Iran anunció que el Estrecho de Ormuz está abierto para todos los países... menos para Estados Unidos, Israel y sus aliados. No es una declaración diplomática. Es un mapa del nuevo mundo que está emergiendo. Un mundo donde el paso de los barcos ya no lo decide Washington, sino Teherán. Y mientras eso ocurre, China avanza sin disparar un solo tiro, negociando el tránsito de su petróleo en yuanes, dando una palada de tierra a la tumba del petrodólar. El nuevo orden que nace en Ormuz no es el que Trump quería.