Hasta hace pocos días, un ciudadano particular seguía figurando como el propietario legal del dominio que hace de pasarela de entrada a la nube de la DGT 3.0. La anómala situación, que se ha mantenido durante los últimos meses, llamaba la atención, puesto que dejaba en manos de un individuo el funcionamiento de todo el ecosistema del vehículo conectado, incluyendo a las nuevas balizas V16. Relacionada:
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