Una vida entera dedicada a conseguirlo. Por fin lo iba a lograr. Muchos años de lucha, esfuerzo, paciencia... no solo propios, también de amigos, familiares, pareja... por fin: objetivo conseguido. Ya se olían las las felicitaciones y la celebración. El pensamiento "Y luego, ¿qué?" aparecía en la imaginación, ahora, a punto de culminar. "Y ahora, ¿qué?" iba a estar resonando en la cabeza el resto de la vida. En el pecado está la penitencia, y quedarse sin objetivo iba a ser el premio. Y la decisión...
|
etiquetas: artículo