Casi todo el mundo ha escuchado hablar del grupo Wagner, un ejército privado de mercenarios que se hizo famoso con el tiempo, especialmente durante la guerra de Ucrania. Una rebelión del grupo Wagner, encabezada por Prigozhin durante la guerra de Ucrania contra el régimen ruso de Putin, fue neutralizada. Poco tiempo después, el grupo Wagner fue enviado a lugares lejanos, perdió contratos, fue boicoteado y Prigozhin fue asesinado junto a otras personas en un helicóptero que explotó en el aire. Algo que no me sorprendió en absoluto. A partir de ahí, se dejó de hablar paulatinamente del grupo Wagner.
Ya coexistían otros grupos parecidos a Wagner antes de su declive. Estos grupos están conformados por hombres que cobran mucho dinero por afrontar misiones con un riesgo muy elevado de morir o quedar lisiados. Son también conocidos como Shtorm-Z (Tormenta-Z en español), aunque posteriormente cambiaron el nombre a Shtorm-V. Quienes conforman estas unidades son presos que son convencidos por reclutadores enviados a las cárceles y firman un contrato. También tengo entendido que militares y soldados rusos que incumplen órdenes o cometen alguna infracción son enviados al frente para formar parte de Shtorm-Z. Ignoro si hay voluntarios idealistas o amantes de las emociones fuertes, o simplemente mercenarios en busca de grandes sumas de dinero. De eso no tengo constancia; de lo demás, sí.
No existe mucha información sobre las unidades militares penitenciarias (Shtorm-Z) en los medios occidentales. Los artículos que he leído me parecen sensacionalistas y agresivos: propaganda bélica para minar la moral del enemigo y un intento de deshumanizar en grado extremo a los miembros de estas unidades militares penitenciarias. No sé si sus fuentes son erróneas o si se trata de intoxicaciones informativas deliberadas.
Voy a contar casos reales, pero omitiendo nombres y apellidos, lugares y tipos de delito que hayan cometido.
Empecemos por el principio: las cárceles rusas tienen fama de ser extremadamente duras. Pero, como una rusa me dijo una vez: “Hay cárceles y cárceles en Rusia”. Nosotros, cuando pensamos en una cárcel rusa, pensamos en esos documentales que emiten en YouTube sobre prisiones como el famoso centro de reclusión de máxima seguridad “Delfín Negro”, donde se encuentran pedófilos o pederastas, asesinos, terroristas, caníbales y otros a los que se les da la denominación de “maníacos”.
Pero la población reclusa en Rusia es muy grande, y hay personas que han cometido delitos de asesinato, tráfico de drogas, homicidio, robo, atraco, estafa, corrupción, etc., y están presos en cárceles “normales”. Aun así, mi impresión es que la mejor de las cárceles rusas puede equivaler a la peor cárcel de algunos países occidentales.
Para muchos rusos, que el ambiente o la comida en prisión sean malos se asume con total naturalidad; con que no te torturen los guardianes, ya es una cárcel “buena”. Al igual que en España, la posesión de teléfonos móviles por parte de los presos está oficialmente prohibida. Pero también se encuentran medios para introducirlos clandestinamente y, de vez en cuando, comunicarse por vídeo con familiares, por ejemplo. Los guardianes son permisivos con algunos reclusos, a los que ya conocen desde hace años; a cambio, les dan algo de dinero por mirar hacia otro lado.
“90” es el apodo real que recibió un preso por parte de sus reclutadores de la unidad militar penal. Pero este preso tiene un nombre, un apellido, una familia (que no le dejó abandonado) y algunos amigos (su mejor amigo continúa preso), aunque como ya dije, voy a omitir ciertos detalles.
¿Por qué le llamaban “90”? Su reclutador le preguntó por su estatura. Él le dijo que medía más de 1,90 m y el reclutador respondió: “Vale, a partir de ahora te vamos a llamar 90”. Otro recibió el apodo de “9”. No sé si es una práctica común en el ejército ruso o en estos grupos militares penitenciarios poner números a sus efectivos, pero en su caso fue así.
De joven le gustaba el boxeo, entrenaba mucho y era muy valiente, según me dijo un familiar. El clásico hombre que no se arredra ante el peligro y lo afronta con temeridad. Fue condenado por homicidio (mató a un hombre con arma blanca en una reyerta) y, después de estar un breve tiempo en libertad, fue condenado por otro delito con ánimo de lucro porque no encontraba trabajo. Pasó unos 25 años aproximadamente en una cárcel rusa. Su familia le enviaba comida y ropa. A veces, su mejor amigo le dejaba su teléfono móvil para comunicarse por llamadas e incluso por videoconferencia con su familia desde la cárcel.
Rondaba casi los 60 años de edad y tenía los primeros síntomas de una enfermedad (Parkinson). Algunos se echarán las manos a la cabeza al leer esto: ¿esta gente recluta a enfermos de Parkinson? Me parece abyecto reclutar a una persona mayor con síntomas leves de Parkinson para enviarla al frente, en primera línea de fuego, dentro de una unidad penal militar y convertirla en carne de cañón, como dirían aquí. En Rusia se le denomina “carne para la picadora”.
Intentaron reclutarlo una vez, pero se negó. Sin embargo, su avanzada edad y la aparición de los primeros síntomas de Parkinson le hicieron cambiar de opinión cuando lo intentaron reclutar por segunda vez; esta vez dijo que “sí”. Por lo que me dijeron, “estaba cansado de vivir”. Y aunque le quedaban tres años de condena por cumplir, quizá se veía saliendo de prisión completamente inválido, o no quería ver la progresión de su enfermedad, o quizá no quería ser una carga para sus familiares, etc.
También escuché el testimonio de otro ex preso que estuvo con él. En este caso sí había desarraigo familiar y social. Este hombre fue herido en una pierna, pero con el dinero que ganó pudo comprarse una vivienda, tenía pensión y el Estado ruso le pagó íntegramente la prótesis para sustituir la pierna que había perdido. Aunque suene extraño, un familiar de 90 me dijo que “había tenido suerte”. También me informaron de que tanto el excombatiente como sus familiares directos tienen derecho a una serie de beneficios que el Estado otorga por haber participado directamente en una guerra o por ser familiares muy cercanos a excombatientes, una madre por ejemplo. Aunque no pregunté demasiado al respecto.
"90" fue reclutado para luchar en la guerra de Ucrania cuando el ejército ucraniano entró en el territorio ruso de Kursk. Uno de sus abuelos participó en la batalla de Kursk durante la II Guerra Mundial en el bando del Ejército Rojo de la URSS. Su abuelo iba dentro de un tanque, pero se topó con un tanque nazi que disparó primero. Él bromeaba por teléfono con un familiar: “Si me destinan a Kursk, visitaré la tumba de nuestro abuelo”.
También percibí, por lo que me contaban de él, que veía la guerra de Ucrania como una continuación de la II Guerra Mundial, donde el ejército ucraniano del régimen de Kiev serían los nuevos nazis a batir. Comentaba que muchos de ellos llevaban tatuajes y símbolos relacionados con el nazismo o con el movimiento ultranacionalista ucraniano que colaboró con el nazismo. “Son nazis”, sentenciaba.
De vez en cuando utilizaba el teléfono de un compañero y amigo de la unidad para hablar con sus seres queridos, pero solo podían hacerlo a una hora determinada por motivos de seguridad, para evitar que el enemigo conociera el contenido de sus comunicaciones y su ubicación.
Por lo que me contaron, su contrato tenía una duración de aproximadamente un año, con derecho a renovación si seguía con vida y en condiciones físicas. Tenía que combatir cerca de seis meses, luego había un periodo de descanso y después otros seis meses aproximadamente. Creo que le entregaban cerca de 8.000 euros al firmar el contrato y 4000 euros de salario mensual. Una vez que firmas, permaneces en la cárcel; pueden pasar semanas o incluso meses hasta que te llaman para alistarte. Si entonces cambias de opinión y te niegas a hacerlo, te pueden caer cuatro años más de prisión. En caso de deserción en el campo de batalla, la pena de prisión podría ascender a 20 años.
Durante varios meses estuvo combatiendo en batallas que él mismo decía que tenían un 50 % de posibilidades de sobrevivir y un 50 % de morir, aunque era una mentira piadosa para sus allegados. En realidad, el riesgo de acabar muerto o lisiado era mucho mayor.
Estuvo a punto de perder la vida en varias ocasiones. Una vez, el ejército enemigo localizó su posición: una especie de refugio cavado en la tierra, a modo de gruta, entre trincheras, donde había redes con follaje para camuflarse.
En otra ocasión, un dron empezó a perseguirlo. Él echó a correr y, justo cuando el dron estaba a punto de alcanzarlo, logró lanzarse sobre una zona con vegetación espesa y evitar así una muerte segura.
Su unidad estaba compuesta por diez hombres. Vi varias fotos: en una de ellas, nueve hombres posaban con ropa de camuflaje muy básica y varios fusiles de asalto AK.
Nunca pregunté si había matado a algún soldado enemigo ni qué tareas desempeñaba en su unidad. Pero un día un familiar me dijo que, en una misma acción de combate, había eliminado a siete militares ucranianos con un fusil de asalto, y que le iban a conceder una condecoración por ello. Aquel detalle me sorprendió bastante, pues pensaba que los destinados a las unidades militares penales solo tenían derecho a la posibilidad de indulto, reducción de condena, dinero por adelantado al firmar un contrato y un sueldo. Creía que las condecoraciones solo las recibían los militares que forman parte del ejército regular ruso. Es posible que haya matado a más militares enemigos.
Pasado un tiempo, comunicó su decisión de seguir en la unidad militar penal: “Te doy las gracias por la comida y la ropa enviadas a prisión. El dinero que gane puedes quedártelo, es para ti. Si cumplo un año de servicio militar, renovaré. Yo me muero aquí”. Esto desató las protestas entre los familiares, que empezaron a llorar y a darlo por perdido.
Un día, un familiar me enseñó un vídeo corto en el que él aparecía en plena batalla. Era un vídeo vertical: aparecía con un casco de soldado, había explosiones y en el cielo se veían varios drones. Mientras hablaba, su rostro reflejaba tensión, pero no perdía la concentración; de vez en cuando miraba de reojo hacia todos los lados. Su familiar tenía razón: “Era valiente, muy valiente”. Es muy difícil mantener la cordura en una situación así.
Su rostro presentaba varias cicatrices. En la mejilla derecha tenía una cicatriz porque, en una pelea, otro hombre le clavó un destornillador. En la mejilla izquierda tenía varias cicatrices, como si alguien con cuchillas en los dedos se las hubiera hecho. El familiar me aclaró que esas marcas fueron producto de otra pelea: recibió varios golpes de alguien que utilizó un llavero con llaves a modo de puño americano, impactando varias veces en su mejilla.
Leí un artículo de un periodista español que definía a estos hombres como “carne”, que así eran considerados por altos mandos del ejército ruso, y que no les brindaban asistencia sanitaria alguna y les dejaban morir.
Por lo que pude escuchar de boca de un familiar que estuvo hablando con "90", eso es falso. "90" y sus compañeros de unidad sufrieron una intoxicación alimentaria muy grave por ingerir comida en mal estado y fueron atendidos sanitariamente; permanecieron encamados durante un periodo de tiempo considerable. Esa enfermedad los libró durante un tiempo de ser enviados a un destino fatal.
Después de luchar varios meses en misiones arriesgadas, casi suicidas, a "90" y a sus compañeros los destinaron a tomar un lugar donde el ejército ucraniano se había hecho fuerte, en una localidad de Donetsk.
En una de sus últimas conversaciones telefónicas, le dijo a un familiar que esta vez tendría que ser muy fuerte y que si le pasaba algo, que supiera que le quería mucho. Le habían destinado a un lugar que, según decían, era “carne para la picadora”: de cada 100 hombres que enviaban, solo uno regresaba con vida y en muy mal estado físico.
Tenían que cruzar en pequeños grupos de tres hombres montados en moto, a campo abierto, una zona donde abundaban los drones en el cielo.
Y así lo hicieron: "90" y su compañero “9” cruzaron en moto el campo abierto con destino a esa localidad. La suerte jugó a su favor. Una densa niebla apareció esos días, imposibilitando que los drones del ejército enemigo hiciesen su trabajo. Contra todo pronóstico, "90" había llegado sano y salvo; su compañero “9” también. Pero su otro compañero, más joven que ellos, había desertado. Su instinto de supervivencia hizo que cogiera la moto y se dirigiera hacia el bosque. Yo, personalmente, lo entiendo perfectamente. "90" contaba que los más mayores, como él, lo llevaban bastante bien, pero los más jóvenes tenían miedo.
El 20 de diciembre de 2025, "90" se comunicó con su superior, diciendo que estaba en la zona y que, del grupo de tres del que formaba parte, uno había desertado… y sus familiares ya no recibieron más comunicaciones telefónicas.
Cuando alguien que pertenece a las unidades militares penales no da señales de vida, primero se le da por desaparecido. Si seis meses después sigue sin haber rastros que indiquen que esa persona sigue con vida, se le declara oficialmente fallecido.
Contrariamente a lo que he leído en artículos de prensa occidental, muchos familiares, amigos, compañeros y superiores de estos presos se preocupan por ellos. Incluso tienen grupos en Telegram donde intercambian información y mensajes de audio, preguntando si conocen a sus seres queridos, si saben si están vivos o dónde ubicarlos. También preguntan si hay alguna información en el Centro de Reclutamiento o en organismos internacionales como la Cruz Roja.
En el caso de "90", parece ser que falleció al pisar una mina. Los familiares anhelan recuperar el cadáver para que tenga un entierro digno en el cementerio de su localidad y puedan depositar flores. La dificultad se acrecienta al tratarse de una zona de conflicto bajo control ucraniano.
No se olvida a nadie, nada se olvida. Los héroes viven para siempre.
Como dice Aldous Huxley (EDIT: fallón mío, Antony Burgess) en su novela La naranja mecánica, y en concreto en ese último capítulo que fue eliminado tanto de la edición estadounidense como de la adaptación cinematográfica de Kubrick, este mensaje puede aceptarse o puede escupirse como una pepita. (De naranja, se sobreentiende...)
Pero vayamos al tema. Qué curioso que el establishment nos haya repetido durante años que todo lo que señalaba el feminismo sobre las estructuras sociales era una invención. Que no era real. Que, en el fondo, había biología, instinto. Y que, además, no tenía nada que ver con el sexo o el género asignado.
Ahora vemos que, si se deja circular libremente un servicio capaz de generar desnudos cosificadores en una red social, la abrumadora mayoría de las peticiones acaban siendo precisamente las sistémicas: son hombres quienes solicitan imágenes de mujeres. Eso no es una opinión. Son datos.
También comprobamos cómo quienes han corrompido a menores no pertenecían al colectivo LQTBiQa+, como se ha querido insinuar tantas veces, sino que se encontraban en lo más alto del sistema. Qué sorpresa. El mismo sistema diseñado y estructurado para mantener privilegios, usando el principo Gloebbeliano de transposición y echando mierda hacia fuera.
¿Necesitamos realmente más pruebas de que el orden social está mal planteado y de que urge transformarlo?
-Venga, hijo, que llegas tarde al trabajo, date prisa.
-Sí, es que estaba intentando abrir la cajacomida, pero no consigo que se abra...
-¿No tienes el código?
-No me lo han dado esta semana en la fábrica.
-Pues no se puede abrir.
-Ya. No queremos que nos envíen a los Cuasipol. Pero tengo hambre.
-No puedes comer de mi plato, lo siento. Ya lo sabes.
-Bueno, pues me voy al trabajo.
-Feliz cumpleaños...
-No está permitido celebrar...
-Es que ni siquiera recuerdo cuántos cumples.
-Siete años, papá, siete. Adiós que no quiero llegar tarde.
-Adiós.

Si no tienes mucho dominio de las matemáticas básicas, no deberías mostrarlo en la portada de un periódico. En Canarias7 de hoy indican en portada que el comercio electrónico en Canarias ha crecido un 1.000% en 10 años al pasar de 477 millones a 4.066 millones. A simple vista ya se ve que el cálculo es erróneo (significaría haberse multiplicado por 11) y el porcentaje de incremento correcto, en números redondos, es del 750%: 4066/477=8,52.

Continuación: www.meneame.net/story/stargate-the-secret-files
1. 1943
-Como queso fresco, señor.
-¿Queso fresco?
-O mantequilla caliente, lo que usted prefiera.
Era una sala austera hasta para los estándares de los años 40, con dos sillas, una mesa y una bombilla colgando del techo, nada más.
En una de las sillas un soldado con el brazo derecho amputado, en camiseta caqui. Frente a él un oficial de la OSS, más uniformado de lo que hoy se estila en los servicios de inteligencia.
El soldado le estaba explicando al oficial como pudo introducir el brazo a través de un mamparo de sólido acero en el curso del experimento. Algunos dicen que fue precisamente el queso lo que dio nombre al experimento y que esa no habría sido su ubicación real, además de otros detalles clave distorsionados.
El oficial revisaba de nuevo el infome entre sus manos, redactado por el soldado que tenía en frente, más desconcertado que el joven que a pesar de la pérdida del brazo no vaciló ni un momento en su compromiso.
-Supongo que no hace falta que le recuerde que esta conversación, así como el experimento y el contenido de su informe son información clasificada.
-Sí, señor.
-Lamento su pérdida. No hable con nadie de ello. Puede retirarse, soldado.
Por un breve momento algo se removió en los ojos del joven pero rápidamente se levanto de forma enérgica, hizo el saludo militar con su brazo izquierdo y girando sobre sus talones salió de la sala, no muy grande, por la puerta.
El oficial encendió un cigarro y se reclinó sobre su asiento. Con la guerra todo se estaba convirtiendo en una locura pero aquello parecía brujería.
Tuvieron que acudir hombres con sopletes para desengancharlo del barco, al él y a unos cuantos más. Algunos hundidos sobre la cubierta hasta la altura del pecho por los que no se pudo hacer nada, otros desaparecidos… un completo desastre. Teleportar un buque de ese modo, con la mitad de la tripulación incrustada en la estructura, no iba a resultar muy útil. Si tenían que ganar la guerra no sería de aquel modo.
Iba pasando fotografías. Realmente los cuerpos atravesaban el metal de un modo que jamás vio antes. Al cesar la prueba la mezcla se había solidificado de un modo inconcebible: había metal dentro de la carne y el hueso y carne y hueso dentro del metal, por debajo del nivel molecular, según el cirujano que practicó las autopsias y el resto de intervenciones, amputaciones diversas.
Todos buenos chicos, de los mejores. No deberían dejar a los científicos jugar con fuerzas que no comprenden, no mientras dependan vidas humanas.
2. 1991
-¿Hay novedades?
Giró la cabeza despacio a un lado y el otro con pesar hasta que por fin puso el gesto en palabras:
-Nada.
El oficial no respondió y se dirigió con largos pasos hacia el despacho de director científico.
La misión de reconocimiento programada para un máximo de 6 horas no había regresado después de 36. Muchos no habían dormido, algunos estaban acurrucados en algún sofá de las instalaciones con chaquetas a modo de mantas, todos con la ropa del día anterior, cansados y presa del desánimo.
En la sala principal se respiraba una calma tensa. Los milenarios bloques de piedra del recinto contrastaban con cables, generadores, consolas de mando y pantallas de monitoreo, todo bañado por la luz azul que irradiaba un círculo ondulante que por momentos parecía mercurio ingrávido. La estructura que lo generaba parecía ahora ominosa y oscura, amenazante.
El júbilo del éxito al conseguir ponerla en funcionamiento rápidamente había dejado paso a un presagio amargo.
-No es una buena idea, general. Deles su tiempo, puede haber surgido algún imprevisto.
-Desde luego. Desde luego esto no estaba previsto, y lo que me preocupa es que no dependa de mis hombres. ¿Qué podría haber funcionado mal?
-¡Nada! Y todo… Tiene que comprender que empezamos a entender el funcionamiento teórico del aparato a medida que avanzamos. Ya le dije que era prematuro enviar un equipo. Yo no hubiera enviado ni a una cobaya. ¿Y ahora quiere enviar otro mayor?
-Hay que averiguar que ha sucedido.
-Dudo mucho que sea un problema técnico, está estable, ha de ser otra cosa.
-Bien, enviaremos un grupo de rescate a las 48 horas. Eso le da a usted 12 horas para hacer los preparativos y organizar los turnos. Asegúrese de que el personal tiene un descanso apropiado. Y agradezco su consejo, pero le recuerdo que no necesito su autorización.
El hombre en la bata blanca levantó la mirada por encima de las gafas, sosteniendo aún papeles con lecturas y gráficas que fingía revisar:
-¿Algo más?
-Ojalá haya noticias antes.
-Tal vez sí, comparto su inquietud, pero seamos pacientes.
-12 horas.
3. El otro lado
La misión de rescate partió incluso antes de lo programado. Cinco hombres y un sargento al mando. Cuando cruzaron el portal, al ver a los miembros del primer equipo en las inmediaciones, el primer pensamiento fue que se disponían justo para regresar.
El diálogo y la mayor parte del episodio fueron bastante caóticos, ya desde que el primer grupo tomara contacto. Más allá de la recitadas mediciones de radiación, temperatura, presión y humedad lo primero que les sorprendió fue el tono verde pálido del firmamento: -Apuesto a que no pensaste nunca apartarte tanto de Minesota.
La composición de la atmósfera había sido previamente estudiada y resultaba perfectamente respirable, más allá de la pesadez del ambiente.
El uniforme y equipo ya de por sí produce cierta sensación de opresión y peso que se vio reforzada al cruzar el umbral. La cabeza se sentía embotada como el tapón de corcho aún en el cuello de una botella de vino y la respiración costaba más trabajo, aunque la adrenalina neutralizó brevemente los efectos.
A ese shock inicial el segundo grupo tuvo que sumarle encontrar a sus colegas en una actitud que no terminaban de comprender. El primer grupo pensó al principio que enviaban refuerzos de última hora. En cuanto se aclaró la orden recibida la discusión no se hizo esperar.
-No vamos a evacuar, acabamos de llegar hace dos minutos. Y no sé que ha pasado con esos dos días, pero viendo donde estamos no creo que hayamos perdido el tiempo. Aunque perdamos otros dos a la vuelta, ellos pueden esperar, no voy a volver con las manos vacías.
El líder del segundo equipo estaba apunto de insistir en la última orden efectiva y la cadena de mando cuando vieron pasar, a los lejos, como flotando, algo que en principio a algunos les pareció un dragón, hasta que vieron el perfil del cráneo con más detalle: sin duda alguna especie de pterodáctilo.
Eso arrastró al grupo a ignorar el descuadre en los relojes, algunos pensaban que habían viajado al pasado: -Puede que no vuelvas a ver Minesota.
Investigaron el complejo ambos equipos, finamente erigido en piedra, en lo que sería una altura notable a pensar de la densidad de la atmósfera, bastante fría. El marco, un paraje natural, en apariencia deshabitado, más allá de la fauna local, con brumosas montañas en el horizonte.
Vieron algunas manadas de seres que antes sólo habían visto en representaciones y reconstrucciones de esqueletos en museos. Un par de años después, en 1993, se estrenaba Jurassic park.
El último “equipo” de rescate que enviaron fue una pequeña sonda automatizada que estuvo sólo unos pocos segundos y recuperaron al cabo de más de una semana. Algunos fotogramas parecían más propios del lago Ness, de los equipos no vieron rastro. Con ese pequeño hallazgo guardado celosamente en un cajón, tras el fallo de ambas misiones, el proyecto quedó suspendido sine die.
4. Goldpoint & Goldfield
Lo que pasa en Las Vegas, se queda en Las Vegas, dicen. Las Vegas se funda en 1905, el annus mirabilis de Einstein, por cierto. Aunque sin duda es el resultado de arduos trabajos previos acumulados.
Las Vegas, esa ciudad casino en medio del desierto que ofrece la experiencia de poder caminar por el interior de un enorme máquina tragaperras.
Pero vayamos un poco más atrás, Goldfield se funda en 1902. Precisamente por la fiebre del oro, dos enclaves con tal nombre no parece casualidad. Más que cuando el río suena, agua lleva. Y a veces, oro.
Si uno indaga en la historia de la población no es difícil hallar las trazas. De las veinte mil personas que llegó a albergar en 1906 en un par de décadas apenas quedaba una cuarta parte. El acto de clausura oficial se diría que fue el incendió que consumió la población en 1923.
La impresión que produce es que, cavando en busca de oro, algo descubrieron al otro lado de la montaña, y seguramente más valioso que el oro. En ese enclave que hoy se conoce como área 51. Un nombre aparentemente caprichoso si uno desconoce lo que allí se halla: el acceso a unos parajes que constituirían, desde cierto punto de vista, un estado más del país.
Y al parecer ciertas cosas se mueven sorprendentemente rápido, la posición de Las Vegas en el flanco sur de lo que también se conoce como Groom Lake no deja de ser especialmente oportuna, entre otras cosas, para poder generar una cantidad muy significativa de energía.
Además de ser una ciudad de paso donde muchos van y pocos se quedan, ideal para reducir al máximo las miradas indiscretas que no se hayan rendido aún al despliegue de luz y color.
Todo ello da que pensar y permite lanzar algunas ideas al aire. La oportuna aparición de la relatividad el mismo año.
Es difícil rastrear cual pudo ser la primera interacción en tiempos modernos con la tecnología mencionada, pero es posible que las teorías de Einstein hubieran recibido luz verde para su publicación y difusión sólo tras alguna experiencia desconcertante, que apuntaba en una dirección que por entonces nadie consideraba en serio en el ámbito académico.
5. 1947
Teniendo en cuenta tales inicios de siglo, las dos grandes guerras europeas podrían revelar otro aspecto bajo esta nueva luz.
La conexión de Eichman con Argentina entra en el terreno de lo factual, en cuanto a la flota de submarinos hay mucha literatura y no menos dudas. Lo mismo para Mengele, y el caso de Hitler podría resultar semejante, no faltan testimonios en ese sentido.
Bajo mi punto de vista el objetivo de aquellos que financiaron y por lo tanto organizaron el nazismo era entre otras cuestiones la creación del estado de Israel con cabeza de playa hacia Jerusalén.
Las razones para ello son tres: Cristo, Mahoma y Jacob. O Israel, como pasó a llamarse.
El “sueño de Jacob”, para ser exactos, la ascensión a los cielos de Mahoma y la aparición del que se conoció como Jesús de Nazaret. Los tres episodios, con todos los respetos hacia la fe que cada uno profese y cuales creencias desee mantener, podrían representar trazas historiográficas y mítico-religiosas del uso de la tecnología referida.
Bajo el sello de la enigmática sociedad Thule se debieron facilitar ciertas informaciones, o tal vez en parte desinformaciones que debieron tener un papel clave en la toma de decisiones. Con conocimiento o no de los jerarcas nazis, el nacionalsocialismo sirvió a la postre para criminalizar cualquier reivindicación del poder local respecto a su usurpación por parte de los intereses del capital se origen judío, en gran medida obtenido por la práctica bancaria.
El entramado de sociedades secretas, tipo Thule, que vienen a ser esquemas idénticos bajo diferente nombre, tan en la línea de la herencia templaria o masónica, obedece al final a un modus operandi muy particular.
La agenda va como sigue, primera mitad del primer milenio, infiltración en el imperio romano. En la segunda mitad se diría que se reúne la información en influencia que predispone las cruzadas, disgregada tras la caída del imperio roma de occidente.
Primera mitad del segundo milenio, la edad dorada del temple, autodenominados custodios de los hallazgos. Cuando Jacques de Molay muere en la hoguera, acusado falsamente de herejía (el desacuerdo con la santa sede debió ser sin dudo de otro genero, el enriquecimiento por la práctica bancaria, tan de la tradición judía, podría no ser el de más peso), lanza una maldición. Que el Rey y el Papa morirían antes de un año. Y les bastaron seis meses, si no recuerdo mal. Lo que hay que entender es que el “último” gran maestre de la orden del temple no lanza una maldición airada: da una orden con sus últimas palabras. Y vaya si fue cumplida.
Para la segunda mitad del segundo milenio, los herederos de los templarios, perseguidos por la inquisición y más o menos camuflados bajo otras denominaciones ya han culminado su guerra contra la santa sede y el obelisco del vaticano da buena prueba de ello. Pero más evidente es la corrupción del propio clero. Infiltrados y destruidos desde dentro.
No sorprende por lo tanto ver algunas fotografías de mandos del partido nazi recibiendo la atenciones de Roma. Que dicen que tuvo un papel en el momento de los salvoconductos.
El final de la segunda guerra mundial merece una especial atención por su condición de encrucijada.
El uso de armas nucleares tal vez sea un cambio de paradigma con más implicaciones de las que cabría suponer.
El mismo año que EEUU descubre que no puede hacer lo que quiera en la Antártida (Operación Highjump) se descubre el transistor. En mi opinión es ahí donde empieza el contacto formal, me gusta pensar en un diplomático que ofrece una gran regalo para sellar la paz y deposita sobre la mesa un pequeño rectángulo negro de unos pocos milímetros, sonriendo con picardía.
Desde entonces las cosas parecen haber ido de otra manera, en muchos aspectos. La tecnología ha avanzado de forma casi impensable. Se diría que ha partir de cierto nivel uno no puede desentenderse de las circunstancias, por las implicaciones que conlleva, y diez mil cabezas nucleares supongo que le pueden quitar el sueño a cualquiera, más según en qué manos estén.
Entonces, ¿será posible que, de alguna manera, todo ese entramado de sociedades secretas, tan verticales que desde abajo no se vislumbra en realidad la cúspide, responda al final a unos intereses que podamos delimitar con claridad?
La influencia “favorable” que propongo no es la primera vez que se observa en las crónicas, pero no es la única. Al final manejan la sociedad en buena medida a través de sus redes de poder, influencia y dinero.
Por otro lado, el continente blanco que es la Antártida es, literalmente, un continente en blanco.
Un invaluable tesoro arqueológico, aunque quizás nos encontráramos desenterrando no precisamente momias.
6. Atlántida
Una posibilidad que raramente se explora desde nuestro paradigma es el de no ser el “ápex” de este planeta, tal vez porque no nos cazan. Las abducciones y desapariciones no cuentan.
Y dentro de esas posibilidades inexploradas hay algunas especialmente dolorosas: la escisión de una especie es uno de esos escenarios, siempre hay a algunos que les va mejor que a otros.
Si damos por válido el relato de varias tradiciones acera de un diluvio, inundación, o semejante y reflexionamos sobre las consecuencias, es posible que una sociedad no tenga la capacidad para reponerse en las condiciones que imaginamos. Y ni siquiera es tan sencillo como desaparecer por completo.
Y no hace falta nada excesivamente espectacular, basta por ejemplo con que no pare de nevar. El entorno que damos por sentado para nuestras actividades podría verse cuestionado drásticamente.
La capacidad de adaptación a tales circunstancias puede varias mucho en los diferentes colectivos sociales. Y siempre hay una cúpula militar o equivalente, con capacidades operativas, que está en mejores condiciones para superar tal trance.
En el caso que nos ocupa, más allá de las causas de tal cataclismo, que serán objeto necesario de reflexión, es posible que el colectivo se fraccionara. Que algunos buscaran las alturas del Tibet, que otros buscaran las alturas del altiplano andino, y, paradójicamente, algunos podrían haber buscado refugio el suelo. O bajo el hielo.
Es la pista nazi la dirige ahí la mirada, el tratado antártico el que hace elevar las cejas y las recientes visitas de Biden y Trump lo que desata una tos nerviosa.
Cuando uno revisa la agenda de política exterior de la últimas décadas de EEUU el gesto ya es de profunda preocupación.
No está claro el origen exacto del poder que aquí identificamos como ese “agente invisible” teóricamente radicado en la Antártida. Sí que se puede afirmar que, viendo la forma de medrar del sionismo en el mundo, tanto en el proyecto de Israel como en el aparato de propaganda norteamericano (lo que viene siendo Hollywood) y en otras de sus estructuras, son los intereses que han prosperado.
Bajo mi punto de vista bien podría tratarse de los mismos fabricantes del arca de la alianza, pero no parecen a su vez los fabricantes originales de los portales, por más pudieran disponer de tal tecnología. Caso contrario no justificaría sus acciones que parecen considerarlo interés estratégico.
Lo que sí resulta revelador es la línea que se infiere desde la escritura rúnica a la fenicia para acabar evolucionandoen la hebrea y de ahí al arameo. Qué raro que al final esas “runas nazis” estén en el origen del hebreo, ¿no?
Mi impresión es que la raíz etimológica de los fenicios, esos “pueblos del mar”, tan dados al comercio, es la misma que la del ave fénix, renacida desde sus cenizas. No todos los supervivientes de aquel cataclismo debieron correr la misma suerte. Aún así las dudas sobre qué papeles precisos pudo jugar cada quién persisten.
7. Enéada
Una de las cosas que los historiadores jamás supieron como encajar eran los periodos extraordinariamente longevos de reinado en lo que se conoce como “zep tepi”, reflejados por ejemplo en el canon de Turín.
Cuando tienes una lista de reyes, un poco chamuscada, por cierto, que parece correcta pero al principio anota periodos de miles de años a lo que en principio es un dios mitológico, algo no encaja.
Hay varios recursos, algunos pueden intentar pensar en dinastías. Otros tal vez vayan con todo para adelante y lo cojan literal pero la mayoría acaba claudicando en el apolillado consenso: mitología.
Sucede que con una palanca temporal como la propuesta, con ratio 1:50.000, lo efecto emergentes pueden ofrecer situaciones en principio inverosímiles. ¿Puede un pobre mortal reinar miles de años sin envejecer o ésa es la prueba de su divinidad?
Si hubieran tenido un portal funcional, los faraones bien podrían haber simulado su inmortalidad. Y bien la podrían haber ofrecido a sus súbditos como recompensa a cambio de arduos trabajos. Y bueno, ahí están las pirámides. La palanca temporal es la pieza que faltaba para entender Egipto.
Pero la cosa puede ser algo más complicada. Por lo que se puede deducir de la mitología que nos ha llegado, en algún momento Egipto fue gobernado por una especie de “consejo” de 9 dioses que se conoce como la Enéada.
Y parece que las cosas no salieron muy bien y el relato enlazaría con el mito de Osiris, su hermana Isis y adversario Zed, entre otros miembros de ese...consejo de administración.
Por otra parte engarza con el relto de Enoc y por otra aún con la tradición sumeria y judeocristina, por partes:
El Edén del que se expulsa a Adán y Eva, que no eran más que robots orgánicos de trabajo alterados genéticamente para estar desprovistos de conciencia, es el campo de trabajo para el que fueron diseñados.
El mito simboliza la toma de conciencia, proceso que se dio en los términos recogidos en el primer libro de Enoc, de lo vigilantes, donde los hijos de dios toman por esposas a las hijas de los hombres. Ángeles caídos, el mito de Lucifer, Prometeo, etc. Porque si en un primer momento el asunto remite a algún tipo de desliz o falta, cuanto menos, en un segundo término esos nombres listados por Enoc, de “ángeles”, parecen tomar una posición que podría calificarse de humanista.
Sea como fuere, cuando pienso en los “vigilantes” de Enoc, lo veo representados en esas figuras de perfil de la antigua tradición egipcia con cabezas zoomorfas, situación que ya se ha analizado como simbólica, en mi entendimiento.
Luego, tenemos el inicio de la creación del Lulú-Adán a través de la manipulación del propio ADN (a su imagen y semejanza), más tarde la toma de conciencia en el mito del Edén, y según avanzamos en el génesis, el diluvio universal. Que se dice abiertamente que es para eliminar a los Nephilim (híbridos) que suele traducirse como “gigantes”. En cuanto a los vigilantes parecieran simbolizados en concreto por el papel de Zed, que también resuena en parte con el relato sumerio de Enki y Enlil.
8. Orión
Otra lectura posible tiene que ver con el contexto de las llamadas guerras de Orión, no en vano las pirámides de Guiza parecen remitir a esas coordenadas.
Es posible que confluyera todo en el tiempo, el relato de Enoc, la toma de control posterior por parte de una… administración mancomunada… y que ésta saltara por los aires, al menos en parte por controversias en la situación generada aquí además de tensiones provenientes de focos distantes.
Es por eso que cabría encontrar otra posible explicación para ese cataclismo en el contexto citado, sin embargo la “limpieza genética” que supone el diluvio parece una puesta en claro de la situación, sin duda con claros perjudicados en la decisión.
Sobrevive el linaje de Noé y los suyos en la cultura judeocristiana, en la sumeria el nombre que protagoniza similar relato es Utnapistim. Es posible que se preservaran diversos focos, al menos es lo que cabe deducir observando la distribución étnica de la población en la superficie.
Después de eso, aún sigue el relato del pacto y el arca de la alianza. Otra situación curiosa en la que las grandes palancas temporales podrían tener un papel es esos largos periodos de “enmudecimiento” de los “dioses”, cosa que no quita sin duda hayan tratado de ser suplantados.
Para que la ese tipo de palancas temporales descomunales puedan funcionar se requiere un modelo de universo bastante concreto. Bajo mi punto de vista los portales “solo” conectan dos puntos en el espacio a través del entrelazamiento cuántico. Nada más, y nada menos.
Las causas de efectos emergentes en relación a la diferencias de “tiempos propios” de cada emplazamiento, esa “palanca temporal” o desfase, han de buscarse en la propia topología del medio, del que tenemos un conocimiento entre limitado y nulo.
Para nuestra física el electromagnetismo se desplaza por el vacío. Supongo que es el precio de haber perdido la guerra del éter. Pero la realidad es muy tozuda, al final viene Einstein, o le dejan entrar porque nadie más puede explicar dilataciones temporales, y la lectura que plantea de la gravedad es una curvatura del medio espacio-tiempo por el que la luz se desplaza, siguiendo su curvatura.
Tesla ya dijo que si es vacío, no puede tener propiedades, no puede curvarse. Luego es un medio, y no vacío. Sin embargo la física continúo en contradicción flagrante sin el menor rubor. Lamentablemente parece haber en juego muchos más intereses y mucho mayores que los puramente académicos.
El modelo compatible con el tipo de ratios de apalancamiento propuestos tiene un enorme agujero negro en el centro rotando a velocidades cercanas a la de la luz, del modo en que lo tienen las galaxias, y una eclíptica en la que éstas se alinean.
Esto entra en diversas contradicciones aparentes con observaciones y consenso actual: se tiende a pensar que el universo es isótropo, eso es con una distribución estocástica sin preferencia alguna o estructura particular
Eso sólo es compatible con el gradiente de densidad propuesto, (donde en el centro masivo el transcurso del tiempo se vería ralentizado respecto a un borde exterior casi estático, donde éste transcurre a un ritmo mucho más elevado), en el caso de que la escala del universo observable sea mucho mayor que el de la estructura del dicho gradiente.
Exactamente lo mismo para el fondo cósmico de microondas (CMB). Una cuestión de escala. Y el problema de la escala y como desmonta nuestras percepciones cotidianas es una cuestión recurrente.
Por la parte del redshift, si asumimos el modelo de universo propuesto, hay que recordar que l dilatación temporal funciona a la postre como frecuencia.
Luego, a lo observado por Hubble y la interpretación alternativa de su ley que ya formulé (el aumento del corrimiento al rojo no aumentaría en realidad con la distancia, si no que habría sido mayor en el pasado), cabe añadir la dilatación temporal.
La espectrografía que obtenemos al final es resultado de infinidad de efectos cruzados: el primero el desplazamiento, el efecto Doppler clásico. Si además estamos mirando a una zona con tiempo propio más rápido deberíamos contemplar que estará desplazada al azul y si su tiempo propio es más lento estaría desplazada al rojo. De hecho unas alteraciones deberían devolvernos la forma de las otras dentro del conjunto.
Aún así la dilatación es sólo un factor añadido y a la hora de interpretar correctamente ese efecto compuesto que es el desplazamiento al rojo o al azul de un espectro es primordial tener en cuenta al momento del tiempo que estamos mirando.
Ese exceso de redshift por dilatación temporal podría contribuir a explicar también la materia oscura: parte de la materia habría desplazado su espectro hacia el infrarrojo, precisamente en las zonas más exteriores de la rotación.
No sólo las lentes gravitatorias afectan a nuestra percepción del cosmos, o el tiempo mismo que la luz tarda en recorre las enormes distancias, que al final se nos revela como vestigios de una realidad que ya no existe más que en los fotones que aún recogen nuestras pupilas.
El hecho es que todo el universo parece girar, literalmente, alrededor de algo que ni siquiera entendemos. Esa “singularidad” donde la teoría se rompe, cuando las estrellas generan hierro y su fusión resulta endotérmica, y no exotérmica como hasta entonces, las reglas del juego, lejos de terminar, cambian. O mejor dicho, cobran otra expresión a tenor del diferente contexto: siguen actuando exactamente igual. La vida sigue, con o sin nosotros.
9. Back to the future
Yo nunca entendí el nombre. En la primera, Michael J Fox viaja al pasado y vuelve al presente. Sí, desde el pasado podría entenderse como “regresar al futuro”, que es lo que parece desde ahí el presente inicial, pero no. Porque si dices “regresa” se hace raro llamar a la misma cosa de otra manera. En la segunda parte me algo encajó más, pero tampoco. La tercera es más bien olvidable.
Pero donde si que me encaja como anillo al dedo lo de “regresar al futuro” es en el caso que nos ocupa: cruzas un umbral de ida, pasas unas horas, y al cruzarlo de vuelta llegas más de 30 años después. Eso sí es “regresar al futuro”. Se estreno a finales del ‘85. Viendo como funciona la industria del entretenimiento parecen inferirse dos cosas: que la mayoría se pensaban que estaban viajando en el tiempo y que a finales del siglo XX muy pocos entendían la relatividad. Igual algo de culpa tuvo algún dinosaurio que pasaba por allí, y no me refiero sólo al alto mando.
En 1919 le preguntan a Eddigton, físico británico: “Me han dicho que usted es una de las tres personas que entiende la relatividad”. Silencio. “No sea modesto, Eddington”. “Al contrario, estoy pensando quién es el otro”. Anécdota que encaja bastante bien con la de Feynman: “si cree usted que entiende la física cuántica…”.
La expresión para describir lo que le ha ocurrido a esa gente podría ser “accidente espacio-temporal”. La buena noticia es que no son unas cuantas cruces más en Arglinton.
La decisión de continuar la misión, que emanó de forma más o menos colectiva, más allá de la en principio estricta cadena de mando, se observa ahora con desazón a pesar de los invaluables hallazgos. El líder del primer grupo lamenta haber insistido y el del segundo no haber insistido más, cuando en realidad no tiene mucho sentido lamentar nada de lo inevitable, que al final es todo cuanto acontece.
Lamentablemente no parece que nada de lo hasta aquí dicho vaya a trascender en un plazo razonable a ningún público, más allá de los edulcorados y travestidos relatos que nos presenta la industria del entretenimiento.
Aunque sí es posible que exista una determinada hoja de ruta en ese sentido, quién sabe. Al final el engaño resulta más persistente que una constante física.
Y eso quería dedicar la últimas líneas. La gente suele resumir estas cuestiones en creer o no en “dios”. Sí, todo es verdad y no, no lo es nada. Y luego, como en la encuestas está la posición agnósticas que vendría a ser el “no sabe/no contesta”.
Abordar de tal manera la cuestión ya nos sitúa en un marco incorrecto. En nuestra historia hay motivos bien fundados para apreciar que hay sucesos que hunden sus raíces muy hondo en nuestra ignorancia, en ambos sentidos. Tanto en el de fenómenos reales que somos incapaces de explicar como el de todo tipo de farsas, fraudes, estafas y desfalcos varios. La respuesta, también en ambos sentidos, siempre ha estado en nuestra propia naturaleza.
Y seguramente es mucho más complicada que un simple sí o no.
Esperemos que en ese hoja de ruta que se intuye no vayan incluidos los rumores acerca del proyecto Blue Beam que pretendería simular un supuesto retorno de antiguos dioses que nunca se fueron.
Y en todo este nuevo contexto, cobra un nuevo significado el críptico mensaje que se halló ya hace años en un campo de Crabwood, UK en 2002, el mensaje en binario dice:
"Beware the bearers of false gifts and their broken promises. Much pain, but still time. Believe. There is good out there. We oppose deception. Conduit closing. (Bell sound)"
Cuando lo leí por primera vez me preguntaba, ¿qué conducto? 20 años más tarde quizás haya entendido algo más del mundo.
menéame