Donald Trump (80), Benjamín Netanyahu (77), Valdimir Putin (74), Ali Jamenei (86) o Xi Jinping (73) copan horas y horas de los noticiarios con sus voces. Dejemos de escucharles. Escuchándoles les estamos otorgando un poder que no merecen: el poder de asustarnos. Hay otras voces que merecen más nuestra atención. La voz de Hind Rajab (6), por ejemplo, la voz de una niña de seis años; el arma más poderosa del mundo.