Después de las gravísimas declaraciones de Donald Trump en el día de ayer martes 7 de abril y del extraño paso atrás a última hora en el que se involucraba a un actor externo como Pakistán está claro que EEUU es oficialmente un país ridículo y que su presidente, demente ya a la vista de todos, no es meritorio de su cargo o es más bien el que ocuparía uno en una república bananera.
Las hipótesis que cabrían barajar son las siguientes:
1. Fue un farol de Donald Trump, otro más, llevado al extremo hasta el punto de que la Casa Blanca se desentendiese diciendo que sólo él, el presidente, sabía lo que haría, como si de una autocracia se tratara, con el fin de con ese tono amenazante conseguir a la desesperada que Irán abriese el estrecho de Ormuz.
2. Miembros de la Casa Blanca han disuadido a Trump de que escalara la guerra sabiendo que eso podría suponer cometer flagrantes crímenes de guerra difíciles de excusar que haría copartícipes y juzgables a varios miembros de su equipo.
3. La participación de Pakistán fue real y habría amenazado en conversaciones internar con participar activamente en la guerra, sin descartarse la escalada nuclear en caso de que Irán fuese atacado como lo había anunciado Trump.
Aún resulta difícil saber qué ha pasado realmente pero todo apunta a que lamentablemente fue lo primero ya que cualquier escenario debe contemplar ya la posibilidad de replantear la continuidad de Trump al cargo. Sin embargo, la única hipótesis con menos fuerza para ello es la primera, la de la estrategia dialéctica sin un plan de ataque real, es decir, un farol.
Y esto parece estar verificándose con el hecho de que ya nos encontramos en "el día siguiente", han pasado ya muchas horas y Trump sigue soltando bravuconadas de victoria bélica compartidas por sus portavoces y republicanos más cercanos.
Entonces, ¿Nada ha cambiado? ¿Que un presidente de un país que habla insistentemente de la paz sea capaz de amenazar con matar a millones de personas y destruir un país no tiene ninguna consecuencia? ¿Ya se han enfriado esas palabras? ¿Vamos a permitir que vuelva a ocurrir? ¿Vamos a poner al fin fin a esto?
Hace poco tiempo estuve en el funeral de una amiga. Una experiencia dolorosa. Hubo un momento en dónde algún miembro de la familia pronuncia un discurso, pero el dolor dificulta muchísimo esa tarea: se termina cayendo en clichés por lo que no se recuerda la persona como tal, sino que se convierte en un discurso nacido de una plantilla, para evitar el riesgo de hacer quedar mal al que se ha ido o decir una palabra o frase inapropiada. Pensé que uno debería ahorrarle ese trago muy amargo a los familiares y tener previamente escrito el discurso. Si algo sale mal, pueden culparme, nadie mirará mal a mis familiares. Así que empecé a escribirlo y joder, no es nada fácil, ¿pongo alguna broma para romper la tensión y el dolor? ¿Una frase elocuente? ¿Qué?
Hasta hora sólo tengo este inicio: "Si están escuchando este discurso es que estoy muerto, ¡mierda!". No creo que deba dejar la última palabra.
-Hay que quitar otro pilote.
-Caballero, metemos y sacamos coches en el concesionario cada día. ¿Quiere que lo saque yo, y lo prueba desde fuera del aparcamiento?
-No, no, pero…… no parece que el coche vaya a caber por ahí.
Claro, él venía de usar utilitarios, pequeños, económicos, fáciles de aparcar y de mover. O igual es que ya estaba hecho a su coche y el que pretendía adquirir le parecía enorme. Ese dinero extra, inesperado, se sumaría al que venía ahorrando para comprarse el coche de sus sueños, ya un modelo sustituido por otro más moderno, pero ese era el suyo, ese del que se enamoró en cuanto lo vio, y tenía que ser suyo aunque fuera de segunda mano.
-Deme las llaves, vamos a dar una vuelta.
-Están puestas. Le acompaño.
Sentado al volante, aun sabiendo que entró por ahí, se dirige hacia la salida pensando "no pasará…"
menéame