Juan estaba aterrado, con el rostro desencajado, mientras su responsable inmediato contemplaba, con mirada escrutadora, la conversación que mantenía con aquel desconocido, que hacía un sinfín de preguntas y hablaba como un 'gallego', adjetivo que en Argentina hace referencia a quienes pronuncian el castellano con deje español. "No puedo hablar, tendría problemas", le repetía una y otra vez, mientras su interlocutor le cuestionaba por las actividades de los Dultsev, una familia rusa a la que él conoció un decenio atrás bajo un apellido diferente