El auge postpandemia termina y los vegetarianos 'puros' caen, mientras la carne artificial no termina de convencer. En el barrio de Bellas Vistas de Tetuán (Madrid), hace ya unos meses que una de las esquinas de la calle Topete no es la misma de siempre. El restaurante Ceres, que llevaba varias décadas sirviendo albóndigas de tofu, potaje de garbanzos y escalopines de seitán cerró hace menos de un año. Mientras, Logroño se acaba de quedar sin el único local vegano que había en la ciudad, reconvertido ya en una cafetería de especialidad. Y en Se