De esas recetas que hago a pelo y sin medidas. Y como alegato, os animo a que de vez en cuando vayáis a lo loco y no sigáis al milímetro, hay algo satisfactorio en hacerlo sin instrucciones precisas.

Pelar la calabaza, y quitarle las pepitas. Meter al horno.

Tiene que quedar blandurria. Hay sale la prueba del delito, apuñalamiento de confirmación. Estaban blandinas!

Yyy espachurrar, hasta que quedé como un puré.

Huevo, sal y revolver.

Y ya luego ir añadiendo harina de a pocos e ir amasando hasta que no se pegué a las manos y puedas hacer forma sin que te quede nada en las manos.

Y hacer los ñoquis... Por problemas que no vienen a cuento pero que básicamente es mala gestión de tiempo. Los hice rápido así que vamos a decir que quedaron "rústicos"
Una vez hechos a la cazuela. Echar en agua hirviendo con sal y cuando floten los ñoquis están, escurrir.

Y una vez escurridos vuelta a la sartén. A mí personalmente me gusta que queden blandinos por dentro, pero un poco tostados por fuera.

Y mientras van tonstando se gestiona un pesto. En este caso con nueces que es lo que había.
Pesto: frutos seco, albahaca, parmesano, sal, diente de ajo y aceite.

Mezclar en la sartén, poner más parmesano quien quiera y a comer!
Soy testigo (a mi pesar) de tus miserias, de tus errores y de las prosaicas servidumbres que dan los años juntos en la misma casa. Tú también eres mi testigo. Alguna vez recordamos cuando creíamos o queríamos creer que el otro no tenía mácula, aliento agrio, pelos en partes extrañas, olores y ruidos impropios del amor.
Es a la vez penoso y tranquilizador que ya no nos asalte la furia amorosa de hace no tantos años, que compensamos con satisfactorios ratos en los que no ocurre nada.
Pero a veces, como hoy en este día de campo, el sol poniente y la brisa te desnudan de lo gastado y me miras sonriente con ojos de gato. No te muevas, por favor.
menéame