Todos queremos volver atrás. Abrir los ojos en aquel día de playa con los pies donde marchitan las olas. Susurra la mar que serpentea pianissimo en la orilla; azul viridiano, reflejo de agosto, efigie de marfil en sus cumbres turquesa. Martirizada mi madre, que se apoyaba sobre sus manos bajo la sombrilla, miraba al sol con los ojos entrecerrados. Color de la arena mojada, su piel de pulida mocedad, miraba despreocupada a su hijo que por un instante era feliz. "¡No te metas mucho!", me decía aun sabiendo que lo haría. Pero no hoy, que he vuelto …