Una loma desierta junto al Mare Galilaeae, miles de seguidores esperando escuchar sus palabras. Un discípulo le susurra: -Maestro, están hambrientos. Asintiendo, sacó de su zurrón una pizza, una deliciosa y enorme "4 Estaciones". Tras repartirla, lo volvió a abrir y una nueva pizza apareció para ser repartida. -¡Milagro!-, exclamaron asombrados. Una vez todos saciados, el Profeta alzó la vista: -¡Bienaventurados los pobres, porque vuestrotrotrotrotro, ggrrrr, tik, tik…! Un humo oscuro …
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