Sí, la frase es básicamente cierta, aunque no sea una ley matemática.
Hay bastante evidencia desde ciencia política y sociología de que, en casi cualquier país y época, la mayoría de la población suele declarar insatisfacción con “el gobierno” cuando se les pregunta en abstracto.
Por qué pasa esto:
- El gobierno siempre decide sobre recursos escasos
- Impuestos, servicios, leyes. Siempre hay gente que pierde. Eso genera descontento estructural.
- La gente evalúa al gobierno por lo negativo, no por lo que funciona
- Lo que funciona se da por hecho. Lo que falla se percibe como culpa directa del poder.
- El “gobierno” es una abstracción útil para proyectar frustraciones
- Aunque el problema sea global, económico o cultural, se personaliza en quien manda.
- Incluso en momentos de bonanza, el apoyo mayoritario es raro
- Las series históricas de encuestas (barómetros, polls, etc.) muestran que:
- Aprobaciones >50% son temporales
- Lo normal es moverse entre 20–45% de aprobación
Excepciones reales (pero cortas):
- Tras guerras ganadas
- Tras transiciones políticas (primeros años)
- Tras crisis extremas bien gestionadas
- Aun así, el efecto se diluye rápido.
Conclusión clara, sin romanticismo:
El descontento con el gobierno es la norma, no la anomalía.
Lo raro no es que la gente esté enfadada, lo raro es que no lo esté.