12 de Junio de 1946. El avión correo de Iberia que hacía el servicio entre Lisboa, Madrid y Barcelona, había llegado a Madrid con normalidad. Al parecer, había «overbooking», por lo que cogieron varias sillas del bar del aeropuerto y las colocaron en el pasillo, donde acomodaron a los pasajeros suplementarios (¡Qué tiempos aquellos…qué apañados eran!). Al despegar de nuevo, con rumbo a Barcelona, comenzaron los problemas.