(Visible en modo lectura) Hemos llegado a un punto en que la ignorancia ya no se disimula. Se exhibe. Se monetiza. Se sube a Instagram con filtro sunrise y 10.000 corazones en cuatro minutos. El mecanismo es de una eficiencia que admira: llegar, posar, reels, stories, TikTok, “os cuento cómo fue el look de esta noche”, y marcharse. Mientras tanto, el guionista que tardó cuatro años en escribir el guion está en algún rincón de la sala siendo entrevistado por tres periodistas locales que consultan el móvil y miran sin disimulo...