La soberanía estatal española está doblemente hipotecada. En su dimensión militar, la integración en la OTAN, que dura ya 40 años, menoscaba la autonomía de las Fuerzas Armadas españolas. Y en su dimensión legislativa, la soberanía española depende en último término de lo que decida la Comisión Europa, no electa, en Bruselas. OTAN y Unión Europea forman parte del mismo lote. Acceder a Europa, anhelo muy extendido en España durante el aislamiento impuesto por el franquismo, se vio supeditado siempre al previo ingreso de España en la denominada..