Hacia una teoría del trabajo absoluto en la era de la inteligencia artificial

Durante los últimos años se habla mucho de un problema que al parecer se nos viene encima. Me refiero a que la inteligencia artificial y los robots van a terminar haciendo la mayor parte del trabajo productivo. La conclusión que suele sacar la gente de esto es bastante simple. Si las máquinas trabajan entonces los humanos cobramos una renta básica y nos dedicamos a vivir durmiendo hasta las 2 y dedicando el día a ver las más de 20 series que tiene Star Wars.

Pero a mi esta solución siempre me ha parecido un poco optimista. No por la parte económica sino por la parte humana. Cualquiera que haya pasado una semana entera sin hacer absolutamente nada sabe que es aburrido. Por lo menos para mí. Por eso quiero proponer una alternativa que ya propuso en su momento el socialismo. El trabajo absoluto.

Idea básica

Cuando las máquinas sean capaces de producir todos los bienes y servicios necesarios, entonces el trabajo humano deja de ser económicamente necesario... y precisamente por eso se vuelve obligatorio.

El principio fundamental

En el sistema de trabajo absoluto todos deberán trabajar a jornada completa. No para producir riqueza (eso ya lo hará el teslabot) sino para preservar lo que podemos llamar "el equilibrio psicológico colectivo". Es decir, si dejamos a millones de personas con todo el tiempo libre del mundo podrían empezar a hacerse preguntas peligrosas como:

  • ¿qué sentido tiene mi vida?
  • ¿por qué sigo pagando impuestos?
  • ¿quién decidió todo esto?

Lo cual como cualquiera comprenderá es bastante arriesgado desde el punto de vista institucional.

Sectores económicos del trabajo absoluto

Una ventaja interesante de este modelo es que las posibilidades laborales son prácticamente infinitas. Por ejemplo podrían surgir nuevas profesiones como:

  • supervisor de robots supervisores
  • coordinador de comités de coordinación
  • consultor estratégico de procesos que ya funcionan perfectamente
  • auditor de auditorías automatizadas

Admito que la productividad económica de estas actividades puede ser discutible pero lo importante es que el ciudadano tenga la agradable sensación de haber pasado ocho horas muy "liado con lo suyo". Además estas profesiones tienen otra ventaja. Generan una enorme cantidad de informes.

Indicadores macroeconómicos

Sin duda una economía del trabajo absoluto necesita nuevos indicadores para medir su éxito porque no se puede hacer a ojo. El PIB tradicional deja de ser tan relevante ya que la producción material la realizan las máquinas. En su lugar podríamos utilizar algunas métricas mucho más representativas más modernas como por ejemplo:

  • número anual de reuniones innecesarias (RAI)
  • volumen de presentaciones de PowerPoint producidas por mes (PPT/m)
  • cantidad de correos electrónicos enviados para organizar otra reunión (CNR)

Estos indicadores permitirían medir correctamente el nivel de ocupación social de la población.

El problema del tiempo libre

Uno de los riesgos principales en una economía altamente automatizada es el exceso de ocio o "vicio". El ocio cuando supera ciertos niveles puede provocar fenómenos muy peligrosos como:

  • personas leyendo a Max Stirner
  • personas intentando escribir novelas (sin ia)
  • personas cuestionando la organización del sistema económico

Para evitar estas "externalidades" negativas el trabajo absoluto garantiza que todo ciudadano disponga exactamente del tiempo libre suficiente para ver Stranger Things antes de dormir y poco más.

La teoría del trabajo absoluto ofrece una solución elegante al problema de la automatización. Si los robots producen todo lo necesario para vivir entonces asumimos que la función del trabajo humano ya no será producir riqueza sino mantener ocupada a la gente.

Si todo el mundo está aburrido, será una crisis mucho más difícil de gestionar que cualquier recesión económica. Salvo que legalicen la cocaina, claro.