'Agredí a mi madre, a su pareja, buscando por toda la casa una pastilla, como una yonqui, mi mundo se fue abajo, me autolesioné', recuerda. Hasta el pasado mes de septiembre, Mònica no ha recibido el diagnóstico de que su problema es Trastorno del Espectro Autista (TEA). Denuncia la falta de formación entre los profesionales y lamenta el tiempo de espera para que fuera derivada a la Vall d'Hebron. El precio de 600 euros por un diagnóstico. "Faltan servicios públicos para personas con TEA", concluye.