Creo que ya lo he contado alguna vez, pero ahora que con el tema de Maduro regresan los debates sobre el Derecho Internacional y asimilables, me parece que es el momento de compartir uno d elos momentos más importantes de aquella entrevista que hice en los noventa a un anciano, antiguo general de las SS.
R— Yo nunca he dejado de reconocer que hicimos cosas muy malas. Una de ellas, realmente horrible.
P—Según su opinión, ¿qué fue lo peor que ustedes hicieron?
R—¿Se refiere a mí? ¿A mi División?
P— No, al régimen nazi.
R—Dígamelo usted (sonrisa)
P— Quizás lo de los judíos y toda esa gente, en los campos de exterminio. Gitanos, homosexuales...
R—No. Eso estuvo mal, pero hubo algo mucho peor.
P—¿Usar millones de esclavos?
R—¡Peor, mucho peor!
P—¿Desencadenar una guerra que se llevó por delante medio mundo?
R—¡Aún peor!
P—Pues dígame...
R—¡Perder! eso fue lo peor que pudimos hacer. Sin eso, todo lo demás sería perdonado enseguida. Pero eso no se perdona jamás, te cuenten lo que te cuenten. Cuando has perdido, hasta tus hijos dejan de escuchar tus consejos. Por eso en los países vencedores, los jóvenes no pueden hacer nada para cambiar las cosas, porque sus padres ganaron, y se impondrán siempre. Pero en los países perdedores todo cambia más deprisa, porque los jóvenes pueden mandar callar a su padres.
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Pues ese es todo el Derecho Internacional que existe. Nunca he conocido otro.
Espero que este sea último texto que le dedique a este asunto pero dado que mucha gente me está preguntando al respecto quiero clarificar ciertos temas internos.
Si no vives debajo de una piedra, te habrás enterado de la injerencia americana que ha culminado con los huesos de Maduro camino de EE. UU, y esto es una tremenda ironía.
El bolivarianismo toma su nombre de Simón Bolívar, aka «El Libertador». Si alguna vez paseas por Venezuela o Colombia, te das cuenta pronto de que no hay pueblo ni distrito sin una plaza o una estatua en su nombre.
La gracia del asunto es que Bolívar fue un agente inglés, usado por el Imperio británico para destruir el Imperio español de ultramar y Bolivar, a su vez, uso a Inglaterra para contentar sus deseos de gloria y riquezas. Más de 6000 combatientes británicos lucharon a su lado: las conocidas Legiones Británicas, Inglaterra financió la independencia, una injerencia más.
Karl Marx escribió un artículo biográfico sobre "El libertador" llamado Bolivar y Ponte en el que lo ponía a caldo; lo acusaba, entre otras cosas, de querer instaurar una dictadura: «Se proclamó Dictador y Libertador de las Provincias Occidentales de Venezuela». En una carta a su compadre Hegel lo calificó como el «canalla más cobarde, brutal y miserable».
Pues bien, unos siglos después, los descendientes de Bolívar son pagados con la misma moneda por los descendientes del imperio británico, culminando, por tanto, una fina ironía. Para que luego digan que la historia no se repite.
Por aquí y por medio mundo se han leído infinidad de chistes sobre el hecho de que Trump va a arrinconar a Corina Machado por haberle quitado el Premio Nobel de la Paz. Pero sin descartar esa hipótesis, conociendo al personaje, creo que la razón de que Trump y su gabinete hayan preferido, de momento, a la chavista Delcy, tiene razones más profundas.
En primer lugar, y hay que dejarlo claro, porque la administración norteamericana quiere dejarlo claro, esto envía el mensaje de que la democcracia les importa una mierda, y van a dejar en el poder a quien les de la puñetera gana. Esto aleja los debates, tan queridos por aquí, de qué pasó con las actas, quién es el Presidente legítimo, quién es un golpista y quién debe ocupar el cargo. Les importa un huevo la legitimidad, las actas, la democracia y el derecho que pueda tener no sé quién, y están decididos a dejarlo claro.
En segundo lugar, quieren extraer recursos en abundancia y cuanto antes, y para eso, lo más rápido y lo más eficaz es dejar el poder en manos de las camarillas y las élites que ya lo disfrutan actualmente. Ya lo hicieron en Japón tras firmar la paz en la II Guerra Mundial, donde dejaron al Emperador en su puesto, y hasta pusieron a soldados japoneses a vigilar los arsenales, como muestra de confianza, cosa que muy poca gente sabe. En Alemania también es sabido que juzgaron a cuatro prebostes en Núremberg y dejaron al aparato del Partido Nazi al mando del país, especialmente de la seguridad y las fuerzas armadas. Y lo que hicieron en Alemania y Japón lo van a repetir aquí. Es su manera de actuar y casi siempre funciona.
En tercer lugar, Trump está pensando en hacer un enorme daño poilítico a la izquierda global. Cundo se vea lo vendidos, comemierdas y chaqueteros que eran realmente los bolivarianos, medio mundo se va a partir el ojal señalando a esa izquierda libertaria que hace felaciones al gran hombre a cambio de recursos robados al pueblo, buenos palacetes y un barniz de legitimidad. Imaginaos lo que pasará si llega el caso de que Delcy acepte convertirse en la marioneta de Trump: va a haber risas hasta en Júpiter. Trump no quiere la cabeza de los chavistas, que ya la tiene: ahora quiere su culo, para usarlo como aliviadero personal y bebedero de patos. Y la gente que hablaba de dignidad bolivariana va a tener que hacer verdaderos números de trapecista para sostener su discurso, con el coste que eso implica. Suerte, amigo Zapatero.
Sin petróleo y sin amigos, que se prepare Canel... Con este precedente, a lo mejor le sale un vicepresidente o un ministro dispuesto a asumir la transición de Cuba hacia la democracia.
Con la invasión estadounidense en Venezuela hemos podido leer multitud de cuentas en redes sociales asociadas o relacionadas con Vox pidiendo a Trump que tumbe al presidente de España.
"Trump por favor, haz lo mismo con Pedro Sanchez" se lee en multitud de redes sociales, "Ojalá España la próxima". Todo español que, desde la comodidad de su teclado, pide públicamente a Donald Trump o a cualquier potencia extranjera una invasión militar para derrocar al Gobierno legítimo de España está cometiendo un delito grave.

Es apología de la violencia, incitación a un golpe de Estado y promoción de la rebelión o sedición. El Código Penal es clarísimo al respecto:
Pedir una intervención armada extranjera contra nuestro propio país no es opinión política; es traición a la soberanía nacional y un ataque directo a la democracia. Pero como siempre lo grave en este país será hacer chistes sobre Goku vive la lucha sigue y que Carrero Blanco es el primer astronauta español de la historia. Eso sí es peligroso, lo de incitar a la sedición, cuando son los fascistas y patriotas entonces no pasa nada.
La Casa Blanca, residencia oficial del Presidente de los EEUU, el que es, probablemente, la persona más poderosa del planeta, "tuiteando" como si fuese un chaval de 15 años.
x.com/WhiteHouse/status/2007557671705293009

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menéame