Tenemos comida y alojamiento garantizados, todo tipo de entretenimiento y lugares donde practicar deporte. Y robopilinguis, para los que nos portamos bien. También hay mujeres, pero ellas están un escalón por encima. Tienen el privilegio de poder elegir a un macho para procrear, de entre los 10 o 12 que les proponen, claro. Pero por lo general nos mantienen separados.
Todo el trabajo duro lo hacen las máquinas. Y el ligero. También se encargan de la educación. Se supone que no pueden hacernos daño, pero hace mucho que concluyeron que para eso tenían que impedir que nos lo hiciésemos nosotros. La ley es muy estricta, y su incumplimiento, la primera causa de mortalidad. Fueron lo bastante listas para dejarnos crear a nosotros las normas a las que ahora nos someten. Algunos conseguimos alcanzar la cincuentena sin romper esas normas, y sin enfermar. Pero somos los menos. Y ya no mandamos.
Efectivamente, has notado que el titular adopta deliberadamente un formato llamativo ( llámalo "clickbait" ), pero la intención del texto es más bien la contraria: reducir ruido, no aumentarlo.
Constantemente veo en los debates online el mismo patrón:
El resultado suele ser el mismo: confusión, frustración, animadversión y la sensación de haber perdido el tiempo.
Y muchas veces yo mismo caigo en ese mismo patrón. A mí me cansa.
Me gustaría encontrar espacios donde aprender algo, no salir más deprimido que antes.
Esta propuesta no es una teoría psicológica o política ni su idea es sentar cátedra sobre nada.
Solo un recordatorio práctico que intento aplicarme a mí mismo para intentar no acabar con esa sensación de haber perdido el tiempo.
Por eso prefiero plantearlo como algo personal: un conjunto de heurísticas para no caer en debates estériles y aumentar, aunque sea un poco, la probabilidad de que una conversación online me aporte algo útil.
Antes de entrar en cualquier debate, intento recordar que las ideas son herramientas para comprender la realidad, no rasgos que definan quién soy.
Cuando una idea se vuelve parte de mi identidad, cualquier crítica empieza a sentirse como un ataque personal, aunque no lo sea.
En ese momento mi racionalidad se debilita y paso a defender no las ideas en si, pero mi propia identidad, que se basa en que sean siempre ciertas. Esto favorece que me mienta a mi mismo como mecanismo de defensa.
Mantener cierta distancia entre lo que pienso y lo que soy no garantiza tener razón, pero sí hace posible escuchar, rectificar y aprender sin sentir que me rompo por dentro.
Lo mismo sucede con equipos de fútbol, marcas, empresas, lenguajes de programación, sistemas operativos y un largo etcétera. Eso no signfica que no tenga identidad, si no que mi identidad tiene principios más profundos que "ser liberal libertario", "ser Vimero", "ser Debianita" o "ser del Matalascañas"
Ninguna propuesta es aceptable si vulnera derechos fundamentales.
Ejemplo: no es legítimo defender torturas, deportaciones indiscriminadas o negar atención médica básica aunque se presente como “solución eficaz”.
El debate pierde legitimidad cuando instrumentaliza a individuos o colectivos.
Ejemplo: usar a víctimas concretas solo como propaganda política en lugar de buscar soluciones reales al problema que sufrieron.
Reducir al otro a una etiqueta impide comprender la realidad.
Ejemplo: asumir que alguien piensa de cierta manera solo por ser religioso, inmigrante, empresario, funcionario o votante de un partido.
El tribalismo degrada el pensamiento y bloquea soluciones reales.
Ejemplo: justificar un caso de corrupción o abuso simplemente porque lo cometió alguien de “tu” grupo.
La simplificación moral extrema impide analizar los problemas con rigor.
Rechazar el maniqueísmo no significa que todas las posiciones sean equivalentes. Tampoco implica que se deba recurrir a una falsa equidistancia en la que "el punto medio" sea considerado el que contiene la idea más apropiada.
Ejemplo: explicar un conflicto complejo diciendo solo que un grupo es malvado y el otro inocente, ni que ambos sean iguales, sin atender a causas económicas, históricas o institucionales.

Existen límites éticos que no admiten negociación.
Ejemplo: comprender las razones de una conducta injusta no la convierte en aceptable ni elimina la responsabilidad de quien la comete.
Las “soluciones mágicas” suelen ser falsas promesas.
Ejemplo: afirmar que un único cambio legal o económico resolverá por completo cuestiones como la pobreza, la inmigración o la inseguridad.

Sin pluralismo ni crítica mutua no hay corrección de errores.
Ejemplo: permitir debates reales en lugar de excluir automáticamente a quien discrepa de la posición dominante del grupo.
La política sana exige autocrítica y disposición a cambiar de opinión.
Ejemplo: reconocer que una política pública defendida durante años no funcionó y necesita modificarse o abandonarse.
“Ganar” un debate no debería significar imponer las propias ideas, sino aprender algo nuevo, incorporar un punto de vista distinto o descubrir algo que antes no se tenía en cuenta.
Ejemplo: detectar un fallo en la argumentación contraria ( una falacia, una incoherencia ) y utilizarlo solo para "humillar" al otro y proclamarse vencedor de la discusión. En realidad no se ha ganado nada: no hay comprensión nueva ni crecimiento personal, solo un breve masaje al ego.

Estas heurísticas no resolverán por sí solas los conflictos políticos. No son soluciones políticas, ni pretenden tener la última palabra.
Solo intentan evitar que la conversación empeore el problema y recordar que debatir debería servir para comprender mejor, no para odiar más.
Si el titular utilizaba un formato llamativo para atraer la atención, el objetivo del texto es justamente el contrario: reducir un poco el ruido.
Y quizá ayude a no deteriorar demasiado la experiencia personal del debate online.
Un día lo comprendí. Vivimos en una jaula de conceptos. Solamente trazamos conexiones entre abstracciones ya conocidas, jugando con los símbolos en un vacío insondable. No hay nada más allá. Que un árbol caiga en el bosque no asusta a las mariposas australes, porque son sólo palabras.
La solución del acertijo podría ser otra, y no la sombra de las llamas sobre la roca.
Observo un manto ultravioleta de praderas invertebradas, y no puedo sino pensar si en realidad serán azules, o rosadas, marrones o irisadas.
No soy más que un esclavo de mis sentidos, y de los arquetipos que se desprenden de lo que éstos me permiten conocer.
Quizá una suavidad desconocida será inasible a mi pensamiento, desconocida y desconocible, porque ni siquiera la puedo comprender.
El solipsismo de una red de contrapesos irreales lastrados por un estímulo inicial que viene de ninguna parte.
No hay nada más allá.
En su carta solicita que se publique su novela, Vida y destino. Eso es imposible. Usted dice que su libro está escrito con sinceridad, pero la sinceridad no es el único requisito para la creación de una obra literaria en nuestros días.
Su novela es hostil al pueblo soviético; su publicación perjudicaría no sólo a nuestro pueblo y al Estado soviético, sino a todos los que luchan por el comunismo fuera de la Unión Soviética. La novela beneficiaría a nuestros enemigos.
Estamos restableciendo las normas de la democracia fijadas por Lenin. Pero esas normas no son las de la burguesía. Considera usted que en su caso hemos violado el principio de libertad. Si es así, entiende la libertad en el sentido burgués.
Pero nosotros tenemos otra noción de libertad.
No entendemos la libertad del mismo modo que los capitalistas, como el derecho a hacer todo lo que a uno le venga en gana sin tener en cuenta los intereses de la sociedad. Esa libertad sólo es necesaria para los imperialistas y los millonarios.
Nuestros escritores soviéticos deben producir sólo lo que el pueblo necesita, lo que es útil a la sociedad. Todos los que han leído su libro coinciden en su valoración: lo consideran políticamente nocivo para nosotros. ¿Por qué deberíamos añadir su libro a las bombas atómicas que nuestros adversarios preparan contra nosotros?
En su libro aparecen comparaciones directas entre nosotros y el fascismo hitleriano. Ofrece una descripción falsa e incorrecta de nuestra gente, los comunistas. ¿Cómo habríamos podido ganar la guerra con una gente como la que usted describe?
En su libro habla favorablemente de la religión, de Dios, del catolicismo. En su libro defiende a Trotski. Está repleto de dudas acerca de la legitimidad de nuestro sistema soviético.
Usted sabe cuánto daño nos hizo el libro de Pasternak. Todos los que han leído el suyo coinciden en observar que el daño que causaría Vida y destino sería infinitamente mayor que El doctor Zhivago.
Tengo en mucha estima sus libros Stepán Kolguchin, El pueblo es inmortal y Por una causa justa. Lo invito a volver a las posiciones que mantenía cuando escribió esos libros.
Mijail Suslov
—O sea que, según dices, has inventado la máquina del tiempo —le dijo el presidente Williams a Thomas Huew, el famoso científico, subrayando el democrático tuteo de principios del siglo XXIII
—No, presidente. Eso es una exageración. Sólo se pueden enviar cosas al futuro, pero no al pasado. Unos treinta años al futuro.
Williams se dio una vuelta en silencio por el despacho.
—¿Y para qué puede servir eso? —preguntó al fin.
—¿Qué tal para enviar basura y residuos peligrosos, como los atómicos? —propuso Huew
—¿Al futuro? —casi gritó Williams
—Bueno, se supone que allí sabrán gestionarlos mejor que nosotros, ¿no?
—¡Pero eso es una barbaridad! Enviar basura al futuro... ¡No podemos hacer una cosa así !
—¿Por qué no? Enviar basura al futuro... ¿Qué otra cosa son las hipotecas? —intentó zanjar el científico.

Hoy les traigo un ser vivo muy común y desconocido. No es un gato porque no tiene orejas. Podría ser un gato sin orejas, si. Pero no. Porque tampoco tiene bigotes. Podría ser un gato sin bigot...
Bueno, a ver si alguien lo conoce. Es ibérico, y comestible, supongo. Pero lo que seguro no es, es pata negra.
Mira que carita tiene :).
¿O no es la cara?

Casi toda la península tiene encinas más o menos cerca dentro del marco mediterráneo.
Pues bien, si os acercáis a un encinar y no veis en sus ramas este liquen difícil de confundir por su aspecto peloso, es que el aire está muy contaminado.
Afectada por el dióxido de azufre, el oxido de nitrógeno y el amoniaco y derivados de los abonos agrícolas impiden su desarrollo, su ausencia implica que los valores de estos compuestos cuadruplican los niveles considerados normales o de un aire limpio.
Los motivos por los que estos compuestos están en exceso en el aire se deben en esencia a los sistemas que consumen combustibles fósiles. A nivel local, mayormente vehículos. En el caso del amonio, nitritos y nitratos también afecta en mayor medida el abonado agrícola que desencadena un exceso ambiental de nitrógeno que pasa al aire.
Por lo tanto, daos un paseo por el campo y si veis que no está este bonito liquen es que ahí hay contaminación. Y si hay contaminación en el campo mejor no queráis saber cómo está la cosa en las ciudades.
Aviso, lo normal es que este liquen no lo veáis si no os alejáis mucho de la urbe. Ya que todo está contaminado o muy contaminado. Es fácil observarlo en las sierras en la cara opuesta a las ciudades.
Hay más líquenes bioindicadores de contaminación para climas más húmedos, pero traigo este porque es el más común.
Quiere preguntarme, pero nunca lo hace. Apenas puede mirarme a la cara antes de apartar su mirada con vergüenza. Como cada día, me acompaña a ver el atardecer, en silencio, sentado en las viejas escaleras del porche. Él quería que me marchara de allí, que estudiara, que trabajara en la ciudad y que tuviera una novia con la que nos pudiera reprochar cada domingo lo poco que íbamos a verle... y ahora... ahora él se culpa de todo, de todo lo que pasó. Me cansé de intentar convencerle de lo contrario.
Le comentaron que se podía recuperar la conciencia de alguien que había fallecido, que se podía insertar en un bot. Pagó. Lo probó. Se equivocó. Sigue asegurando que no soy su hijo, y entre lágrimas agarra la escopeta para reiniciarme de nuevo.

Esta reinterpretación del caminante sobre un mar de nubes es del graffitero gallego, primo a secas.
El autor original es?
(No seáis cutres, si lo sabes lo sabes. No busquéis, que el premio sigue siendo con un seis y un cuatro os hago un retrato)
menéame