Con 9,5 puntos en 13 rondas y dos de ventaja sobre sus perseguidores, el joven prodigio de Taskent dejó sin efecto la última partida contra Wei Yi, transformándola en un epílogo simbólico de una obra ya concluida. A sus 20 años, Sindarov no solo gana: irrumpe, sacude y redefine, como lo hiciera al conquistar la Copa del Mundo de la FIDE en 2025, confirmando que su ascenso no es una promesa, sino una línea recta hacia la élite absoluta.