Y por qué? Esto era una actividad de cuando era guaja. Siempre andaba siguiendo a mi güela, a veces hacia este queso y yo la ayudaba (como a muchas otras cosas)
Hay que decir que siempre fui marinero y me tocó ser capitán, tuve que tirar de memoria muchísimo y asegurar en Internet las lagunas (para sorpresa no eran tantas)
Pienso que honrar a los muertos es amar su recuerdo, de algo que podía ser tristeza o melancolía nace una alegría.

Os digo las cantidades que yo usé, pero podéis hacer más si queréis (menos no tiene mucho sentido, os quedaría un quesín de muestra)
2 litros de leche, usé pasteurizada. Se puede usar leche fresca, cambia un poco el proceso y la gincana de encontrarla.
A gusto del cocinero, k1 ye k1...

Una cucharada sopera de cuajo por cada litro de leche (En este caso, dos cucharadas)
Y diréis: y donde consigo el cuajo? En la farmacia.

Esa mezcla se queda un día al amor de la lumbre. Es decir cerca de una fuente de calor o en un sitio cálido.

Preparar trapín de algodón, es bien ponerlo en un escurridor mejor que en un bol.

La cosa después de 24 horas tiene que quedar con esta textura, tipo yogurt.

Yyy al trapín. Luego se hace un atillo. Para comodidad un truqui, cerrad el asunto con una goma elástica. Y es más fácil luego atar una cuerda.

Es importante para este queso que se quede ahorcao. Y más importante aún si no os queréis cargar el suelo, poner un balde para que recoja el suero.
Esto lleva un día o dos.

Por problemas técnicos externos que no vienen a cuento, tuve que cambiar el trapín. Y ya que estaba lo pasé a uno de lino que es más poroso.

Y este es el segundo día de escurrido.

Tercer día y esto es lo que tenemos, se fue casi todo el líquido y está todo más solidote.

Llegados a este punto, se echa sal y los arandanos. Amasar con cuidado y dejar colgando otro día más.

Y cuando por fin sea un mazacote sólido, se pone en un platín. Se le echa una pizca de sal por encima y a la nevera. Tres días mínimo.
Cuantos más días este mejor, una semana empieza a endurecerse el exterior, dos empieza a endurecerse todo el queso.
No deja de ser esto el proceso de hacer afuega'l pitu. Sin nada o con pimentón, pero este al llevar arandanos es mejor no dejarlo sólido, mejor blandito.
Los únicos cadáveres frescos eran los de los niños. Demasiado pequeños para el implante, muchos habían muerto abrazados a los cuerpos de sus padres.
Neuralink era ya universal. El chip en el cerebro, internet en la conciencia. Silicio y carne, conectividad total. El inevitable virus destruyó en un milisegundo aquella red hecha de bits y neuronas.
Los niños de los capitalistas quedaron huérfanos pero, en el Norte, el Amado Líder nos mantuvo vivos involuntariamente, pues tal herramienta de libertad era impensable.
Cuando crucé el alambre de espino, descubrí que había desertado a un mundo vacío, que el régimen tenía el planeta a su disposición pero nos lo ocultaba porque, sin un enemigo exterior, ya no tenía razón de ser.
El Jefe Supremo ha vencido y está aterrado.
Yo también he triunfado, pues por fin soy libre, pero los perros asilvestrados ya huelen el terror del último hombre vivo en Seúl.
Grisgoblin con El Sueño de Morfeo se alza con la la victoria en la segunda semana demuestro ciclo sobre los futuros imperfectos www.meneame.net/m/microrelatos/sueno-morfeo-futuroimperfecto
Año 2996. Monasterio de San Juan de Pi.
Los monjes se levantan cerca de la medianoche, aunque ya nadie sabe cual es el momento exacto. Ni importa. Medianoches es la mitad de la noche y se señala con una campana, que maneja el hermano campanero. No hace falta más.
Ateridos por el frío, los monjes se dirigen a la capilla a cantar ecuaciones, derivadas e integrales. Abajo, los campesinos, crían sus animales y cultivan la tierra, amparándose sólo en sumas y restas. Los más viejos, de unos cincuenta años, saben incluso multiplicar, pero pronto morirán.
Algunos temen que en pocos años, cuando llegue el año tres mil, se agoten las velas y nadie pueda encender fuego. Ya hay aldeas así, arriba en las montañas.
Algunos temen a los imaginarios, los negativos y los iguales a cero.
Pero la realidad seguirá ahí. Es cuestión de fe. Pasará el tres mil, como pasó el 1000 con su miedo a los dragones y el 2000 con su temor a las criaturas eléctricas.
Llegará el futuro y habrá pan. Lo importante es no perder la fe.
Infinito partido por cero esté con nosotros.
SubZero es una de las mejoras artificiales para detectar ideologías camufladas dentro de discursos aparentemente banales o de los llamados “distracción de color”. Nuestro pequeño implante analiza discursos, comentarios, audio, vídeo, microgestos, declaraciones y un largo etcétera, incluyendo la detección de impostación virtual generada por Art-i-phicial. SubZero hace un examen de variables como el subtexto basado en tonos, timbres y uso de palabras con múltiples significados (polisemia), la estructura de las frases y la uniformidad de estilo en la ideología mantenida en apariencia y la que realmente subyace. Su uso es tan sencillo como tocar con el dedo el implante y éste generará, según sus preferencias, un texto, audio, vídeo, holo en la propia pantalla de su LinkZero. La suscripción no incluye la cirugía necesaria para encapsular el implante. Visite nuestras clínicas recomendadas.
Un grupo de jóvenes de fisionomía apolínea desfila en hilera por la tarima interactiva. El pasillo hacia la Cámara del Éxitus destila una hospitalidad estudiada. Un resplandor bioluminiscente, la última balada de Badbot y esas caprichosas formas que proyecta la pared hacen del camino al patíbulo una experiencia verdaderamente apacible.
―150 años pagando la longevitud asistida y ahora estos brazos van a ser estiércol para las larvas, ¡tss! ―El chico da un golpe seco en la firmeza de su bíceps―. Verás como esos que han inventado el cuento este de la Desvitalización Forzada siguen en el mundo otro par de siglos.
―Sabes que todo lo que hace la Corporación es por nuestro bienestar. ―La muchacha sostiene una sonrisa enajenada; aparta su pelo dejando expuesto el implante neuronal.
―Su saldo ha sido exitosamente transferido al erario corporativo. ―El androide que custodia la entrada retira el datáfono― ¡Que tenga una feliz transición!
menéame