Los robots de reparto para entregar comida a domicilio ya funcionan con normalidad en la mayor ciudad de Florida. Operan en las millas de oro, repletas de oficinas, apartamentos y restaurantes, en zonas como el paseo marítimo de Miami Beach o el barrio de negocios de Brickell. Se usan para repartir pizzas, principalmente, y cada máquina tiene un nombre de pila que lo identifica como si fuese un conductor de Uber: Sasha, Grayson o Abigail. Sus diseñadores los han dotado de un aspecto antropomórfico, con ojos en la parte frontal.