas izquierdistas (la mayor parte de la población) votaría, siendo racional en cuanto a la defensa de sus intereses espúreos, a la izquierda. Y sin embargo no sucede, y yo me adscribo a una explicación que no pasa por considerar idiotas a quienes no puedo entender. Y es esta:

La gente vota sobre valores antes que sobre intereses. ¿Por qué entonces un asalariado de perfil bajo, dependiente de sanidad y ayudas públicas, vota al PP? Porque es el único partido de derechas nacional que aglutina una serie de valores que a él le definen: defensa del catolicismo, mano dura con los nacionalismos periféricos, posturas concretas con respecto a valores familiares. El PP defiende, más o menos, sus valores (o al menos es el único que se acerca).

Esos valores no te dan de comer. Sigo pensando que ese obrero es un idiota: ¿de qué te vale la defensa del catolicismo si te fríen con medidas injustas?

Tienes parte de razón, pero ni tú ni yo somos tampoco racionales. Démosle la vuelta: Si vosotros os hicieses ricos mañana, ¿pasaríais a ser de derechas? Porque, racionalmente, seguir siendo de izquierdas siendo rico os convertiría en unos jodidos idiotas del calibre de aquellos obreros de derechas a los que despreciamos tan alegremente. Os digo que dudo que un podemita al que le toque la lotería pase a ser pepero: Irracional, pero Podemos comparte sus valores.

Decimos "No hay nada más tonto que un obrero de derechas", pero nunca "No hay nada más tonto que un rico de izquierdas"

La izquierda se muestra en este sentido fiscalizadora de los motivos por los que ha de votar la gente. Una vez, en esta misma página, dije que jamás votaría a un partido que apoyase a los antivacunas a pesar de que coincidiese en el resto: casi tuve que disculparme ante el linchamiento. Una multitud de repartidores de carnets me vino a decir qué motivos tenían que definir mi voto. Lo siento: mis valores y su prioridad los decido yo, y no tú.

¿Me afectan más los antivacunas que la educación de calidad? No. ¿Me afectan más los antivacunas que una estructura social de seguridad? No. Y sin embargo, para mí es un valor innegociable.

Siendo claros: si ahora se crease el Partido de Todo Lo Que Le Mola a PasaPollo, pero defendiese establecer una religión oficial, no lo votaría. Porque soy de izquierdas, sí, pero también soy ateo, soy defensor del método científico, soy omnívoro, soy más libertario que estatalista dentro del espectro progresista y soy, en suma, muchísimas sensibilidades juntas.

Como a mí me resulta clave la posición ante la ciencia, a otro puede resultarle clave la posición ante los toros, o ante los bosques, o sobre la restauración de la Iglesia de Torrelodones, o sobre la condecoración del hijo bastardo del almirante de la Quinta Flota.

Lakoff pone un ejemplo meridianamente claro: las elecciones de California que enfrentaron a Schwarzenegger (republicano) contra Davis (demócrata) por el puesto de gobernador. Cuando representantes demócratas se reunían con los sindicatos, preguntaban a los trabajadores qué candidato defendía mejor sus intereses. "Davis", decían todos. "Davis, Davis, Davis". "¿Y a quién vas a votar entonces?", preguntaban.

"A Schwarzenegger".

(Nota: Esto no quiere decir que los demócratas sean izquierdistas, sino que los obreros votan antes a ideales y valores que a sus propios intereses)

Una autocrítica

La derecha ha conseguido adelantarse en décadas a la izquierda en dominio de marketing y publicidad. Si el gobernar un país es un producto, la derecha es la mejor vendedora. Y, entre otras causas, obedece a que la derecha tiene imagen. No dan la impresión de estar a la defensiva jamás, sino que están porculeando continuamente. La izquierda parece un gato que se revuelve panza arriba definiéndose por oposición y asumiendo la política de identidades como bandera.

La derecha tiene un discurso claro y monolítico que además distintas derechas comparten. Cierto es que un partido libertario discrepará de un partido democristiano en muchos puntos, pero el clasismo, la falsa meritocracia, la "mano dura", y la, en el fondo, inamovible creencia de quien es pobre es porque quiere, es algo que siempre los termina uniendo.

Sigue sin comprenderlo la izquierda hasta tal punto que llega a insultar a sus propios potenciales votantes. Pasaos por una noticia de Menéame. Si cada acto rígido del Gobierno central crea mil independentistas, cada uno de nuestros insultos hace que mil indecisos se pasen -o sigan en- el bando contrario. Como la propia Carolina Bescansa, que llevando a la práctica política el conocido dicho de la abuela y la bicicleta, afirmó que "Si en España sólo votase la gente menor de 45 años, Iglesias ya sería Presidente del Gobierno".

Y si en el mundo sólo votase mi novia, sería Amo del Universo.

Así que tengamos claro dos aspectos: primero, que llamar idiota al votante obrero de la derecha es injusto para con él. Segundo, que llamar idiota al votante obrero de la derecha es estúpido. Nadie se mete en una pandilla en la que le insultan. No lleva a nada. Al igual que hablando con magufos, hay que enterrar el hacha y ser lo más agradable y convincente posible. El insulto y el desprecio sólo enrocan en su postura a aquellos a quienes pretendemos convencer.

Mi trabajo se basa en convencer. No sólo al juez, sino al abogado o empresa contrario. Cada vez más tiendo a negociar pre o extrajudicialmente. Jamás he convencido a nadie despreciándolo por su opción. Mi técnica es empatizar con sus motivos, analizar sus objetivos y explicarle por qué considero que otras vías son mejores.

Aquí podemos entonces dividir en dos la izquierda, que es la intelectual (cada vez más alejada del pueblo, adoptando el estúpido discurso de las identidades, enrocándose en causas enjundiosamente filosóficas y que, en el fondo, ostenta un despotismo ilustrado que repele a los votantes) y la obrera (cada vez más minoritaria, acorralada por la izquierda identitaria y por el discurso de "todos somos clase media") que, sin embargo, ha tenido el discurso que más ha calado entre la clase obrera.

¿Desde cuándo la izquierda ha criticado tan duramente al obrero por su incultura en lugar de atacar al sistema? ¿No recuerda en cierto sentido a la derecha culpando al pobre por serlo? ¿No debería la izquierda cargar contra la alienación del sistema educativo en lugar de responsabilizar al individuo como una especie de meritocracia izquierdista perversa?

¿Desde cuándo la izquierda pide el voto censitario, contra el que luchó sin descanso tiempo ha? Esto es algo relativamente reciente que me asombra, cuando el voto censitario fue la tradicional defensa de la derecha burguesa y más próxima al Ancien Régime.

Gente lista (no necesariamente inteligente, sino astuta) como Trump lo sabe: en sus discursos, le daba la vuelta al tradicional papel de la izquierda con las clases bajas y utilizaba el criterio cultural antes que el monetario: "Esos intelectuales de izquierdas no saben los problemas del obrero americano".

Es decir: la izquierda intelectual son los nuevos ricos. Los que no os entienden. Y ahí lo tienes: ha adoptado parte del discurso de la izquierda proletaria y ha conseguido ser un zorro aclamado por gallinas, usando el desprecio de la izquierda intelectual en su contra.

La izquierda ha de vender un proyecto, una imagen, una postura y una actitud. Ha de vender unos valores. No tener una cara de amargados condescendientes diciéndoles a sus potenciales votantes "eres demasiado tontito, yo lo arreglo por ti".

Tópicos sobre izquierda y derecha: más reveladores de lo que parecen

Pensad en la imagen del derechista típico de las caricaturas: un señor gordo, de frac y chistera, con un enorme puro y gafas de sol. Un tío despreciable, malvado, cínico... y poderoso. Siempre tiene el poder incluso en las caricaturas más crueles, siempre manda. ¿Qué te vende esa imagen? "Seré un cabrón, pero tengo el poder para cambiar las cosas."

Pensemos en la izquierda. Antes el prototipo izquierdista más cruel era aquel sindicalista tal vez simplista y obtuso, pero era alguien también peligroso y con poder. Retratado con su cóctel Molotov o dando un discurso, los caricaturistas derechistas sin embargo traslucían un poder: un cabrón que te puede parar la fábrica, o montar una huelga, o joderte la pasta.

Si lo que da a relucir lo anterior sobre el derechista es "Malo pero poderoso", la caricatura del izquierdista era "Tonto pero poderoso".

Y... ¿Cuál es la caricatura del izquierdista hoy día? Pues un vulnerable ofendidito, preocupado por minucias, frágil, sensible. Débil. Defensivo. Sin prioridades. ¿Ha cambiado el de la derecha? Apenas. Cruel, malvado, pero fuerte, ofensivo.

Tal vez sea por nuestro deje tribal, pero seguimos queriendo líderes fuertes. La fortaleza nos atrae más que la bondad o el trabajo duro. Queremos que nuestro representante, el que habla por todos... sea listo y fuerte. Tenga poder. Sea peligroso para la tribu contraria.

Y el votante indeciso ve aquí a la izquierda, con la que simpatiza, sí, pero vulnerable, débil, indefensa. Atrás quedaron los piquetes y los anarquistas, hola ofensas por Twitter y atención a mil sensibilidades. No da fortaleza.

Opino que cuando el votante del PP dice: "Total lo hacen todos", no sólo está expresando su convencimiento de que la corrupción es endémica e indiferente de la ideología, sino que está diciendo: "Total lo hacen todos, pero al menos estos tienen cojones/no se andan con chiquitas".

Soluciones

La izquierda ha de volver a adoptar agresividad. No soy seguidor de Podemos, pero reconozco que su discurso inicial era potente, era fuerte, era atractivo. Conceptos simples y guerrilleros. "Casta". Ellos y nosotros. Lucha. Fuerza. Insumisión.

Tenían un relato. Tenían una épica. Tenían un magnetismo y una fuerza que los convirtieron en peligrosos para los rivales. Y si visitamos las caricaturas de Pablo Iglesias por aquel entonces, o críticas escritas, lo pintan como cínico, ególatra, pedante, prepotente, ambicioso, manipulador... ¿y eso qué dice, además de lo malo? Poderoso. Agresivo. Una amenaza.

¿Cómo critican ahora a Podemos en foros y medios de derechas? Ingenuos comeflores idiotas que sólo molestan con infantilidad y que su provocación es una rabieta adolescente. Niños. Débiles. Un mero estorbo.

¿No se contradice lo que afirmas? Por una parte insistes en dejar de insultar o despreciar al obrero de derechas y entender sus motivos; por otro, defiendes mayor agresividad..

Tal vez sea hora de compaginar lo que expongo en este artículo. Dejar la agresividad para con el obrero de derechas; dejar de menospreciarlo o llamarlo imbécil. Adoptar el discurso de valores y vender los tuyos y venderlos bien.

Pero no dejar la agresividad en su totalidad, sino enfocarla a las instituciones, a las putadas, a las jodiendas que comen todos. Ser una amenaza real e incómoda.

Volver a conseguir que el ABC dibuje como prototipo de izquierdista el sindicalista armado con una barra de hierro. Porque eso querrá decir que vuelven a temernos.

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A la pregunta de ¿Cómo hizo lo exámenes? está fue la respuesta de Cristina Cifuentes

Lo que viene a continuación es la transcripción literal de la respuesta de Cristina Cifuentes dio a un periodista que realizó las siguientes preguntas:

¿Cómo hizo los exámenes? ¿quién la controló? ¿cuándo los hizo? ¿dónde los hizo? ¿cuál fue el método para sacar esos sobresalientes y esos notables?

Respuesta de Cristina Cifuentes

Y esos aprobados, pues mire, lo que yo le digo, es que, y esto es algo que no se me aplica sólo a mí, porque se ha querido vender como una cosa excepcional, primero, además variando la versión, insisto, porque primero se hablaba de una falsificación de notas, luego ya las versiones han ido variando, y ya han ido derivando en trato de favor, y demás, yo lo que quiero decir es que, el tratamiento que se me dio a mí es algo que se hace de manera con cierta frecuencia para aquellos alumnos de postgrado que están trabajando y que por sus especiales circunstancias tienen problemas, bien por el horario, bien por las responsabilidades o por la razón que sea, eeeehhhhh, y vuelvo a insistir que además, estamos hablando de unos títulos de postgrado que no son habilitantes para ejercer profesiones donde indudablemente las normas, los procedimientos que se utilizan y sobre todo también, los usos y costumbres que se utilizan son un poco diferentes, y en mi caso desde luego, ehh pues los profesores se adaptaron a mis propias circunstancias de, indudablemente, tener muy poco tiempo para poder acudir a clases, para poder realizar, y esto lo que se hace es, pues se sustituye por otra presentación de trabajos, por otras tutorías, y por otra serie de actividades que son complementarias, que siempre dependen de cada profesor y que en todo caso yo, como ya le digo, en su momento cuando realicé el máster hace 6 años, lo acordé de esa manera con la dirección del máster y con el profesorado y de esa forma se hizo.

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Lo veo desde fuera y no es normal

"Che, gallego, vení un poco". Mis compañeros de trabajo (de laburo, dicen por acá) están leyéndose en voz alta un artículo de un digital español. "¿Esto es de verdad?". Suspiro y me acerco. La noticia informa de que la Audiencia Nacional ha condenado a dos años y un día de cárcel -esto es, a prisión efectiva- a unos chicos que forman un grupo de rap que se llama "La Insurgencia". Los acusa de enaltecimiento del terrorismo, aduciendo que, como los yihadistas, tienen una religión: "la lucha sindical obrera".

Mi compañero termina de leer y todos me miran en silencio. Vivo en Uruguay desde 2013 y no es la primera, ni la segunda vez, que me ocurre lo mismo. Una mañana me preguntaron por los titiriteros que la Audiencia Nacional metió en la cárcel acusados de enaltecer el terrorismo. Aquí tuvo un montón de repercusión y hasta se recogieron firmas en el ámbito artístico para exigir su liberación. La última, hasta ahora, fue el 2 de octubre. Ese día hubo un festival de mostrarme vídeos con policías apaleando gente, preguntándome (bastante horrorizados) que "si nos habíamos vuelto locos".

No son gente especialmente politizada, mis compañeros. Al menos, no más de lo habitual en un país en el que el voto es obligatorio y donde es normal discutir, educadamente y con respeto, sobre el devenir político. Como muchos uruguayos, ven a España como "el primer mundo". Bastantes tienen antepasados españoles y unos cuantos, la nacionalidad. Alguno ha viajado o ha vivido en Barcelona, Mallorca o Madrid. Por eso no entienden lo que está pasando. Si España, razonan, es un país europeo, "del primer mundo", ¿cómo es posible que metan en la cárcel a gente por hacer canciones, a tipos que manejan muñecos o a chicas que se ríen en twitter de Carrero Blanco?.

Yo no sé qué responderles. No lo sé porque ya son casi seis años de emigración y, francamente, lo que nos está pasando no es normal. Un montón de cosas no son normales, y la lista es tan gorda que no sabría ni por dónde empezar: por supuesto, no es normal que se imponga pena de prisión por unas canciones de rap. Serán de mal gusto, pero la verdad es que también me parecen de mal gusto ciertas declaraciones de personajes públicos y no por eso se les mete en la cárcel.

Pero tampoco es normal que desde el ministerio del Interior se monte una policía política para reventar elecciones a base de tirar mierda sobre otros candidatos a dos meses de las elecciones.

Ni es normal que se manipulen las normas de la Judicatura para quitar, sistemáticamente, de en medio a los jueces o juezas que no gustan a determinado partido.

Tampoco es normal, qué queréis que os diga, celebrar unas elecciones con una serie de candidatos metidos en prisión mientras la ministra de Defensa declara que dichos comicios se han hecho para que los gane una opción determinada.

Ni medio normal es meter en la cárcel a centenares de personas que, como yo (y otros setecientos mil españoles) han emigrado para buscarse un futuro mejor, sin juicio ni asistencia legal.

Pero lo que más me impresiona es ver que a quienes lo padecéis directamente en vuestras propias carnes, porque vivís ahí, todo esto os parezca legal, coherente, proporcionado y ajustado a derecho. Que os parezca, en resumen, normal.

O será que el que ya no es normal soy yo: cosas de la distancia, imagino.

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Disneyficación social y cultural

Disneyficación social y cultural

Hace unos días, una madre llamó al instituto donde trabajo para hablar sobre el examen de recuperación de su hijo. Había suspendido cuatro asignaturas, entre ellas la mía.
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Conceptos básicos de derecho (I)

He decidido empezar a escribir una serie de pequeños apuntes sobre conceptos jurídicos sobre los que leemos o hablamos a menudo. Intentaré ser regular en la publicación y así proporcionaros un medio para entender o hablar, a los que seáis profanos en el tema, con más propiedad. Poco gozo mayor hay que corregir a tu cuñado en la cena de Navidad y esa es la aspiración vital definitiva de cualquier meneante que se precie. Y a los juristas que lean esto, es un artículo divulgativo y no pretendo enfangarme en discusiones doctrinales; así que disculpad por las imprecisiones e inexactitudes que pueda plasmar.

Injurias y calumnias: No es lo mismo

Parece ya, casi, una frase hecha: “Te voy a denunciar por injurias y calumnias”. Sin embargo, son dos delitos distintos con distintos hechos motivadores y distintas penas. La diferencia básica es que la calumnia es más grave, pues supone atribuir la comisión del delito al ofendido:

a)     Juan es gilipollas: Es una injuria.

b)     Juan es un violador: Es una calumnia, porque violar sí que es un delito.

Ser gilipollas –a pesar de lo que piense la Audiencia Nacional- no es un delito.

Fácil, ¿verdad? No es esta, sin embargo, la única diferencia, y entra en juego el latinajo de la exceptio veritatis, que viene a decir que si pruebas la veracidad de tu afirmación, quedas exonerado.

Opera siempre, en el caso de las calumnias. Si pruebas que Juan es un violador, te libras de cualquier castigo penal por habérselo llamado.

¿Y en el caso de las injurias? Pues... la exceptio veritatis es mucho más limitada. Aunque pruebes que Juan es un puto gilipollas, contrates un Perito Gilipollístico y le hagas un análisis psicológico para determinar su cretinismo en la escala Hanlon, eso no te exime de responsabilidad.

La exceptio veritatis, en injurias, únicamente se acepta cuando hayas injuriado a “funcionarios públicos sobre hechos concernientes al ejercicio de sus cargos o referidos a la comisión de infracciones administrativas”.

Ejemplo:

-Juan es un vago de mierda

-Te condeno por injurias

-Eh, que es verdad

-Me la suda

Sin embargo,

-Juan es un vago de mierda

-Te condeno por injurias

-Eh, que es verdad, y además Juan es un funcionario y es precisamente un vago en su trabajo.

-Ah, entonces te absuelvo. 



¿Te demando, te denuncio o me querello?

Para el oído entrenado, escuchar en debates de tontulianos “Lo demandó por asesinato” o “Puso una denuncia de separación” chirría lo indecible. No, no son sinónimos. Ni de lejos. ¿Cuál es la diferencia, entonces?

La demanda

Es únicamente para los procedimientos civiles, laborales y mercantiles. En la demanda pides algo para ti, por lo general. Tienes un interés directo en ello.

Una regla mnemotécnica útil es recordar que “demandar” es un sinónimo –culto y cada vez más en desuso- de “pedir”.

Pedimos que nos devuelvan el dinero, pedimos que se divorcien de nosotros, pedimos que nos den una parte de la herencia. Siempre que hablemos de esos procedimientos, hablaremos de demandas, que se deben interponer ante el órgano correspondiente. No podremos, tampoco, demandar a alguien ante la Policía. La demanda es algo privado.

Oye, abogaducho: Si me parten la cara, yo también estoy pidiendo que le castiguen y me indemnicen, así que también pides en una denuncia.

No exactamente, probo meneante. La venganza no es un derecho. Jurídicamente, no pides “para ti” que se le condene a él porque, a pesar de la satisfacción personal, no “ganas” con ello.

¿Y si le condenan a indemnizarme?

Sí y no. En estos procedimientos penales hay dos responsabilidades: la penal y la civil. Las indemnizaciones son responsabilidades civiles que, si quieres, pueden ser ventiladas en el proceso penal. Y si no quieres, puedes reservártela y pedirla, una vez termine el proceso penal, en un procedimiento civil. Y de nuevo, tendrás que iniciarlo por demanda. Puta bida.

La denuncia

Sólo se puede plantear en la jurisdicción penal o administrativa. Siempre que hablemos de delitos, hablaremos de denuncias o querellas, no de demandas. La denuncia es poner en conocimiento de la autoridad lo que sabemos acerca de alguna infracción. Se trata de una obligación del ciudadano y se limita a poner en conocimiento a la autoridad Por ello, se limita a procedimientos que acarrean sanción.

La denuncia tampoco obliga a la autoridad a iniciar un procedimiento por el mero hecho de presentarla.

Ojo con los titulares de “Denuncian a X por Y”. No es ni siquiera una admisión a trámite.

Una denuncia es enormemente informal –no necesitas abogado y puedes hacerla de cualquier forma, hasta por teléfono- y supone únicamente dar a conocer algo que nosotros creemos que es un delito. Por eso, aunque denuncies, eso no te convierte en parte del proceso.

La querella

Bien, tiene elementos de ambos. La querella se parece a la denuncia en que únicamente se puede plantear en el procedimiento penal. Sin embargo, no es obligatoria, y se parece a la demanda en que es un derecho, no un deber. La querella, como la demanda, es más formal, sujeta a más requisitos, porque la querella hace que te posiciones automáticamente como acusación, por eso debes que identificar al querellado, a diferencia de la denuncia. Así que, si te roban por la calle y no ves o conoces al ladrón, la querella no es para ti. 

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Por qué la Guardia Civil no puede preguntarle "¿sabe por qué le hemos parado?"

Por qué la Guardia Civil no puede preguntarle "¿sabe por qué le hemos parado?"

La clásica pregunta de los guardias civiles de tráfico "¿sabe usted por qué le hemos parado?" ha sido una bendición para Alfredo F. M. En lo que media entre el Juzgado de lo Penal y la Audiencia Provincial de Salamanca, el conductor ha visto evaporarse la condena a una multa de 1.620 euros y dos años de privación del derecho a manejar vehículos que le había impuesto el primer órgano judicial y que el segundo ha revocado.
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Así era la vida de los esclavos en Roma

Así era la vida de los esclavos en Roma

Los esclavos eran fundamentales para la economía romana, que no se habría sostenido tanto tiempo si hubieran tenido que pagar un sueldo a toda esta mano de obra gratis que ejercía trabajos que iban desde la agricultura a la minería, pasando por los trabajos domésticos, cocina, educación o incluso entretenimiento. Hay fuentes que dicen que en el Imperio Romano había entre un tercio y una quinta parte de población esclava, y era habitual que, mientras el emperador tenía unos veinte mil a su servicio, un romano rico podía contar con unos quinientos en su casa.

Había muchos esclavos de nacimiento, que eran a su vez hijos de esclavas pero también podían llegar a adquirir ese estatus por ser prisionero de guerra, a través de la piratería o del bandidaje. Además los niños que no eran reconocidos por sus familias solían correr la suerte de convertirse en esclavos una vez eran encontrados.

Podríamos decir que la época de máximo esplendor del tráfico de esclavos en Roma se produjo entre los siglos II y I a.C, ya que fueron años de grandes guerras en el Mediterráneo. Los generales romanos volvían victoriosos a sus casas con un cargamento de prisioneros que pasaban, bien a servir a sus casas o a una subasta. Solamente en la primera Guerra Púnica se contabilizaron 75.000, para que os hagáis una idea.

En los años de la República romana, los esclavos no tenían derecho a tener familia y por lo tanto estaba prohibido que se casaran o que reclamaran la paternidad sobre sus hijos. Los bebés cuando nacían pasaban a ser propiedad del amo y éste era el que decidía qué hacer con ellos. En algunas ocasiones eran los propios padres los que los mataban para que no corrieran su misma suerte, pero no era lo habitual; e incluso los amos podían decidir hacerlo sin tener que rendir cuentas a nadie.

El trabajo de los esclavos en el campo y en la ciudad

Los que vivían en una granja formaban una familia rustica. Sus tareas podían ir desde lo meramente agrícola a otras más artesanas, textiles o de construcción, y era frecuente que durante la época de recolección compartieran sus jornadas con personas libres que sí que cobraban por su trabajo.

Debido a que los esclavos eran "caros" de mantener, cuando no tenían tareas agrícolas que desempeñar, podían ir a trabajar el resto del tiempo en minas, en las que las condiciones de trabajo eran extremadamente duras. Estas tareas las organizaba el virilicus, que era el esclavo que contaba con la confianza del amo, y que en ocasiones podía imponer duros castigos como ponerse a mover un molino en sustitución de una mula o de un caballo.

Si había algún esclavo especialmente rebelde, se le recluía en el ergastulum, que era una especie de prisión donde se le encadenaba el tiempo que no estaba trabajando, aunque en ocasiones también se les obligaba a trabajar en estas condiciones. En los restos de Pompeya se han encontrado varios de estos recintos con personas encadenadas, a las que después de un análisis se les ha descubierto artritis y dislocaciones que pueden haber sido producidas por la desnutrición o por el exceso de trabajo.

A cambio de su fuerza laboral, los esclavos recibían de los amos una túnica cada año, y un abrigo junto con un par de sandalias de madera cada dos años. Por supuesto la calidad de estas prendas variaba en función de lo que les valoraba su dueño y en estos casos los esclavos del campo solían ser los que salían peor parados.

Los esclavos domésticos tenían mejor suerte, ya que solía haber prácticamente uno para cada función, que podía ser desde maquilladores, peluqueras, nodrizas, pedagogos, portadores de literas, músicos, lectores, cocineros, camareros… Cuando se revendían tenían más valor que los del campo porque, además de la fuerza laboral, eran mano de obra muy especializada. De hecho, los esclavos cocineros eran de los más cotizados en la antigua Roma.

Las revueltas de esclavos

Como podéis imaginar, en varias ocasiones los esclavos se organizaron para encararse a sus amos y tratar de recuperar su libertad. No tenemos testimonios de primera mano de los sentimientos de los esclavos contrariados, pero hasta nuestros días han llegado historias como la revuelta liderada por Espartaco en el año 73 a.C.

Esta revuelta no era en contra de la esclavitud como tal, sino para lograr la libertad de las personas que formaban parte de ella. Espartaco era gladiador y convenció a su equipo para alzarse contra sus dueños. A él se unieron esclavos del campo e incluso algunos trabajadores libres, que llegaron a formar un ejército de entre 80 y 120.000 personas que consiguió derrotar al ejército romano en varias ocasiones, hasta que fue derrotado en Lucana donde unos piratas cilicios le traicionaron.

Tras la derrota a manos de Craso y Pompeyo, seis mil esclavos fueron crucificados en la vía Apia, entre Capua (donde empezó la revuelta) hasta Roma, como escarmiento para futuros rebeldes. Prácticamente el resto de los sublevados fueron ajusticiados, según Plutarco que es el que nos ha dejado un relato más completo de esta revuelta.

En menor medida, otra manera de rebelarse podía consistir en trabajar más despacio o en no hacer bien el trabajo que se les ordenaba. Bien es cierto que con estas artimañas se exponían a ser castigados si les pillaban, pero no tenían muchas otras alternativas mientras esperaban el momento de ser liberados.

La liberación de los esclavos

La liberación de los esclavos podía suceder de varias maneras. Una de ellas podía ser porque el esclavo pagaba al dueño el dinero que le costó. Esto, aunque no era muy frecuente, sucedía con una regularidad suficiente como para dar esperanzas a los trabajadores.

Otra manera de ganar la libertad era si a la muerte del amo, este lo establecía así en su herencia, en la que no solo decía qué esclavos quedaban libres sino que además se les asignaba dinero o posesiones para que comenzaran su nueva vida. Y por supuesto, los hijos de los libertos nacían libres en lo sucesivo.

La imagen superior es de Pascal Radigue y la he encontrado en Wikipedia.

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