Las consecuencias del urbanismo impulsado durante el desarrollismo franquista, muchas veces sin tener la mirada puesta en las necesidades del futuro, todavía colean décadas después. Uno de los principales retos pendientes de resolver es la situación las urbanizaciones que se construyeron entre 1956 y 1981, pero que no fueron legalizadas, de modo que perviven lastradas por la falta de servicios esenciales u obras de urbanización inacabadas. Un total de 83 alcaldes y alcaldesas de distintos partidos han dado apoyo
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Y viendo como está la cosa de la vivienda, pues ni tan mal.
Los catalanes son pragmáticos.