Es un tema recurrente, al menos en esta web, el considerar que el votante de izquierdas es más exigente y hace mayor autocrítica que el de derechas. Que si un partido que se dice de izquierdas no cumple, sus votantes potenciales le castigan con la abstención, mientras que los partidos de derechas siguen teniendo una base continua de votantes.
¿Por qué ocurre esto? Podríamos hablar de la famosa "superioridad moral de la izquierda", de que los votantes de derechas son "tontos y fachapobres" y todo eso. Y sería sencillo pensar así y ya está, dar una respuesta simple que nos haga quedar bien con nosotros mismos. Pero creo que hay un motivo conceptual por el cual el votante de izquierdas es más exigente.
¿Qué espera un votante de los políticos? En el caso del votante de izquierdas, espera de los políticos que actúen para solucionar los problemas que afectan a nuestras vidas. La izquierda suele defender la intervención estatal en mayor o menor medida, desde controles al mercado hasta control directo de sectores económicos. Por ejemplo, ante el problema de acceso a la vivienda, el votante de izquierdas quiere que el gobierno se moje, cree leyes contra la especulación, construya VPO, limite los usos de los inmuebles, suba impuestos a grandes tenedores, etc. En resumen, que los gobiernos hagan cosas.
¿Y el votante de derechas? Pues de general conservador y partidario de que el mercado se regule solo, lo que espera de los políticos es que no actúen, que interfieran lo menos posible, que se ocupen solo de lo estrictamente necesario, como la justicia, seguridad, infraestructuras básicas y ya está. Siguiendo con el ejemplo de la vivienda, como defendió Martinez Almeida, alcalde de Madrid, de forma pública: No hacer nada.

Esto que hace Almeida sería anatema y la condenación para un político de izquierdas, porque sus votantes quieren, exigen, que actúen. Para uno de derechas, no resulta un problema decir que no se hará nada. Porque eso es lo que quieren. Que el político no haga nada, al menos a nivel económico, y que sea la iniciativa privada quien solucione los problemas.
Y si los precios de los pisos suben, pues ya bajarán, o es el momento de invertir, o vete a vivir fuera del centro, o lo que sea. Pero que los políticos no hagan nada, que no toquen, que lo que tocan lo estropean aun más y el infierno está empedrado de buenas intenciones. Eso espera y desea el votante de derechas. Que los mercados actúen, si eres liberal, o que las cosas sigan como están, si eres conservador. Pero el estado, que se quede quieto.
La exigencia que tiene un político que dice ser de izquierdas al llegar al poder es mucho mayor que la de un político de derechas. Porque al político de izquierdas se le pide que actué para resolver los problemas. Porque es lo que espera la izquierda, que desde los poderes públicos se haga algo. Pero al político de derechas, pues su votante no le exige nada. Con no "romper" nada, ya es suficiente.
Si un gobierno de izquierdas no es capaz de solucionar el problema con la vivienda, sus votantes quedarán decepcionados. Si un gobierno de derechas no soluciona el problema de vivienda, ni intenta hacerlo, sus votantes dirán que "es el mercado amigos" y puede que hasta vean una oportunidad en la situación, en vez de un problema.
Así que, en resumen, los votantes de izquierdas siempre exigirán más a los partidos a los que votan, porque esperan que hagan algo, mientras que los de derechas no serán tan exigentes, porque esperan que se haga lo mínimo posible. Y por eso, porque es mas difícil hacer que no hacer, los partidos que dicen ser de izquierdas tienen más difícil cumplir con las expectativas de sus votantes.
En 2002, el Pentágono gastó 250 millones de dólares en el mayor ejercicio militar de la historia de Estados Unidos, denominado «Millennium Challenge». Contó con 13.500 participantes, dos años de planificación y todo lo necesario. La idea era bastante sencilla: simular la invasión de un país de Oriente Medio en el Golfo Pérsico, sospechosamente parecido a Irán. El objetivo era demostrar que el dominio tecnológico estadounidense podía arrasar con todo a su paso.
Eligieron a un marine retirado de tres estrellas llamado Paul Van Riper para interpretar al enemigo.
Van Riper, quien sirvió 41 años en el ejército, desde Vietnam hasta la Operación Tormenta del Desierto, analizó la situación y actuó como cualquier adversario que se precie: la ignoró por completo. En lugar de radios, utilizó mensajeros en motocicleta. Las órdenes de ataque se ocultaron en la llamada diaria a la oración. Enjambres de lanchas rápidas cargadas de explosivos fueron enviados a través del estrecho de Ormuz.
En menos de 10 minutos, hundió 16 buques de guerra estadounidenses: un portaaviones, 10 cruceros y 5 buques anfibios. Más de 20 000 bajas estadounidenses simuladas. El equivalente a Pearl Harbor, ejecutado con pequeñas embarcaciones y misiles de crucero por un exmarine con un teléfono y mala actitud.
Así pues, el Pentágono hizo lo que cualquier institución que se precie haría cuando la realidad no se ajustaba al plan.
Los barcos fueron reflotados. Las fuerzas de Van Riper tuvieron que activar su radar antiaéreo para poder localizarlo y destruirlo fácilmente. Incluso le advirtieron que no tenía permitido derribar a la 82.ª División Aerotransportada que se aproximaba. El resto del ejercicio estaba guionizado para garantizar una victoria estadounidense.
Van Riper se marchó indignado. Sus últimas palabras fueron: «No se ha aprendido nada de esto. Una cultura que no está dispuesta a reflexionar a fondo y a ponerse a prueba no augura nada bueno para el futuro».
Con todo mi cariño y emoción, iba a compartir entre los meneantes un fabuloso short de youtube comparando la tortilla española y su variante argentina, para mi otrora desconocida. Al copiar la URL me ha dicho que por votación del consejo consultivo el servidor está baneado. Primera noticia que tengo y primera consecuencia. Os quedáis sin saber cómo es una tortilla argentina. :D
Me refiero a lo que hay almacenado, no a lo que está por extaer del suelo.

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