Siento especial predilección por uno de sus cuentos, “La despedida”. Vuelvo a él con frecuencia. Un tren atraviesa el verdor de los campos, el amarillo de unas tierras que ni siquiera se identifican. Cinco viajeros conversan, intercambian frases cortas, en el interior de un departamento. Hay un estoicismo cansino, azuzado por el calor del verano. El tren se detiene ante el edificio de una vieja estación. Sube un hombre mayor. Tiene húmedos los ojos. Entra en el departamento y se asoma a la ventanilla para hablar con una mujer. Ella en el andén
2 : Es cierto que suele tratar de las partes duras de la vida. Sin caer en dramatismos ni en lo sentimental, cuenta la crudeza de vivir, sobre todo en la España de entonces. Pero lo hace con tan...