Las autopsias, realizadas a lo largo de los últimos años, llegaron todas a la misma conclusión: las muertes fueron causadas, total o parcialmente, por una afección rara pero potencialmente mortal conocida como hemorragia por deficiencia de vitamina K. Sin embargo, en todo el país, las familias —primero en pequeños grupos, ahora en masa— están rechazando la inyección única y económica que se administra a los recién nacidos al nacer para ayudar a la coagulación de su sangre.