I Me lo contaron ayé las lenguas de doble filo, que te casaste hase un mé… y me quedé tan tranquilo. Otro cualquiera, en mi caso, se hubiera echao a llorá, Yo, crusándome de braso, dije que me daba iguá. Nada de pegarme un tiro ni enredarme en mardisiones ni apedreá con suspiros. los vidrios de tus balcones. ¿Que te has casao? -¡Buena suerte! ¡Vive cien años contenta y a la hora de la muerte… Dios no te lo …
|
etiquetas: artículo