A José Olmillo le habían pasado la papeleta de resolver uno de esos líos que se venden como malentendidos. Se iba a dictar sentencia contra el señor Iñurra y parecía que ANIMUS se había vuelto loco, seis años y medio de cárcel por soborno, malversación y media docena de acusaciones demostradas. ANIMUS era el megaprocesador que se encargaba de interpretar las leyes y dictar sentencias, no fallaba una o las fallaba todas, según convenía. Y ahora convenía que el fallo tuviera un fallo. …
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etiquetas: artículo 2 : Meta mensajes... jajajajaja... ya te vale, compañero. Pero es un juego verbal o intelectual, lo sabes, y sobre todo tú. Maldito aporreateclas con talento.