La Inteligencia Artificial os liberará, os regalará tiempo libre, os hará las tareas cotidianas. Ese era el mensaje. Muchos perderán su trabajo pero la Renta Universal os hará tener dinero suficiente para vivir felices, en comunión con la naturaleza. Queda poco.
Nos lo creímos, por lo que seguimos trabajando en jornadas agotadoras, de sol a sol, alimentando el corazón de unas bestias que habían devorado cuando teníamos de humanos. En centros de datos en los que no había sol ni brisa. Solo oscuridad. Nos decían que quedaba poco, ese era nuestro consuelo. No nos habían mentido: el día llegó. Habéis acabado, dijeron, el mundo es vuestro.
Y, sí, salimos a respirar aire pero nos fue imposible: nos habían robado ríos, árboles, raíces. La tierra, putrefacta, el aire, nauseabundo. Supimos entonces que la libertad era una ilusión y el futuro no era más que un cadáver.
Supongo que será cosa de los propagandistas y sus métodos, pero cada vez se utilizan más los titutlares en los que se declara, simplemente, que EEUU ha ganado la guerra, que Irán ya ha ganado, que China ya ha ganado, que Putin ya ha perdido, que Ucrania ha ganado ya, y otras variantes similares, igualmente idiotas, malintencionadas, o ambas cosas.
No hay corresponsales sobre el terreno. No hay narración d eloq ue sucede y sus implicaciones, o es temerrio creerse lo que dicen. Cada vez hay menos argumentación, y toda la información necesaria se sustituye por una especie de crónica deportiva de minuto y resultdo, para consumo de mastuerzos seguramente, o porque la guerra les importa a estos informadores un carajo y lo que cuenta es el relato final de que ganaron los suyos, de que ya se puede ir a celebrarlo, y de que es hora de poner en marcha las consecuencias pertinentes de estos resultados.
Cada vez que leo uno de esos titulares pienso que me toman por gilipollas, pero de un modo muy distinto a lo que sucede cuando desinforman, intoxican, o simplemente se inventan los movimientos bélicos. No se trata ya de que te quieran dar una imagen distorsionada de la guerra, sino que parecen querer decirte que ya acabó, que aunque sigan cayendo bombas y siga muriendo gente, todo importa un pimiento, porque le resultado ya está decidido y no vale la pena nda de lo que suceda a continuación.
Y no, oye. No sabemos todavía cuales son las condiciones de victoria, y mucho menos quién la ha alcanzado. Hace años, ya cuatro, que discuto por aquí con alguna gente, alejada ideológicamente pero sensata, cuales son las condiciones de victoria para Putin en Ucrania. Para mí, Zelenski habrá ganado si consigue sostener la soberanía del país, y el suficiente territorio para que sea un Estado viable. Y Putin habrá ganado si consigue quedarse una parte considerable del territorio ucraniano y colocar un gobierno títere. Ese es mi punto de vista, pero hay otros. Más o menos claros. Algo es algo.
¿Y cuales son las condiciones de victoria en Irán para Trump? Creo que EEUU e Israel habrá ganado esa guerra si consiguen destruir el Estado, como en Libia, Siria o Irak, y eliminan al régimen de los ayatolahs. Si no, habrán perdido.
Pero de momento no tenemos ni puñetera idea de lo que va a pasar y de qué implicaciones tendrá esta guerra para el futuro, y todas las noticias basadas en afirmar que este o aquel ya ha ganado son simple forraje para acémilas, minuto y marcador de un parrtido que no sabemos por qué minuto va pero que algunos quieren dar por concluido exigiendo que les entreguen la copa.
Demasiado videojuego han jugado los periodistas actuales, me temo.
Cuando todo se fue al cuerno, el empresario más rico del planeta ya llevaba un mes dentro de su submarino nuclear, en realidad era una fortaleza sumergida, ajena a las radiaciones de la superficie, a las guerras, al hambre y a todo. Pero el caso era que se aburría sin sus grandes empresas mundiales de procesado de comida, sin sus fiestas y galas, sin sus enemigos económicos, sin su cartera de valores, sin banqueros, sin financiar golpes de estado, sin... todo lo que había sido su vida. No echaba de menos la luz del sol, la lluvia, los paseos por el campo, eso no le importaba nada. Quería volver a sentir el poder de dirigir vidas y cien vidas ahí dentro le parecían pocas.
menéame