Ya no vale salir del coche con el chaleco y los triángulos: ahora, si te detienes en una vía rápida, el protocolo es otro. Encender la baliza desde dentro, subirla al techo (o al punto más alto posible) y que el sistema te geolocalice. Sencillo, rápido… y, para muchos, polémico. Pero lo que pocos saben es que ya está en marcha su hermana mayor: la V27, el llamado “triángulo virtual”, que no se compra, no se instala y, curiosamente, no sustituirá a la V16 —sino que la acompañará.