Pero el problema del histórico LP no estuvo aquí, sino en el inicio. Después del citado grito, la letra empieza a hablar de Auschwitz. En Columbia ya estaban hartos de Ozzy, tenían denuncias porque se les culpaba de incitar al suicidio de adolescentes y, en cuanto escucharon esa letra, dedicada al doctor Mengele, hubo una reunión de urgencia con el número uno: Al Teller, presidente judío del sello, que había perdido a sus padres en el Holocausto: «Escucharon el comienzo de “Angel of Death”», recuerda George Drakoulias, compañero de universida