A finales de marzo, un hombre regresaba tarde a su casa después de una reunión con amigos en la ciudad de Mirny, en la república rusa de Sajá (Siberia). Sintió cansancio, se sentó en un banco y se quedó dormido, aunque afuera hacía −20 ºC. Más tarde, unos transeúntes vieron al hombre tirado en la calle y llamaron a una ambulancia. Cuando llegaron los médicos, constataron la muerte clínica del hombre. A pesar de las maniobras de reanimación, no tenía latidos, la presión arterial estaba en cero y en el cardiograma se veía una línea recta.
1 : Es un hombre ruso, o sea, no lo intentéis vosotros en vuestro pueblo de Teruel, no funcionaría igual.