Los mercados financieros son invisibles para el público en general. La visión del público sobre la relación entre la economía y la democracia es una ilusión, tal como la visión convencional de que el clima era lo mismo que el tiempo atmosférico fue en su día una ilusión muy extendida. Nosotros, y las economías donde vivimos, no estamos gobernados por políticos electos, dictadores ni funcionarios públicos. Las decisiones políticas clave las toman los operadores del sistema financiero global, en gran medida desregulado.