La multitud caminaba en silencio, cabizbaja, mirando las pantallas sostenidas entre las manos. El sol caía de lado. La brisa, fría. De pronto, una figura encapuchada trepó a la fuente. Sin esperar permiso, bramó: “Las ideas siempre han sido armas. No descubro nada nuevo. Pero ciertos “algunos” lo tienen más claro que el resto. Acudimos entusiasmados a ególatras bacanales, de estética forzada, aparentemente inocente, con …