Por más que suenen notocias al respecto, ni aquí, ni en Alemania, ni posiblemente en ninguna parte, va a ser posible recuperar el servicio militar obligatorio. Y no se trata sólo de que la idea genera un enorme rechazo que puede incinerar las expectativas electorales del partido al que se le ocurra proponer semejante cosa, sino por imposibilidad material.
En primer lugar, tras décadas de pelotazos urbanísticos y abandono, ¿de dónde sacarían los cuarteles para alojar a los cientos de miles de jóvenes que tendrían que alojar? No es una infraestructura barata ni que se pueda construir en pocos meses. ¿De dónde sacarían las oficinas de reclutamiento y todo aquel conjunto de personal formado alrededor del servicio militar? ¿Cómo podrían compatibilizar la exigencia de ese servicio con la legislación actual?
Supongo que esto último es lo de menos, porque las leyes se pueden cambiar, pero los dos primeros puntos, especialmente el primero, son cuellos de botella de tal magnitud que no parece realista que se puedan solucionar en meses o en años.
La cuestió es por qué agitan ese fantasma de vez en cuando. Supongo que la intención real es transmitir a la población una especie de miedo, deestado de alerta, tan propio de la actual doctrina del shock. Porque lo cierto es que nadie sabe para qué serviría y menos aún como podría hacerse en la práctica.
Hasta los de Vox calla como putas sobre el tema. Las risas que nos echaríamos si le propusieran semejante cosas a sus jóvenes votantes...
Con todo mi cariño y emoción, iba a compartir entre los meneantes un fabuloso short de youtube comparando la tortilla española y su variante argentina, para mi otrora desconocida. Al copiar la URL me ha dicho que por votación del consejo consultivo el servidor está baneado. Primera noticia que tengo y primera consecuencia. Os quedáis sin saber cómo es una tortilla argentina. :D
En 2002, el Pentágono gastó 250 millones de dólares en el mayor ejercicio militar de la historia de Estados Unidos, denominado «Millennium Challenge». Contó con 13.500 participantes, dos años de planificación y todo lo necesario. La idea era bastante sencilla: simular la invasión de un país de Oriente Medio en el Golfo Pérsico, sospechosamente parecido a Irán. El objetivo era demostrar que el dominio tecnológico estadounidense podía arrasar con todo a su paso.
Eligieron a un marine retirado de tres estrellas llamado Paul Van Riper para interpretar al enemigo.
Van Riper, quien sirvió 41 años en el ejército, desde Vietnam hasta la Operación Tormenta del Desierto, analizó la situación y actuó como cualquier adversario que se precie: la ignoró por completo. En lugar de radios, utilizó mensajeros en motocicleta. Las órdenes de ataque se ocultaron en la llamada diaria a la oración. Enjambres de lanchas rápidas cargadas de explosivos fueron enviados a través del estrecho de Ormuz.
En menos de 10 minutos, hundió 16 buques de guerra estadounidenses: un portaaviones, 10 cruceros y 5 buques anfibios. Más de 20 000 bajas estadounidenses simuladas. El equivalente a Pearl Harbor, ejecutado con pequeñas embarcaciones y misiles de crucero por un exmarine con un teléfono y mala actitud.
Así pues, el Pentágono hizo lo que cualquier institución que se precie haría cuando la realidad no se ajustaba al plan.
Los barcos fueron reflotados. Las fuerzas de Van Riper tuvieron que activar su radar antiaéreo para poder localizarlo y destruirlo fácilmente. Incluso le advirtieron que no tenía permitido derribar a la 82.ª División Aerotransportada que se aproximaba. El resto del ejercicio estaba guionizado para garantizar una victoria estadounidense.
Van Riper se marchó indignado. Sus últimas palabras fueron: «No se ha aprendido nada de esto. Una cultura que no está dispuesta a reflexionar a fondo y a ponerse a prueba no augura nada bueno para el futuro».
En estas fechas tan señaladas, y aprovechando mi afición por la numismática, me parece el momento adecuado para hablar de la famosa traición de Judas Iscariote, así como del precio que habría recibido por ello. Para eso, voy a traducir un más que correcto comentario en Reddit de mi amigo HeySkeksi, con su permiso.
Judea, a pesar de estar en la órbita del imperio Romano, todavía no había sido absorbida fiscalmente por el imperio y probablemente todavía operase bajo un estándar cuasi-griego igual que otros territorios post-seléucidas como Elimais o Partia.
Esto se vuelve especialmente probable puesto que el siclo de Tiro (unos 14 gramos, frente a los 3,7 de un denario) era la única moneda aceptada por el Templo, ya que Tiro aún acuñaba moneda al estilo helenístico, con monedas de alta pureza de plata.

Así que si estamos hablando de 30 monedas de plata helenística, estamos hablando de 30 siclos de Tiro. Este es el tipo comúnmente aceptado para referirse al botín de Judas, pero realmente no lo sabemos. Simplemente es más probable.
Para empezar, hay que establecer que los siclos de Tiro no eran siclos de peso típico, como los de Babilonia, que pesaban 8 gramos. Estos eran en realidad tetradracmas grandes de plata acuñados bajo el estándar fenicio, y todas las ciudades costeras fenicias llevaban acuñándolos unos 300 años a esas alturas (el tipo con el rey y el reverso del águila fue introducido originalmente por Tolomeo II, continuando durante todo el período seléucida y post-Seléucida del Levante pero con Melqart en vez del rey).
Más que guiarse por lo que sucedía en Roma, nos iría mejor fiándonos de los Diarios Astronómicos Babilonios en cuanto a poder adquisitivo de la plata en un mundo post-helenístico. A diferencia de Roma, que estaba en un profundo proceso de urbanización, tanto Judea como Babilonia eran principalmente rurales y ganaderas. Según el diarista, los campesinos babilonios ganarían uno o dos siclos babilonios al mes. Recordad, los siclos tirios pesaban el doble, así que un siclo tirio sería equivalente a las ganancias de un mes de un campesino.
Probablemente lo más importante sea recordar que los campesinos nunca habrían recibido plata. Incluso las acuñaciones cívicas de bronce eran cosa de las ciudades. La plata se reservaba para pagar a mercenarios y hacer ofrendas. En su lugar, a los campesinos se les habría pagado su salario equivalente (2 siclos babilonios / 1 siclo tirio) en su equivalente en cereal, probablemente cebada.
En Babilonia, el valor medio de 2 siclos en los 600 años de datos registrados era de 18 litros de cebada. Esto quiere decir que cada campesino recibía 27 libras o sea lo suficiente para hacer el doble de ese número de hogazas (aunque parte del grano habría sido intercambiado por bienes).
Así que 30 monedas grandes de plata eran 420 gramos de plata o el equivalente de 800 libras de cebada (unas 1600 hogazas).
También se puede entender esto en función del uso de estos tetradracmas (siclos de Tiro): pagar soldados. El soldado medio de infantería de un ejército helenístico recibía un tetradracma al mes a mayores de sus raciones de comida y aceite, botín aparte. Esto significa que 30 siclos de Tiro habrían sido 2,5 años de paga de un soldado raso de infantería.
Esto sería una absoluta fortuna para un campesino. Es posible que un personaje como Judas hubiese tenido problemas para gastarlos, considerando la desconexión entre los campesinos del Oriente Próximo respecto de la economía monetaria. En mi opinión, probablemente habrían sido confiscados.
Nota mía: El hecho de que Mateo (26:15) escriba "triakonta argýria" (30 monedas de plata) cimenta la idea de la desconexión entre la economía monetaria y la realidad cotidiana de la clase baja de la época. Si Mateo hubiese estado acostumbrado a una economía basada en la moneda, probablemente habría escrito "triakonta denaria" o "triakontes sigloi", indicando la denominación del pago.
www.reddit.com/r/AskHistorians/comments/1sau2tg/comment/oe6kh2q/
Me refiero a lo que hay almacenado, no a lo que está por extaer del suelo.

menéame