Cualquiera que pasee por la partida de Val de Atalaya, en Villamayor, se acabará encontrando con un diminuto edificio medio derruido y devorado por la maleza. ¿Refugio de pastores? ¿Paridera? Su nombre, el Fosal de Federico, da pistas sobre su origen. En realidad, las ruinas son el último vestigio de una historia sorprendente, rodeada aún de muchos misterios. El Fosal de Federico es el cementerio construido a finales del siglo XIX para un solo hombre, un ateo. Y, además, durante décadas