Los hermanos y hermanas fueron llegando con sus parejas e hijos. Los padres estaban felicísimos: era la primera vez en años que conseguían reunirlos a todos para la comida de Navidad. Algunos habían trabajado juntos, y acabo mal. Otros compartían aficiones, incluso con algún cuñado, y acabó mal. Otros tenían perspectivas políticas opuestas, y acabaron a gritos. Así que la madre sólo les exigió, a todos y cada uno, no hablar de aquello que pudiera ofender a algún otro de los …
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