Si medimos la comunicación científica en métricas de vanidad –likes, retuits o reseñas–, parecerá que estamos en un buenísimo momento: nunca antes hubo tantos hilos virales sobre ciencia, tantos vídeos explicativos ni tantos libros publicados (...) Sin embargo, ¿qué implica realmente este aumento de reputación? ¿Cuántos de esos likes se traducen en decisiones políticas, en presupuestos (...) La respuesta, además de incómoda, es desalentadora. La ciencia se ha vuelto trending topic, pero el trending topic rara vez moviliza políticas públicas.