Juan Pablo J. O., de 26 años, clavó un cuchillo frutero para cortar limones a su compañero, Cristian, de 25, en el pecho durante una bronca porque a uno de ellos lo habían hecho encargado de la barbería. El homicida confeso intentó frenar la hemorragia letal con su propia camiseta, pero la herida era mortal de necesidad. Completamente arrepentido y sumido en un mar de lágrimas mientras veía, impotente y desesperado, cómo su compañero de trabajo, Cristian, de 25 años, moría desangrado sobre la acera