Estos días vi rulando por Instagram un vídeo de una petarda muy enfadada porque decía que tenía que pagar a hacienda un 40%. Que si ladrones, que si vivir del cuento, que si no sé qué. Un 40%, así, redondo. Un 40% de vete a saber cuánto y de qué conceptos. Antes que el vídeo original vi los típicos de reacciones, y por lo visto la niñata es una rentista.
Uno de los comentarios era del clásico autónomo cuñao -fitness coach según su perfil- diciendo que los autónomos son esclavos del trabajo, que tienen que pagar no sé cuánto para malvivir y que otros vivan de ayudas. Le respondí que si tanto sufre, que deje el negocio y que pida esas ayudas. Por lo visto para él mi respuesta fue mediocre. Un latinoamericano que de todos los países prósperos y libres a los que podía haber ido, eligió este infierno que es España.
Hoy vi por LinkedIn al típico que te ayuda a mejorar tu marca personal con un post que pretende ser graciosete diciendo que Hacienda te quita la mitad de lo que ganas (o facturas, pretendía decir una cosa pero ni él mismo se aclaró).
A nadie le gusta pagar impuestos, yo no los pago con alegría. A veces me encabrono viendo como algunos despilfarran en gilipolleces el dinero recaudado, no digamos ya robándolo. Hace unos cuantos años ya, una familiar mía pilló cáncer. Le ponían unas inyecciones que decía que costaban 300 euros cada una, no sé cuántas le tuvieron que poner. Eso aparte de otros tratamientos, cirugías y estancia prolongada en el hospital. Evidentemente no pagó un duro y no tuvo que hacerse narcotraficante. Le dieron la incapacidad permanente y una pensión. Ahí sigue dando guerra bastantes años después.
Lo reconozco, soy piratilla de Menéame, de esos que no pagan los escasos 5 euros para líbrenos Dios de la publicidad, menos aún los 50 para ser socio de honor, de esos que deciden cosas aunque no tengan por qué saber de qué se trata o qué implica.
Me descargo la portada en el eMule, por los viejos tiempos, con parche en el ojo pero sin garfio por si me apetece rascarme los huevos un rato. La cola de pendientes va por uTorrent, porque sí, porque yo lo valgo desde los días de la difunta mininova.
Pero ahora, ah, amigos, ahora sí que me ha entrado la morriña por los viejos tiempos, la añoranza por la vida a la vuelta del cambio de milenio, aquellos tiempos en los conectarse a Internet implicaba para muchos una ristra de pitidos después de las 18:00, fuese horario de invierno o verano, y esperando una hora más si querías chatear con tu ligue canario.
Ahora es cuando intentaré instalarme el audiogalaxy para poder descargar la música de Menéame, los mejores éxitos de la web, desde "Estos son mis principios, si al consejo consultivo no le gustan tengo otros" de Impávidofal a "Mi ida de pinza de las 03:45 de la mañana" de Fetén-land & los Rostromalos.
Porque está claro que estamos a las puertas de Spotiféame, iVoxéame o, como quiera que se llame, la nueva plataforma de audio de esta nuestra comunidad web.
Por ahora lo único que se escucha es la publicidad, sin opción a pararla, sin vídeo, sin gif animado de niño bailando, nada, te lo tienes que comer entero y con repetición bajo demanda si pulsas F5.
Otro éxito.
Only in selected theaters.

menéame