Las mujeres explotadas, unas 15, vivían hacinadas en el sótano del chalet situado junto a Arturo Soria, pero alejado del resto de viviendas, y eran explotadas las 24 horas. Los investigadores calculan que los beneficios de esta trama rondaban los dos millones de euros al año, unos 6.000 euros en un mañana. De hecho, en cuatro días, los agentes que vigilaban la vivienda llegaron a contabilizar más de 600 movimientos, en los que detectaron la presencia de menores, confirmada además por el testimonio de las mujeres.
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