Hemos estado viendo cómo la industria produce máquinas con una fiabilidad muy pobre, desde lavadoras a automóviles, y hace caja con ello disparando el precio de las reparaciones, lo cual introduce un incentivo perverso para producir con aún peor calidad. Con protocolos cerrados y sistemas propietarios, procuran crear un monopolio en la reparación que les permita imponer precios de repuestos absurdos. ¿Cómo defender de manera efectiva el derecho a la reparación, que no sólo debe asegurar que es posible, sino que es económicamente conveniente?