
Se puede echar abajo un auditorio con música. No literalmente, claro. Pero hay una obra llamada "Krzesany", del compositor polaco Wojciech Kilar, que lo consigue casi en todos los sentidos. Este buen señor, fue el autor de las bandas sonoras de El Pianista y Drácula (la de Coppola), varias películas de Polansky, entre otras, y es un autor de obras orquestales contemporáneas muy reconocido en el mundo musical.
Krzesany es el nombre de una danza del folklore polaco, lo que se expresa con claridad al final de la obra.
Puede oírse entera aquí (son sólo 17 minutos):
www.youtube.com/watch?v=0T9wZvdTNvs
Sólo por curiosidad, os sugiero que lleguéis a oírlo hasta el final. Para quien no quiera oírla entera, aquí creo que es un buen momento para tomar una impresión de lo que viene:
(Además de los violines se oye un golpeteo: son los arcos de los contrabajos golpeando las cuerdas)
Empieza a formarse una especie de ola amenazante con las cuerdas en divisi, es decir, tocando por secciones melodías separadas, y los timbales (tres percusionistas nada menos, es decir, seis timbales tocando a la vez) produciendo un tronar constante.
Y va in crescendo, a lo bestia hasta que llegamos aquí, donde la orquesta cambia abruptamente a esta música alegre, festiva, brillante, propia de las canciones populares:
Y aquí viene el final arrollador. Cuando parece que es esta canción la que se va a llevar el protagonismo empiezan a entrar instrumentos con disarmonías, improvisaciones, ruido, truenos, rayos y berridos. Todo es un caos hasta que la sección de viento entera se levanta. Sí, sí, los músicos se levantan de sus asientos y trompas, trompetas, trombones tocan un acorde atronador que pasa por encima de todo como un tsunami y... fin.
Sé que no es del gusto de todos los públicos. Tuve la suerte de oírla hace poco tocada por la OCNE dirigida por Krzysztof Urbański, el mismo director que aparece en el vídeo. Aseguro que en vivo hace que te tiemblen hasta los huesos por dentro.
Espero que alguien lo haya disfrutado tanto como yo.
Por cierto, sé que no siempre es posible, pero esta obra pierde todo su efecto si se oye en el móvil o con unos altavoces pequeños. Si es posible, mejor con unos auriculares de calidad o ya puestos, un buen equipo de sonido a volumen adecuado, es decir, ALTO 
Queridos humanos, os escribo desde el futuro, que es perfecto. Sólo quedamos cien familias, las de verdad. El futuro es perfecto.
Estoy flipando con la notificación que me acaba de llegar del canal oficial de Telegram...
❗️ El gobierno de Pedro Sánchez está impulsando nuevas regulaciones peligrosas que amenazan vuestras libertades en internet. Anunciadas ayer mismo, estas medidas podrían convertir a España en un Estado de vigilancia bajo el pretexto de “protección”. Aquí os explico por qué son una señal de alarma roja para la libertad de expresión y la privacidad:
1. Prohibición de redes sociales para menores de 16 años con verificación de edad obligatoria: No se trata sólo de los niños—requiere que las plataformas usen controles estrictos, como exigir DNI o biometría.
⚠️ Peligro: Establece un precedente para rastrear la identidad de CADA usuario, erosionando el anonimato y abriendo puertas a la recopilación masiva de datos. Lo que empieza con los menores podría extenderse a todos, sofocando el debate abierto.
2. Responsabilidad personal y penal para los ejecutivos de plataformas: Si no se elimina rápidamente contenido “ilegal, odioso o perjudicial”, sus responsables podrían ir a la cárcel.
⚠️ Peligro: Esto forzará la sobrecensura—las plataformas borrarán cualquier cosa mínimamente controvertida para evitar riesgos, silenciando disidencias políticas, periodismo y opiniones cotidianas. Tu voz podría ser la siguiente si desafía el statu quo.
3. Criminalización de la amplificación algorítmica: Amplificar contenido “perjudicial” a través de algoritmos se convierte en delito.
⚠️ Peligro: Los gobiernos dictarán lo que ves, enterrando opiniones opuestas y creando cámaras de eco controladas por el estado. ¿Exploración libre de ideas? Desaparecida—reemplazada por propaganda curada.
4. Seguimiento de la “huella de odio y polarización”: Las plataformas deben monitorear y reportar cómo “alimentan la división”.
⚠️ Peligro: Definiciones vagas de “odio” podrían etiquetar críticas al gobierno como divisorias, llevando a cierres o multas. Esto puede ser una herramienta para suprimir a la oposición.
Estas no son salvaguardas; son pasos hacia el control total. Hemos visto este guion antes—gobiernos armamentizando la “seguridad” para censurar a sus críticos. En Telegram, priorizamos vuestra privacidad y libertad: cifrado fuerte, sin puertas traseras y resistencia al exceso.
✊ Manteneos vigilantes, España. Exigid transparencia y luchad por vuestros derechos. Compartid esto ampliamente—antes de que sea tarde.
menéame