Cada país tiene seguramente su propio término para referirse a este fenómeno. Un comandante, y hasta un país entero, se deja llevar por sus éxitos en el campo de batalla y, convencido de que sus fuerzas son imbatibles, acaba conduciendo a su ejército a una derrota. En inglés recibe el nombre más bien poético de ‘enfermedad de la victoria’ (victory disease), que, al parecer, está tomado de un término japonés, ‘senshoubyou’, asociado con el agresivo avance imperial en el Pacífico desde el ataque a Pearl Harbor en diciembre de 1941...