En estos momentos la reacción es doble. Por una parte, la derecha se levanta agresiva contra la cuarta ola, la del
#MeToo. Invierte la culpa, de modo que sitúa a los hombres como víctimas. Y, en palabras de Milagros Pérez Oliva resignifica el feminismo, es decir, intenta que se vea el movimiento como represor y no como liberador, de ahí, el término feminazis. Por otra parte, la izquierda identitaria disuelve el sujeto político mujer. Convierte la opresión en elección. Habla de la identidad de género