Cierto día, el león, cansado de cazar solo, invitó al oso y al zorro a acompafiarlo. Era poco frecuente que el orgulloso rey de la selva invitara a sus súbditos a acompafiarlo en una cacería, y el oso y el zorro se sintieron encantados y lisonjeados. En realidad, las cosas no habrían podido marchar mejor. .. por algún tiempo. Su suerte fue tan buena que, antes del anochecer, habían atrapado varios conejos, dos cabras y un ciervo. El león eligió para acampar un sitio próximo a su cubil y encargó al oso que repartiera sus presas.
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