
En 1993 se estrenó, está genialidad tan poco valorada.
(No seáis cutres, si lo sabes lo sabes. No busquéis, que el premio sigue siendo con un seis y un cuatro os hago un retrato)

Se puede echar abajo un auditorio con música. No literalmente, claro. Pero hay una obra llamada "Krzesany", del compositor polaco Wojciech Kilar, que lo consigue casi en todos los sentidos. Este buen señor, fue el autor de las bandas sonoras de El Pianista y Drácula (la de Coppola), varias películas de Polansky, entre otras, y es un autor de obras orquestales contemporáneas muy reconocido en el mundo musical.
Krzesany es el nombre de una danza del folklore polaco, lo que se expresa con claridad al final de la obra.
Puede oírse entera aquí (son sólo 17 minutos):
www.youtube.com/watch?v=0T9wZvdTNvs
Sólo por curiosidad, os sugiero que lleguéis a oírlo hasta el final. Para quien no quiera oírla entera, aquí creo que es un buen momento para tomar una impresión de lo que viene:
(Además de los violines se oye un golpeteo: son los arcos de los contrabajos golpeando las cuerdas)
Empieza a formarse una especie de ola amenazante con las cuerdas en divisi, es decir, tocando por secciones melodías separadas, y los timbales (tres percusionistas nada menos, es decir, seis timbales tocando a la vez) produciendo un tronar constante.
Y va in crescendo, a lo bestia hasta que llegamos aquí, donde la orquesta cambia abruptamente a esta música alegre, festiva, brillante, propia de las canciones populares:
Y aquí viene el final arrollador. Cuando parece que es esta canción la que se va a llevar el protagonismo empiezan a entrar instrumentos con disarmonías, improvisaciones, ruido, truenos, rayos y berridos. Todo es un caos hasta que la sección de viento entera se levanta. Sí, sí, los músicos se levantan de sus asientos y trompas, trompetas, trombones tocan un acorde atronador que pasa por encima de todo como un tsunami y... fin.
Sé que no es del gusto de todos los públicos. Tuve la suerte de oírla hace poco tocada por la OCNE dirigida por Krzysztof Urbański, el mismo director que aparece en el vídeo. Aseguro que en vivo hace que te tiemblen hasta los huesos por dentro.
Espero que alguien lo haya disfrutado tanto como yo.
Por cierto, sé que no siempre es posible, pero esta obra pierde todo su efecto si se oye en el móvil o con unos altavoces pequeños. Si es posible, mejor con unos auriculares de calidad o ya puestos, un buen equipo de sonido a volumen adecuado, es decir, ALTO 
Ministerio de Economía, año 2080.
—Alarica, búsqueme por favor los datos más fiables sobre ingresos fiscales por energía del año 2026 —pidió el ministro a su secretaria virtual.
—Imposible. Han sido editados.
El ministro golpeó su escritorio. Todos los días igual. Llevaba dos meses en el cargo y no había conseguido ni un solo dato original.
—Bueno, pues los de producción agrícola. Crereales y frutas, principalmente.
—Editados.
—El censo de los años treinta de este siglo —quiso probar.
—Absolutamente todo está editado. Cada vez que se produce un cambio de Gobierno se editan todos los datos del siglo, desde 2004 hasta aquí. Si quiere, puedo ofrecerle alguna cosa de cuando se conservaban en papel.
—No me sirven. Necesito datos de hace treinta o cuarenta años, no de cien. ¿Qué me sugiere?
—Nada señor Ministro. El pasado es completamente impredecible.
menéame