No dio para mucho en 1848, ni en 1868, ni en 1876, ni en 1917, ni en 1931.
En 1977, por una serie de accidentes, la tutela de Estados Unidos y Alemania, y a mucha suerte, esta burguesía tuvo la fuerza suficiente para permitir la formación de un régimen que solucionó muchos problemas históricos.
Pero no nos olvidemos de que si los teientes generales del 23-F no hubieran sido tan incompetentes (o como en el caso del de Sevilla, un borracho), el golpe habría triunfado independientemente de lo que Juan Carlos hubiese querido y nos habría hundido en un pozo sin fondo.
Afortunadamente, las cosas no se torcieron. España entró en la OTAN, contra el parecer de una mayoría que nunca ha entendido nada, y en la Unión Europea. Una expansión prolongada, de 1985 a 2008, con solo una recesión importante en medio, cambió el país de arriba abajo.
Pero las debilidades estructurales de la clase dirigente no se resolvieron. Los cambios económicos y políticos de los años 80 y 90 empeoraron considerablemente el proceso de selección de élites. Se abrieron muchas puertas en el sector privado, tanto en Madrid como en el extranjero.
¿Para qué aspirar a ser ministro de economía de un país secundario cuando se puede aspirar a ser socio de McKinsey? ¿Y para qué aspirar a serlo cuando la economía española ya no dependía del BOE de la misma manera que en 1955?
Y los partidos políticos se asentaron, generando líderes internos como Moreno Bonilla o Pedro Sánchez, gente que solo sabe medrar en política
Lo más grave es lo que viene después. Ante el agotamiento del modelo de crecimiento, que queda al descubierto con la crisis del euro, España carece de un proyecto de nación. La economía se expande gracias a la llegada masiva de inmigrantes, a los fondos europeos y al turismo. El PIB total crece, pero el bienestar de los españoles se estanca. Y la ola de la demografía y la inteligencia artificial se va a llevar muchas cosas por delante.
Hablar con cualquier joven de 25 años es un drama. Se me parte el corazón cada vez que lo hago. No tienen futuro y lo saben.
La burguesía de Madrid, pieza fundamental de cualquier solución, es incapaz de ofrecer otra cosa que eslóganes vacíos y un desconocimiento total de la economía simplemente porque todo le viene muy grande. El nivel de superficialidad intelectual es aterrador. Las redes sociales no ayudan. Leer la prensa de Madrid cada domingo por la mañana requiere cada semana más paciencia.
En ocasiones pasadas, la burguesía de Barcelona intentó sustituir a la de Madrid. Nunca funcionó por muchos motivos. Ahora ni siquiera está en la mesa: Barcelona fue descabezada por el procés y por sus propias contradicciones.
A menudo me preguntan qué solución veo. Poca. No creo que exista una relación de fuerzas que permita un cambio, al menos a corto y medio plazo. Quizás en 2030.
El enemigo siempre hemos sido nosotros mismos. Y con nosotros tendremos que vivir los próximos años.
Fuente: Jesus Fernandez-Villaverde. Profesor de economía en la Universidad de Pennsylvania
Grisgoblin con El Sueño de Morfeo se alza con la la victoria en la segunda semana demuestro ciclo sobre los futuros imperfectos www.meneame.net/m/microrelatos/sueno-morfeo-futuroimperfecto
Los únicos cadáveres frescos eran los de los niños. Demasiado pequeños para el implante, muchos habían muerto abrazados a los cuerpos de sus padres.
Neuralink era ya universal. El chip en el cerebro, internet en la conciencia. Silicio y carne, conectividad total. El inevitable virus destruyó en un milisegundo aquella red hecha de bits y neuronas.
Los niños de los capitalistas quedaron huérfanos pero, en el Norte, el Amado Líder nos mantuvo vivos involuntariamente, pues tal herramienta de libertad era impensable.
Cuando crucé el alambre de espino, descubrí que había desertado a un mundo vacío, que el régimen tenía el planeta a su disposición pero nos lo ocultaba porque, sin un enemigo exterior, ya no tenía razón de ser.
El Jefe Supremo ha vencido y está aterrado.
Yo también he triunfado, pues por fin soy libre, pero los perros asilvestrados ya huelen el terror del último hombre vivo en Seúl.
"Los gobiernos, si perduran, siempre tienden cada vez más hacia formas aristocráticas. No se conoce ningún gobierno en la historia que haya evadido este patrón. Y a medida que la aristocracia se desarrolla, el gobierno tiende cada vez más a actuar exclusivamente en interés de la clase gobernante... ya sea esta clase una monarquía hereditaria, una oligarquía de imperios financieros o una burocracia bien afianzada". -
La política como fenómeno repetido,
Manual de entrenamiento Bene Gesserit
SubZero es una de las mejoras artificiales para detectar ideologías camufladas dentro de discursos aparentemente banales o de los llamados “distracción de color”. Nuestro pequeño implante analiza discursos, comentarios, audio, vídeo, microgestos, declaraciones y un largo etcétera, incluyendo la detección de impostación virtual generada por Art-i-phicial. SubZero hace un examen de variables como el subtexto basado en tonos, timbres y uso de palabras con múltiples significados (polisemia), la estructura de las frases y la uniformidad de estilo en la ideología mantenida en apariencia y la que realmente subyace. Su uso es tan sencillo como tocar con el dedo el implante y éste generará, según sus preferencias, un texto, audio, vídeo, holo en la propia pantalla de su LinkZero. La suscripción no incluye la cirugía necesaria para encapsular el implante. Visite nuestras clínicas recomendadas.
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