«El sueño americano está cada vez más fuera del alcance de demasiadas personas».

"Durante mucho tiempo, comprar y poseer una vivienda fue considerado el pináculo del Sueño Americano. Era la recompensa por trabajar duro y hacer lo correcto, pero ahora, debido a la Inflación Récord causada por Joe Biden y los Demócratas en el Congreso, ese Sueño Americano está cada vez más fuera del alcance de demasiadas personas, especialmente de los estadounidenses más jóvenes. Es por esa razón, y mucho más, que estoy tomando medidas inmediatas para prohibir que los grandes inversores institucionales compren más viviendas unifamiliares, y pediré al Congreso que lo codifique. Las personas viven en casas, no las corporaciones. Discutiré este tema, incluyendo más propuestas de Vivienda y Asequibilidad, y más, en mi discurso en Davos dentro de dos semanas."
Via el instagram de la casa blanca: www.instagram.com/p/DTOAk8HjsV4/
Como mantenedor de código abierto, ya estoy viendo un cambio en la forma en que se gestionan los proyectos. Cada vez aparecen más pull requests generadas por LLMs, acumulándose en una cola interminable de PRs por revisar. Esto me hace pensar en el futuro de los proyectos de código abierto y su sostenibilidad.
El código abierto siempre ha sido más que solo código. Es un movimiento o una filosofía basada en la reciprocidad humana, la contribución voluntaria y la atribución. Pero incluso antes de la IA, la carga de mantener software de código abierto no remunerado ya era alta. En la era de la IA, los incentivos a largo plazo que sostenían este ecosistema se están erosionando.
Estamos empezando a ver señales concretas de este cambio.
En una discusión reciente en GitHub sobre el proyecto Tailwind CSS, su fundador Adam Wathan explicó que el 75% de su equipo de ingeniería había sido despedido, citando explícitamente "el brutal impacto que la IA ha tenido en nuestro negocio".

Este es el canario en la mina de carbón, y me hace creer que la IA remodelará significativamente el panorama del código abierto.
Como mencioné, el código abierto se construyó sobre la reciprocidad humana, las normas de atribución y los incentivos de mantenimiento a largo plazo. El entrenamiento de los LLMs rompió ese contrato social sin infringir técnicamente las licencias en su fase de entrenamiento. Es extracción sin reposición. El ambiente se parece más al de la United Fruit Company que al de la colaboración: el valor se cosecha a escala, pero poco regresa a las comunidades que lo produjeron.
El código abierto siempre se ha tratado de atribución y reconocimiento, no solo de crédito; es una reputación, una señal para la contratación y una justificación para la financiación. Cuando la IA produce clases de utilidad como las de Tailwind o patrones de React sin nombrar la fuente, despoja al código abierto de su motor de desarrollo profesional y financiación. El código sobrevive, pero los mecanismos sociales y económicos que lo rodean se debilitan.
La IA reduce el valor del conocimiento sobre los frameworks, mercantiliza el "código pegamento" y desplaza el valor de las bibliotecas hacia la distribución, el alojamiento y la integración. Las empresas de código abierto que dependían de la documentación y los ejemplos van a sufrir. Por el contrario, las empresas de código abierto que monetizan la infraestructura, los servicios alojados o los datos son mucho más resilientes.
Mantener proyectos de código abierto se está volviendo más difícil: PRs densas y largas acompañadas de un comentario de una sola línea. Esto crea una carga masiva de revisión de código para los mantenedores. Nos dirigimos hacia un código generado por IA, problemas clasificados por IA y PRs revisadas por IA, con los mantenedores humanos actuando como árbitros finales.
O, como dice Cory Doctorow en su publicación, nos convertimos en un "sumidero de responsabilidad". El trabajo del ingeniero no será realmente supervisar el trabajo de la IA; será asumir la culpa por los errores de la IA.
Quizás haya un camino más optimista. La IA podría reducir la barrera de entrada, permitiendo que cualquiera con una idea la haga realidad. Eventualmente, podría automatizar el "trabajo pesado" de las actualizaciones de dependencias y los parches de CVE. Sin embargo, hasta que no resolvamos el problema del ruido, el panorama sigue siendo sombrío. Como señaló Daniel Stenberg (creador de curl), el proyecto curl está siendo efectivamente "atacado por DDoS" con informes de errores generados por IA, lo que hace que el trabajo de los creadores humanos sea menos sostenible que nunca.

Que creo que va a pasar
Los grandes proyectos de código abierto, especialmente aquellos respaldados por empresas como Kubernetes, Linux, Postgres o Grafana, no desaparecerán. Son demasiado complejos, asentados e institucionales. Se volverán aún más críticos. Sin embargo, los proyectos pequeños, especialmente los no remunerados o aquellos basados en la creación de código repetitivo, la documentación y las convenciones, son los que corren mayor riesgo.
Creo que más proyectos se volverán de código cerrado. Para mantener una ventaja competitiva, las empresas decidirán no compartir su código para entrenar un LLM. Veremos más licencias tipo SSPL, cláusulas de "no entrenamiento" y restricciones similares.
Para nosotros, los mantenedores, la gobernanza se endurecerá. Preveo reglas de "divulgación de código generado por IA", plantillas de PR más estrictas o incluso prohibiciones explícitas de pull requests generadas por LLMs.
La IA no matará el código abierto, pero romperá su modelo de incentivos. El código abierto sobrevivirá, pero con menos mantenedores aficionados, más proyectos respaldados por fundaciones, más control corporativo y más automatización en la gobernanza.
Malos tiempos para los idealistas.
Estaba yo haciendo el vago y se me olvidó que había que hacer comida. Así que con el tiempo echao encima y despensa bajo mínimos salió esto.
Es importante para esto tener un historiu de hierro fundido con tapa. En su defecto una sartén de hierro fundido y tapar con papel albal. O ya, a una malísima, una sartén normal y un chisimin para el horno con tapa.

Picas 4 dientes de ajo, sin volverte loco, es decir no hace falta que queden trocinos milimetricos.
50 gramos de mantequilla, echas el ajo cuando se empiece a derretir la mantequilla, más las aromáticas.
Yo en este caso puse: Romero, dos hojas de laurel, pimienta y azafrán.

Cuando el ajín esté a punto de dorarse, echas un poquitín de vino blanco y cuando evapore metes les patatines (lo más pequeñas que encuentres y más menos del mismo tamaño) y medio vaso de agua y sal.
Tapar y al horno.

Yo lo tuve 20 mins a 250 grados.
Lo puse en la chapa de la cocina con un chin de agua más para dejar la salsina un pelín más liquida y darle una vueltina para que cogieran todo el punch.

Un poco de parmesano y salmón ahumado y a comer.
Como apunte particular. Prefiero usar las aromáticas que se puedan lo más frescas posible, el laurel mejor seco.
Y otro apunte, para muchas cosas hago a ojo. Es decir no se en gramos cuanto Romero, ni azafrán, ni sal, ni casi nada. Hay que tener confianza en una misma y después de muchos años cocinando vas viendo.
menéame