El término “caducado” se asocia de forma inmediata con peligro. En la vida cotidiana, consumir un producto fuera de fecha puede implicar un riesgo, y es lógico que esta idea se traslade a las vacunas. Sin embargo, en el ámbito sanitario no siempre significa lo mismo. Aunque se usan de forma preventiva, las vacunas son también fármacos y, como tales, cuentan con una fecha de caducidad. Pero ¿qué pasa si se administra una inmunización caducada?