Una familia tóxica es aquella en la que las dinámicas y relaciones entre sus miembros son perjudiciales para la salud mental y emocional. Puede ser una comunicación poco clara o confusa, donde predomina la hostilidad verbal o incluso la manipulación utilizando la misma estrategia: victimismo y autocompasión, chantajes, extorsión, etc. No elegimos la familia en la que crecemos, pero sí podemos limitar aquellas conductas perjudiciales. No participemos en sus provocaciones, que las interacciones sean breves...