Los autores de las pintadas son los mismos que luego se quejan del trumpismo o la ultraderecha cuando estos utilizan exactamente las mismas herramientas que no son otras que la deslegitimación del adversario, la presión colectiva y el señalamiento como forma de debate, solo que envueltas en una retórica distinta y con la convicción, siempre tranquilizadora, de estar en el lado correcto de la historia.