Cuando todo se fue al cuerno, el empresario más rico del planeta ya llevaba un mes dentro de su submarino nuclear, en realidad era una fortaleza sumergida, ajena a las radiaciones de la superficie, a las guerras, al hambre y a todo. Pero el caso era que se aburría sin sus grandes empresas mundiales de procesado de comida, sin sus fiestas y galas, sin sus enemigos económicos, sin su cartera de valores, sin banqueros, sin financiar golpes de estado, sin... todo lo que había sido su vida. No echaba de menos la luz del sol, la lluvia, los paseos por el campo, eso...
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