Todos los 14 de abril recuerdo las desventuras parecidas por mis abuelos paternos, exilados republicanos que murieron como apátridas en Francia y solo querían volver a España tras la muerte del Caudillo. Pese a ser bastante más jóvenes, ambos fallecieron antes que Franco, porque sus vidas no fueron fáciles en absoluto. Al menos no acabaron en una cuneta y sabemos donde fueron sepultados al fallecer por causas naturales. La II República española estuvo marcada por muchas luces y sombras, pero nunca sabremos lo que habría dado de sí, al quedar