No fue hasta Homeworld, un juego desarrollado por Relic Entertainment y publicado por Sierra a finales de 1999, cuando un RTS apostó por el 3D, trasladando el campo de batalla de la superficie de un planeta a las infinitas profundidades del espacio, donde arriba podía ser fácilmente abajo, o izquierda, o derecha. Sin duda, ese experimento era inevitable; si ellos no lo hubieran hecho entonces, alguien más lo habría hecho poco después. Lo que parece mucho menos predestinado es lo completo que era este primer RTS totalmente en 3D (...)